El libro negro
Carta de Gofman, soldado del Ejército Rojo (Krasnopólie, región de Moguiliov)
Carta de Gofman, soldado del Ejército Rojo
(Krasnopólie, región de Moguiliov)
A continuación relataré la tragedia que se abatió sobre Krasnopólie. Allí fueron asesinados mil ochocientos judíos, entre los que se contaban mis seres queridos: mi bella hija, mi hijo enfermo y mi esposa. De todos los judíos que habitaban la ciudad apenas sobrevivió, y de milagro, una sola persona: Lida Vysótskaya. Fue ella quien me envió una carta narrándome los hechos acaecidos allá. Por ella supe que la víspera de la masacre, cuando ya tenían prohibido abandonar el gueto, mi esposa se encaminó a la ciudad llevando el bochornoso estigma cosido al pecho y la espalda, para conseguir algunas manzanas secas que dar de comer a nuestro hijo enfermo. Se proponía alargar siquiera por un día la vida de la pobre criatura que adoraba. El 20 de octubre de 1941 los alemanes reunieron a todos los judíos de la ciudad y los fusilaron. A los niños les dejaron vivir otros dos meses entre horribles tormentos. Mi hijo estuvo enfermo durante mucho tiempo, pero los médicos consiguieron salvarle la vida. La ciencia soviética lo salvó. Pero después vinieron aquellas bestias y lo mataron a tiros.
Ahora soy un esposo sin mujer y un padre sin hijos. Ya no soy joven, pero llevo tres años combatiendo al enemigo. Me he vengado y continuaré vengándome. Soy uno más de los hijos de esta gran Patria y un soldado del Ejército Rojo. Crie a mi hermano menor, quien hoy es coronel y lucha en el Primer Frente de Ucrania. También él practica la venganza. A veces me preguntó cuántos alemanes merecen morir por cada niño soviético asesinado. En el bosque o en el bunker, siempre tengo ante mí la tragedia de Krasnopólie. Fueron tantos los niños asesinados allí, como en tantas otras aldeas y ciudades, tantos pequeños de tantas nacionalidades, que juro que vengaré sus muertes mientras mi mano sea capaz de empuñar las armas.
10 de marzo de 1944
EDITOR: ILYÁ EHRENBURG