Mala suerte

Juan Aparicio-Belmonte · Capítulo 51 de 77

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Mala suerte

Capítulo 50

 

El siquiatra se cree que soy de una forma. Pero yo soy de otra forma totalmente distinta. Se cree muy listo. Se cree más listo que yo. Soy de la margen izquierda. Por eso cree que soy tonto. Cree que me puede manipular. Los de la margen izquierda que hemos ido a la Legión no nos dejamos manipular. Antes se caza a un mentiroso que a un ladrón. Va listo. No todos los que somos de la margen izquierda somos tontos. Yo leo. Yo leo mucho. Yo leo cosas de la guerra mundial. Yo leo cosas de Carlomagno y de Napoleón. Yo leo mucho. Yo leo novelas de escritores de clase obrera. Yo no soy ningún tonto. Pero él me trata como a un tonto.

—No repitas mi nombre.

No hace caso. Lo vuelve a hacer. Lo hace para provocarme. Yo tengo sicología también. Yo sé muy bien cómo te las gastas, siquiatra. Te ríes de la margen izquierda. Llevas la barba muy bien cuidada. Las manos también las tienes muy bien cuidadas. Llevas unas gafas de sol muy caras. Te importa mucho tu imagen. Te cuidas. Yo también me cuido. Pero no tengo tanto dinero como tú. No puedo cuidarme tanto. Yo no puedo utilizar cremas que me embellezcan. Nunca podré operarme de las patas de gallo. Tampoco quiero. Soy legionario.

Se acerca. Me habla de mi padre. Me dice que eran muy buenos amigos. Que era una persona maravillosa. Que mi padre era una persona maravillosa.

—Es un portero —le digo yo—, es un obrero. Los ricos y los pobres no pueden ser amigos.

Me dice que mi padre murió hace mucho tiempo. Que él estuvo en su entierro. Que si me acuerdo. Que yo lloraba. Que lo atropelló un coche. Otra vez con ese cuento. Que el coche se dio a la fuga. Otra vez con el cuento de que mi padre falleció. Es una artimaña. Los dos quieren volverme loco. Los dos quieren meterme en un locódromo. No lo consentiré. Unos quieren meterme en el locódromo. Otros, en el talego. No lo consentiré. No me dejan en paz. Yo solo quiero pintar mis soldados. Que me olviden.

Me dice que quiere ayudarme. Mentiroso. Ha sorbido el cerebro a mi madre. Lo pagará. Tarde o temprano lo pagará. Soy legionario. Me entrenaron para combatir al enemigo. Sé hacerlo muy bien. Sé atacar y replegarme. Sé acechar para saltar sobre el enemigo cuando menos lo espera. No podrán conmigo. Si quieren pelea, la tendrán. Yo soy como el Mafioso Sirelli. Soy el Mafioso Sirelli. ¿Te acuerdas, Fabio? ¿Te acuerdas? Después de los ensayos tú te quedabas en el teatro y yo también. Te gustaba verme interpretar el Mafioso Sirelli. Yo recitaba bien. ¿Te acuerdas, Fabio? ¿Dónde te has ido, Fabio? ¿Qué te ha pasado, Fabio?