Mala suerte
Capítulo 19
Maitena me entiende. Maitena sabe quién soy yo. Por eso le he pintado estos dos soldados. Son soldados de la guerra de África. Miembros valiosos de aquel ejército. Los sabrá valorar. Le gustarán. Ella me conoce. Nos hemos mirado a veces cuando Fabio me riñe porque no enciendo el foco cenital a tiempo, porque no bajo las luces al ritmo que él desea. Hay química entre ella y yo.
Nos hemos mirado. Ella me ha mirado. Yo sé que sabe que Fabio no es justo conmigo. Yo a Fabio también le regalé soldados. Dos en su 40 cumpleaños y otros dos cuando cumplió 41. Le gustaron mucho. Eran dos marines norteamericanos y dos oficiales del ejército británico. Parece haber olvidado que me pasé mucho tiempo pintándolos para él.
Maitena es ambiciosa. Tengo llave del teatro. Entraré por la puerta principal. Me ocultaré en las sombras, en un lateral del patio de butacas. La veré ensayar su papel sin que ella me vea. De pronto empezaré a aplaudir. Ella sonreirá mirando hacia donde yo estoy. Pero no me verá. «¿Quién anda ahí?», dirá desconcertada. Yo me iré acercando hacia el escenario. Mi cara poco a poco surgirá de la sombra, hasta que me vea. «¡Rafael!», dirá, y le daré la bolsita con los soldados. Luego la invitaré a cenar. La llevaré a cenar a algún sitio de la margen izquierda. Para que entienda lo que es la margen izquierda. Cenaremos juntos más contentos que unas pascuas. Fabio se enterará y se morirá de envidia. Se morirá de celos. Yo sé que quiere acostarse con ella. Lo he visto. He visto cómo le tira los tejos. Pero Maitena pasa de él.
Yo también tengo derecho a divertirme. Los de la margen izquierda también tenemos nuestros derechos. También tenemos nuestro derecho a la diversión.
En la Legión aprendí a ser pícaro entre los pícaros. Es muy importante ir a la Legión. Allí aprendes a ser pícaro. Pícaro entre los pícaros. Yo nunca digo que fui a la Legión. La gente ya se sabe cómo es. Te toman por defensor de los ricos, y qué va. La Legión es de la margen izquierda.
Los pobres somos los que hemos ido siempre a la Legión.
Me gusta mucho este teatro. Me gusta entrar sin hacer ruido (otro truco de la Legión). Sí. La voz de Maitena. Inconfundible, recitando su papel. Es ambiciosa. Todas las mujeres son ambiciosas. Algunas son muy egoístas. Las butacas son un buen parapeto.
Qué ganas de hacer pis… El váter donde lo haces tú, Fabio. Aah, qué gusto. Qué bien me he quedado. Siempre has tenido el mejor camerino, Fabio. La peluca del Mañoso Sirelli. Me sienta bien. El traje de Armani, el que te pones en la función para interpretar al Mañoso Sirelli… No me queda mal. Un poco largo. Tú eres más alto, pero yo soy más fuerte.
Tus zapatos de la tele, los zapatos con alzas. Yo sé que te los pones para salir en la televisión. Eres muy presumido. Te gusta aparecer más alto en la tele, Fabio. Por eso te pones estos zapatos.
Te los pones para ser ocho centímetros más alto. Son unos zapatos que compraste en América. Yo lo sé. Sé más de lo que tú te crees. Me lo contó una vez Áurea. Estoy guapo con ellos. Si me viera mi madre. Voy a aparecer disfrazado del Mafioso Sirelli ante Maitena. Voy a aparecer con la misma peluca rubia. Con el mismo traje de Giorgio Armani. Con los mismos guantes negros que te pones, Fabio, para interpretar al Mafioso Sirelli. Con tus zapatos de la tele.
Me gusta el Mafioso Sirelli. El Mafioso Sirelli es de la margen izquierda. Yo entiendo su sufrimiento. Tú me has dicho que no lo hago mal, Fabio. Dices que me transformo en otra persona cuando hago de Mañoso Sirelli. Te ríes. Sé que te sorprende cómo interpreto. Yo también puedo ser un buen Mafioso Sirelli, Fabio. A ver qué cara pone Maitena. ¡Lo que me vas a envidiar, Fabio! Qué bien recita Maitena. Cuento tres y salgo de debajo de las butacas y le recito el papel del Mafioso Sirelli. Se lo recito mejor que tú mismo, Fabio: «Mi sueño de dejar la pobreza, de ser rico entre los ricos, lo he logrado no sobre un río, sino sobre un mar de cadáveres…». Me lo sé de memoria. Qué bien recita Maitena. Ya verá, ya verá. Primero se va a asustar. Ya verá.
No puede ser, no puede ser, no puede ser. ¿Qué haces tú aquí? Hoy es lunes. Hoy se descansa. Ah traidor, maldito, canalla… Yo lo he dado todo por ti. ¿De dónde sales? ¿Qué haces aquí? Traidor… Pero ¿qué hace? Qué sucia. Ah, canalla, puta, puta… Me habías engañado. Debí sospecharlo. Yo te iba a regalar soldados. Te iba a dar una sorpresa. Me has engañado. Debí sospecharlo. Yo soy de la margen izquierda. Ellos son de la margen derecha. Debí sospecharlo. No hay derecho, Fabio. No hay derecho a lo que haces conmigo. Solo me puedo fiar de mi madre.