El Librero de Varsovia
Daniil
¿Aún supone un problema este tema a su edad?
¡Supongo que el peso de los años le habrá proporcionado algún alivio en esa lucha!
NIKON
Tendrás que preguntárselo a alguien de más edad que yo.
Solo sé una cosa,
y es que soy un pecador, aunque uno más seducido por Dios.
Hasta que llegue mi último día, mantengo la esperanza y rezo para que el Señor me dé la gracia suficiente y pueda derramar todo el amor sobre el vástago de mi alma [señala los iconos].
Se oyen campanas, música litúrgica, bizantina, polifónica.
ESCENA TERCERA
Es de noche. Andréi Rubliov duerme inquieto. Yace sobre un catre bajo el icono de Cristo, junto al que arde una vela de color rojo. La celda está en penumbra. Se oye la voz de un niño, dulce y clara, leyendo el Evangelio de Mateo 17, 18, el relato de la Transfiguración. Al comienzo la voz es apenas audible, pero en pocos segundos se eleva hasta alcanzar un tono algo por encima del normal.
VOZ DEL NIÑO
Seis días después tomó Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró ante ellos; brilló su rostro como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Él.
Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, haré tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Aún estaba él hablando cuando los cubrió una nube resplandeciente, y salió de la nube una voz que decía: «Este es mi Hijo amado en quien tengo mi complacencia; escuchadle.» Al oírla, los discípulos cayeron sobre su rostro, sobrecogidos de gran temor. Jesús se acercó, y tocándolos dijo: «Levantaos, no temáis.» Alzando ellos los ojos, no vieron a nadie, sino solo a Jesús.
A medida que se acaba el texto, la voz se desvanece poco a poco.
Luego solo hay silencio. Andréi se despierta sobresaltado y se incorpora
sobre el catre.
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