Trasplante

Frank G. Slaughter · Capítulo 4 de 63

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Trasplante

Nos daría mucho gusto que Bennett lo publicara -

–¿Cuánto?

–Ante todo, sus cuentas de hospital y los honorarios médicos desaparecerán de los registros para siempre. Segundo, digamos que la mitad de los derechos de autor y de los derechos subsidiarios, como los derivados de los clubes de lectores, las ediciones en libros de bolsillo…

–Tres cuartos -interpuso rápidamente Henry-. No olvide que sacarán probablemente unas tremendas ganancias al volver a pasar las películas de Bart y con los derechos de filmación del nuevo libro, sin contar los videos, mientras que yo sólo obtendré los derechos de autor.

–Pide usted mucho, señor Walters, particularmente si toma en cuenta que le dejaremos utilizar el material que ya tenemos.

–Pero usted acaba de reconocer que en mi colección de recortes tengo mucha más información sobre las hazañas de Bart de la que ustedes tenían cuando se le ocurrió la idea para este trato.

–Usted gana -concedió Annunzio-. Además de pagar sus cuentas de hospital y los honorarios médicos, recibiremos una cuarta parte de los ingresos de Supersemental a cambio de tener la propiedad de los derechos de filmación y de televisión. ¿Cuándo puede empezar?

–Tan pronto como salga de aquí. Según el doctor Sang, podría salir de aquí a más tardar en una semana

o diez días. – Excelente. Cuanto antes imprimamos ese libro, mejor.

–Algo más -dijo Henry-. Insisto en que Bennett Press tenga la primera opción para el libro. Y si deciden publicarlo, la señorita Selena McGuire será mi editor.

–le aseguró Annunzio-. Con el sello de Bennett y el nombre de usted, nadie podrá decir que se trata sólo de un escrito chapuceado, hecho apresuradamente para aprovechar la muerte bastante repentina y violenta del

Nos daría mucho gusto que Bennett lo

publicara -

difunto Bart. Por cierto, una vez que se haya establecido en la mente del público la leyenda de Bartlemy, las posibilidades son infinitas.

Adaptaciones para la televisión, utilizando cortes de sus películas; un manual sexual describiendo su técnica para hacer el amor…, que quizá usted mismo escriba; las posibilidades son infinitas. ¿Trato hecho?

–De acuerdo conmigo, pero me pregunto qué dirá Harry Westmore.

–Ningún agente podría hacer otra cosa que aprobar este trato cuando ya ha conseguido tanto -le dijo Annunzio-. Pero el que Westmore lo represente con las editoriales, aquí y en el extranjero, no constituye ningún problema.

Seguramente un agente tan conocido como Harry puede colocar el libro en editoriales que nosotros ni siquiera podríamos contactar. ¿Por qué no llama a Harry ahora mismo?

–Se está paseando por Europa. ¿No podemos esperar a que él regrese para cerrar el trato?

–Uno de mis clientes quiere emplear un escritor chapucero de Hollywood que él conoce, pero yo lo apoyé a usted -le dijo Annunzio-. Me temo que si retrasamos esto por más tiempo se arriesgará usted a perder el encargo.

–Bueno: entonces prepare el contrato. Le enviaré a Harry un telegrama describiendo el trato.

–Ya tengo los contratos. – Annunzio abrió su portafolios y sacó un fajo de documentos-. Lo único que necesitamos hacer es rellenar los espacios relativos a los porcentajes y firmar.

–Utilizando el portafolios como escritorio, Annunzio escribió brevemente sobre cuatro copias de un acuerdo de una sola hoja antes de entregárselas a Henry.

–Puede dar su visto bueno al cambio de los términos con sus iniciales y firmar abajo -le explicó-. Haremos que venga una enfermera para atestiguar la firma.

El documento era conciso, pero Henry no pudo encontrar nada objetable en él. Llamó a su enfermera y le pidió que fuera testigo de su firma y le entregó tres hojas al abogado, guardando una para sí mismo.

–Asegúrese de pasar por la administración al salir, para garantizar el pago de mis cuentas médicas -le recordó al abogado-. Una vez que ya no tenga que preocuparme por eso, podré empezar a pensar en los antecedentes y el ambiente de la novela.

–Ya puede considerarlo como hecho. – Annunzio metió los papeles en su portafolios y se levantó con energía-. Enviaré el material que tenemos acerca de Bart a su apartamento, tan pronto como salga usted del hospital; no serviría de nada dejarlo por aquí para que alguien se entere de cuál será su próximo proyecto. Otra cosa, por cierto: más vale que no hagamos nada