Combust

K. Bromberg · Capítulo 5 de 62

Combust

Dos

Grady

—¿No vas a comer? —Ha estado mirando esos panqueques como si se estuviera muriendo de hambre, pero no ha hecho mella en ellos.

Sus ojos se dirigen a su plato y luego de vuelta a los míos.

—No tengo tanta hambre.

Mentiras.

.Mi café me quema la lengua, pero joder, si no sabe a cielo... y quita las telarañas de mi cabeza que demasiado whisky permitieron crecer.

—Eso no era lo que tu estómago estaba diciendo en el auto. —Ni siquiera una sonrisa. Solo un sonrojo de sus mejillas. Jodidas mujeres—. ¿Es que no tienes hambre o es más que temes que voy a verte comer? —El rápido parpadeo de sus ojos dice que he dado en el clavo—. Si ese es el caso, será bastante miserable tenerte sentada en el sofá junto a mí, muriéndote de hambre y todo eso.

Encuentra mi ceño fruncido con la tensión de su mandíbula. Todavía ni siquiera una sonrisa.

—Estoy cuidando lo que como.

—¿Por qué? —Me inclino hacia adelante y me sirvo un bocado de sus panqueques. No hay forma que deje que los panqueques de Bertha se desperdicien. Son legendarios.

—Porque lo necesito.

—¿Lo necesitas? Ustedes las mujeres son demasiado duras consigo mismas.

Abre la boca y luego la cierra mientras la estudio. Cabello negro azabache, un poco corto, un poco despeinado, un poco sexy a la manera de una chica rockera. Ojos grises tan claros que casi son transparentes. Un par de labios, maldita sea, unos labios que tienen mamada escrito sobre ellos. Su camisa es holgada y antes su bata la cubría, pero su cuerpo parece normal. Ninguna tercera pierna creciendo fuera de su cadera ni nada.

Pero es cohibida. Un poco tímida. Muy incómoda en su propia piel.

Esta no es la misma mujer que he visto en fotos en la casa de Damon. Esa chica estaba llena de fuego y azufre y un montón de rebeldía.

Sin duda el ex novio le hizo esto. Por lo que Damon insinuó, han sido unos días difíciles para ella.

—¿Te importa? —Estiro mi tenedor de nuevo, y empuja su plato hacia mí. Doy otro mordisco y sonrío—. No has vivido hasta que has devorado los panqueques de Mamá Bertha. —Sus ojos miran mientras mastico su comida—. Si tienes hambre, tu tenedor está justo ahí. Tu estómago me lo agradecerá.

—Lo tendré en mente.

Los estará comiendo para cuando nos vayamos. Me aseguraré de ello.

—Entonces, ¿qué te trae a Sunnyville?

—¿Damon no te lo dijo?

—Un par de comentarios aquí y allá, pero es un chico. No somos conocidos por ser verdaderos observadores o comunicativos.

—Necesitaba un descanso. —Sus ojos se mueven por encima de mi hombro hacia donde Bertha está charlando con la cuadrilla de viejos que vienen y ocupan la barra todas las mañanas durante unas horas—. Algún lugar donde pudiera terminar un proyecto en el que estoy trabajando.

—¿Proyecto?

—Álbum. Canciones. Como quieras llamarlo.

—Supongo que tener un estudio ayuda. ¿No sería más fácil hacerlo en casa?

Sus ojos se endurecen.

—No estaría aquí si lo creyera, ¿verdad? —Ah, ahí está la lucha en ella —. Puedo escribir letras en cualquier parte. Además, mi casa estaba sofocando mi creatividad.

Mmm. Deben haber vivido juntos.

—¿Es el código para “Necesito un descanso” o para “mi novio es un cretino”? —También podría dejar la verdad ahí fuera.

—Ex novio.

—¿Tú o él?

—Yo, pero solo porque estaba cegada.

Siseo.

—Ay. Eso apesta. ¿Qué pasó?

—No te contienes, ¿verdad?

—¿Cuál es el punto? Saldrá tarde o temprano. —Empujo otro bocado de sus panqueques en mi boca—. ¿Entonces?

Veo una sonrisa mientras sacude la cabeza.

—No estaba funcionando.

—Para él, ¿verdad? ¿No estaba funcionando para él, pero sí para ti?

—Algo así. Trabajar juntos puede hacer las cosas difíciles a veces.

—Espera. Oh… ¿lo conozco? —Damon dijo que era importante, pero no dijo con quién trabajaba.

Se encoge de hombros.

—Jett Kroger.

Sus ojos sostienen los míos, esperando que el reconocimiento se dispare, pero demonios, no hay necesidad de esperar. Todo el mundo sabe quién es el maldito Jett Kroger. El chico malo del rock con una voz increíble, un instinto asesino para las tendencias, y que ha producido un sinfín de éxitos en los últimos años. Eso y una reputación por ser un exaltado que causa problemas.

—Pareces demasiado inocente para estar con él. —Las palabras están ahí afuera cuando me doy cuenta que es ella la que está detrás de los éxitos número uno. Es la letra de su ritmo.

Tartamudea una risa.

—No estoy segura si eso es un insulto o un cumplido.

