Trasplante
Capítulo IV
la piel y lo demás.
–Entiendo. – Gloria colocó su vaso vacío sobre la mesa y se puso en pie-. ¿Es allí donde está el
dormitorio?
–Sí.
–Recuerdo precisamente una escena de Naked Lust; anoche lo estuve leyendo. Es aquella en que Esmé…, su verdadero nombre es Esmeralda, pero él la llama Esmé…, sale del dormitorio. – La rubia le sonrió con calor-. Regreso en seguida, no se vaya.
–Ni se me ocurriría.
Henry iba de un lado a otro de la sala como un semental acorralado.
Cuando Gloria finalmente se detuvo, posando, en la puerta del dormitorio, le pareció que habían valido la pena la espera y las mentiras.
–¿Está bien así? – preguntó la chica, dándose ligeramente la vuelta para que Henry pudiera recibir todo el impacto de su perfil.
–Perfecto -contestó Henry roncamente.
–¿Cuándo piensa empezar sus investigaciones? – inquirió Gloria, y esta vez Henry tenía la respuesta adecuada.
–¡En este mismo instante! – exclamó-. El primer capítulo consistirá en una escena en el dormitorio, por lo que podríamos trabajar mejor allí dentro.
IV
Henry Walters se despertó con el sonido de los pájaros que cantaban fuera de su ventana y con el suave resplandor del sol de una mañana veraniega acariciándole la cara a través de la ventana abierta. Permaneció acostado un rato, deleitándose con el puro placer de recordar la secuencia de acontecimientos -algunos de ellos bastante activos- que siguieron a la aparición de Gloria Manning en su puerta, la noche anterior.
Recordaba que aproximadamente a las nueve habían improvisado una cena con huevos revueltos, bacón y pan tostado. Gloria se había marchado alrededor de la medianoche, prometiendo con fervor que regresaría cuando él la necesitara para otras sesiones de modelaje y, además, se había ido evidentemente encantada con los cien dólares que Henry insistió en darle, como pago por sus servicios profesionales.