El Librero de Varsovia
Andréi
Ay, dulce Masha, esta noche serás quien gobierne este lugar. Pero hasta entonces, ¡yo soy el príncipe de los nabos!
MASHA [desviando la mirada]
¡Estás chiflado!
Y sí, seré yo quien mande [suspira], aunque parezca absurdo.
En la casa de mi padre hay diez cabras y una lechera.
Los leños son gruesos.
Las camas están cubiertas con pieles de carneros y siempre hay un pan cociéndose en un horno que nunca se apaga.
Pese a todo, haré lo posible por domesticar este pequeño palacio.
Andréi se muestra preocupado y desea decirle algo a ella. De pronto, cambia rápidamente de humor, la sonríe con ternura y le sujeta la cara con la mano, como si fuera a darle un beso.
ANDRÉI
Esta es la noche. Esta es la noche en que vendrás a mi fría caverna.
Juntos la llenaremos con el dulce fuego.
MASHA [apartándole bruscamente la mano]
¡Ya habrá tiempo para abrazos!
Primero Andréi ríe y luego permanece inmóvil, mirando al cielo.
ANDRÉI
He visto movimientos en el cielo igual que ejércitos avanzando sobre la tierra.
Me pregunto si está bien que en estos tiempos tú y yo vayamos a ser uno. Masha, ¿has intentado saber el porqué de las cosas?
MASHA
Lo importante es el cómo de las cosas, no el porqué.
Masha pasea frente a la entrada de la cabaña y de repente se sorprende ante algo llena de emoción. Se inclina y recoge un objeto del suelo, que examina fascinada. Todo pasa inadvertido para Andréi.
* Bebida alcohólica rusa, a base de cebada. (N. del T.) ANDRÉI
Oigo una voz en mi interior que me dice que no debo ser lo que quiero ser… [lentamente, con mucha cautela]… y que no deberíamos casarnos.
Masha, ¿me estás escuchando?
MASHA
¡Andréi! ¡Esto es una maravilla! ¡Eres realmente mágico!
Ella se vuelve hacia él y le dirige una sonrisa extasiada. ¿Es para mí? ¿Es tu regalo de bodas?
ANDRÉI
Lo pinté ayer al atardecer mientras el sol se apagaba por el oeste y parecía sostenerse por un momento sobre los dedos de los abedules.
De repente se hizo un silencio, una ligera interrupción en el fluir de las cosas.
Todos los seres contuvieron la respiración, y entonces el árbol empezó a arder, quemándose con fuego, pero sin consumirse.
MASHA [arrebatada]
¡Esta imagen también arde!
OceanofPDF.com