—Yo solo…

—Lo he escuchado todo, así que solo dilo. En este punto, he aprendido a tener una piel dura. Nada me ofenderá. —Se ríe y finalmente me ofrece una sonrisa genuina, pero sus ojos muestran la verdad. Ha sido lastimada—. Ella está esforzándose demasiado por encajar con su gente. Ella no es su tipo. Jett podría hacerlo mejor, mucho mejor. No te acuestes con los empleados. Y la lista continúa…

—En realidad, eso no es lo que estaba pensando. —Me recuesto en la silla y la miro, sintiendo de inmediato la necesidad de protegerla de los comentarios sarcásticos. Sin duda los imbéciles estaban celosos—. Iba a decir que su música es asesina, pero se muestra como un imbécil, y te mereces algo mejor que eso.

—Sí, bueno… no me impidió amarlo.

—El corazón es ciego. Es la cabeza la que causa todos los problemas.

Su cuerpo se detiene por un breve segundo, una lucha interna librando una guerra silenciosa en su expresión.

—A veces ambos son estúpidos —murmura, desviando su mirada de la mía para poder apuñalar un pedazo de panqueque con su tenedor y comerlo.

—Entonces, ¿esto es eso de la distancia hace que el amor crezca?

—¿Qué quieres decir?

—Obviamente, todavía te gusta el chico o de lo contrario no te verías tan miserable…

—No soy miserable.

—Así como no tienes hambre. —Se detiene a medio masticar y pone los ojos en blanco hacia mí.

—¿Cuál es tu punto, Grady?

—¿Es una de esas situaciones en las que te vas para que vea lo que se está perdiendo? Luego, en unos pocos meses, regresas con un nuevo corte de cabello, una actitud despreocupada, tu escote y curvas en exhibición para que se enamore de ti otra vez. —Recibo una mirada de muerte de ella. Supongo que eso significa que estoy más cerca de la verdad de lo que quiere admitir. Es eso o está enojada porque incluso sugiera tal cosa.

Y come otro bocado.

Demonios, si la enojo lo suficiente, podría olvidar que no tiene hambre y comerse el resto de la comida.

—Dudo mucho que eso suceda.

—No dijiste que no.

—Digamos que la mujer que lo montaba en mi cama me dijo que incluso si me presentaba desnuda en un tubo de striptease portátil, él no me echaría un segundo vistazo.

—Bueno, mierda. —No hay mucho que pueda decir para aliviar la imbecilidad que le hizo.

—Bastante. —Extiende la palabra.

—Y sin embargo, ¿todavía lo amas?

—No dije eso.

—No tenías que hacerlo. —El dolor en sus ojos lo dijo todo por ella.

—Estar con alguien por casi dos años no me facilita apagar los sentimientos, no importa cuánto me jodió.

—Literalmente.

Sus ojos, nubes de tormenta de emoción, brillan desde donde está vertiendo jarabe en sus panqueques. Por un minuto, creo que va a llorar, pero luego me sorprende cuando lanza su cabeza hacia atrás y se ríe.

—Entré directo en eso ¿no?

—Síp. —Tomo un sorbo de mi café y la miro. Es bonita. No, no solo bonita, sino sexy. Hay una diferencia entre los dos. Y no en el sentido clásico, pero definitivamente hay algo en ella que haría que cualquier hombre la viera dos veces. La perra que montaba a su ex estaba completamente equivocada—. Así que… el proyecto que estás terminando… ¿es de él?

—Del sello discográfico, pero sí, es con él.

—Eso debe apestar, tener que escribir música para alguien a quien odias.

Se encoge de hombros.

—Por decir poco, pero ese es el problema, escribimos buena música juntos. E incluso si no lo hiciéramos, estamos obligados por contrato a que se entreguen veinte canciones en los próximos cuatro meses.

—¿Veinte? Cristo. ¿Por qué tantas?

—Al sello le gusta la variedad. Les gusta decidir qué canción es la que mejor se adapta al clima musical actual. Al final, ellos son los que tienen la última palabra sobre qué canciones forman el álbum.

—¿Entonces, puedes escribir la letra sin él?

Asiente mientras mastica.

—Cada canción es un proceso diferente. A veces, son las letras primero y luego la música, a veces es la música y luego las letras… otras veces están lado a lado, verso a verso. Espero que podamos evitar ese último en esta ocasión. Cuanto menos lo vea, mejor.

—¿Por qué? —pregunto, logrando que me mire como si me hubieran crecido dos cabezas—. O estás huyendo de él porque estás enojada y nunca quieres volver a verlo, o te has ido porque si te quedas, sabes que te hará ceder, lo perdonarás y luego comenzará su relación, toda la canción y el baile de nuevo.

Me mira por un momento. Eso es todo lo que se necesita.

—Tal vez solo quiero marcar la casilla de todo lo anterior.

—Comprensible. No hay un juicio de mi parte para cualquier casilla que marques. Demonios, quizás puedas escribir una canción sobre un músico imbécil que engaña a su novia y luego se cae de la faz de la tierra. Eso podría hacerle saber dónde se encuentra contigo.

—Qué imaginación tan activa.

—Gracioso. Mallory dijo lo mismo anoche. —Vamos. Curva esos labios—. Y ella finalmente sonríe…

Sus ojos se suavizan, su sonrisa se ensancha, y sacude la cabeza antes de comer el último bocado de panqueques.

Misión cumplida.

 

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