Mala suerte
Capítulo 71
—Me visitó tanta gente… Me llegaron tantos ramos de flores, de gente olvidada o desaparecida de mi vida, que me sentí casi más agobiado que agradecido.
»Y, la verdad, me extrañó mucho que don Femando no viniera a visitarme.
»Solo al final, cuando me incorporaban de la cama para sentarme en la silla de ruedas y llevarme a realizar la enésima y última radiografía, Layla me dijo que aquellos gemidos de la sala contigua eran los del pobre don Femando.
»Nadie me había dicho que el maldito sicópata entró en su despacho y le endosó dos disparos en el vientre…
»Pero se pondrá bien, no te preocupes, doña Luisa.
»Tan tranquilo, tan buen tipo, tu pobre marido no se daba cuenta de que estaba jugando con fuego al admitir a ese canalla en la consulta. Y mira que yo se lo advertí. Solo lamento no habérselo advertido con más vehemencia, algo me decía que aquel tipo era un enviado de la Mala Suerte.
»Pero no llores, doña Luisa; no está bien que alguien como tú, de tu valía, llore. Se va a recuperar, hoy me lo han vuelto a decir los médicos.
»No, no llores, doña Luisa. Ven aquí. Dame un abracito. Calma, calma.