Combust
Veintitrés
Grady
—¿Cuál es el problema? —pregunto con gran actitud en el momento en que entro en el área común.
Veego, Bowie, Dixon y Mack están todos sentados alrededor de la mesa con expresiones sombrías en sus rostros. Sus ojos parpadean entre sí mientras esperan que Bowie, el superior al mando, hable primero.
—Toma asiento —dice Bowie y patea una silla para mí. Aprieto los dientes y me niego a sentarme cuando hace una seña hacia esta. Estoy bastante seguro que necesito permanecer de pie para esto.
—Por favor, dime que esto no es sobre el maldito calendario. —Las palabras de Dylan afuera resuenan en mi cabeza. Hace que me sienta aún más culpable por no estar dispuesto a quitarme la camiseta para ayudar a Brody y Shelby.
Mierda.
No tengo otra opción, ¿verdad?
—Porque si lo es, haré la maldita cosa. ¿Feliz? —Levanto mis manos —. ¿Puedo irme ahora? ¿Terminó la clase?
Sé que estoy siendo un imbécil, pero una confrontación es lo último que necesito en este momento. Tengo el recuerdo de Dylan en mi cama y la realidad de la solicitud de Shelby en mi cabeza. Por la que me llamó antes y no puedo resolver cómo voy a poder hacerlo y no perder la cabeza. Hablo del punto más alto contra el más desgarradoramente bajo.
—El calendario es un buen comienzo, pero es lo menos importante de lo que tenemos que hablar —dice Veego y mira hacia Bowie para continuar.
—Estamos preocupados por ti, Malone —dice Bowie con naturalidad.
—¿Qué? ¿No estoy haciendo mi parte por aquí? El equipo está limpio. Se hace la compra de comestibles. Los…
—¿Cuándo fue la última vez que estuviste activo en una llamada? — dice Mack y llega al fondo del asunto.
—Estoy activo en todas las llamadas.
—Déjame reformular, ¿cuándo fue la última vez que te involucraste en una llamada, Malone? —Es la voz serena de Dixon lo que me irrita los nervios y enciende mi temperamento—. Ya sabes, entrar en el fuego junto a nosotros en lugar de quedarte allí y vernos ir solos.
—Joder.
—Estuviste fuera seis meses. En servicio de oficina por ¿cuánto? ¿Un año? —pregunta Bowie.
—Ajá —digo sin emoción alguna y recuerdo lo miserable que era ser un oficinista mientras esperaba a que los médicos y el psicólogo del departamento me consideraran física y mentalmente apto para regresar—. Y en servicio activo durante seis meses. ¿Cuál es exactamente tu punto?
—¿En cuántos incendios has estado involucrado?
—No ha habido muchos incendios en Sunnyville desde que he estado fuera de servicio, por lo que no podría decirte.
—No seas un sabiondo.
—Está bien, entonces seré un imbécil y haré la pregunta que todos ustedes parecen saber, pero de la cual no me están dejando participar. ¿Qué diablos está pasando?
—¿Podemos confiar en que estarás allí? —pregunta Mack, y puedo decir que tener que hacer esa pregunta hace que todos se sientan incómodos.
—¿Pueden confiar en mí? —Parpadeo como si eso me ayudara a entender lo que están preguntando.
La confianza es saber que tu hermano está ahí incluso cuando no puedes verlo. Dos dentro. Dos fuera. Sin importar el costo.
Pienso en Drew diciéndome esas palabras. En los dos, recitándolas, sentados en una hoguera en la playa y bebiendo cerveza. El cuello de nuestras botellas de chocando entre sí. La promesa hecha para cuidar siempre el uno del otro.
Y con el recuerdo viene la ira hacia el resto de los chicos mirándome. La incredulidad porque me estén cuestionando.
—Oh, ya entiendo. No es que se preocupen por mi bienestar. Se preocupan porque los respalde en una llamada. Se preocupan por si mi cabeza está lo suficientemente clara como para salvarlos si se meten en problemas… ¿o si voy a dejarlos morir como lo hice con Drew? ¿Cierto? ¿Eso es lo que es? —Mack intenta hablar, y lo interrumpí—. Bueno, jódanse. A la mierda todos ustedes. —Mis puños se cierran, y es difícil respirar mientras les doy la espalda y camino por la habitación. La furia, el dolor y la desconfianza carcomen en cada parte de mí… al igual que la culpa.
—Grady.
—¡Deja de usar ese tono! ¡Solo paren! No saben cómo fue. No viven con lo que pasó en su cabeza. Su voz pidiendo ayuda. Sus gritos rogando. Tener que escuchar su alarma en el PASS y no saber cómo salvarlo. No cierran los ojos cada maldita noche y se preocupan por lo mala que será la pesadilla esta vez, ¿verdad? No les llaman a una escena en la que hay un incendio y se preocupan por si volverá a suceder. Así que tienen razón, estoy mal. Pero pueden apostar su culo a que cuando entre en un incendio, será porque estoy listo y sé que, sin una sombra de duda, lo haría de nuevo para salvar a uno de sus lamentables traseros. Si no les gusta o no creen que sea capaz de hacer mi trabajo, tomen el mando. Sáquenme del departamento. Pero nunca… —golpeo mi mano contra la encimera de la cocina con tanta fuerza que me pica—… me digan que se preocupan porque los respalde.
Cada parte de mi cuerpo vibra con una ira que no he sentido desde el día en que me desperté en la cama del hospital y me dijeron que Drew no lo había logrado. Cuatro pares de ojos me miran con asombro y preocupación que son incomparables con todo lo que he visto antes.
—Solo queremos ayudarte en cualquier forma que lo necesites —dice Mack—. Pero no nos dejas. Caminas como si todo estuviera jodidamente perfecto cuando sabemos que no es así. No lo está para nosotros, así que, ¿cómo diablos puede estar bien para ti?
—Estamos aquí por ti. Eso es todo lo que estamos diciendo — interviene Dixon cuando quiero ignorarlo.
—Te ayudaremos a resolverlo en la próxima llamada, pero necesitamos que nos digas cómo hacerlo —dice Bowie. Y es más difícil ignorarlo cuando él sabe, más que ninguno de ellos, sobre el ataque de pánico que tengo cuando estoy en la escena. Es quien intercambia lugares conmigo, entra al fuego mientras yo tomo su puesto, así no enloquezco.
—No hay nada que puedan hacer —susurro, avergonzado e incapaz de mirar sus ojos. Miro las fotos en la pared. Cada miembro de la estación de bomberos tiene su foto allí… incluso Drew. Todavía está en la esquina del retrato. Ver su sonrisa tonta me mata más que cualquiera de sus palabras. Él debería estar aquí en mi lugar. Shelby debería tener a su marido, y Brody debería tener a su padre. Nadie me necesita. ¿Por qué fue él quien murió? —. Solo déjenme pasar esta semana. Déjenme pasar por lo que tenemos que hacer el lunes. Luego resolveré todo esto. —Levanto la vista y encuentro cada una de sus miradas.
¿Todavía confían en mí?
¿Todavía piensan que soy capaz? ¿Siguen creyendo en mí?
Me trago mi orgullo y mi ira y respiro hondo para intentar eliminar las emociones comiéndome por completo.
—Gracias por su interés. Gracias por preocuparse. Gracias por darme tiempo.
Mis ojos pican mientras camino del área común al cuarto de literas. No sé cómo trabajar en un lugar donde se guardan todos los recuerdos increíbles que nunca quiero olvidar, pero que no puedo soportar recordar.
¿Cómo vivo una vida que hace exactamente eso? ¿Cómo sigo adelante cuando estoy aterrorizado porque el pasado se repita?
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