Franziska Scheler

Bernard von Brentano · Capítulo 42 de 71

Páginas del PDF

Franziska Scheler

Capítulo 3

Era el doctor Achtermann, que preguntaba a Leopold si ya había hablado con el doctor Wild.

—Sí. Acabo de dimitir.

El doctor Wild salió del despacho dando un portazo.

—Todo esto es muy penoso… muy penoso —dijo el doctor Achtermann —. Venga usted un momento a mi despacho. No puedo ir yo al suyo porque estoy pendiente del teléfono. Espero una conferencia desde París. Me acaban de comunicar vía telefónica que el diputado Huber, ya sabe usted, ese bufón flaco de los escaños nacionalistas, va a leer el artículo de Manberg en el Reichstag.

Esa era una buena noticia, y Leopold decidió ir a visitar al doctor Achtermann.

—Me da lástima este asunto por el Berliner Allgemeine —dijo él cuando entró en el despacho lleno de humo de Achtermann y este salió a su encuentro —. Pero eso es lo que pasa cuando el señor Von Manberg hace política en el suplemento cultural.

 

3

 

Herbert Müller iba a salir de su despacho para ir a almorzar a casa cuando la señorita Atlas entró en él y le entregó una carta urgente. Elisabeth Müller se hallaba frente al espejo al lado de la puerta esperando a su marido.

—Ven ya —dijo ella con impaciencia—, es la una y media.

—Solo un momento más —dijo Herbert Müller—, voy enseguida.

Alzó un manuscrito grueso de la mesa y buscó debajo el abrecartas. Era un cuchillo largo, pesado, plateado, pero no lo pudo encontrar, y después de dejar otra vez el manuscrito en el tablero del escritorio, rasgó el sobre con el pulgar, cosa que no tenía por costumbre. La carta contenía la crítica de Manberg sobre el libro de Leopold, y en la parte inferior izquierda estaba escrito con lápiz rojo: «¡Mis mejores saludos! Dr. N. Werner».

Herbert Müller se sentó otra vez al escritorio y leyó la crítica.

—¡Maldita la gracia!, —dijo medio para sí mismo, medio para su esposa —. Esto es condenadamente desagradable. A ese Chindler no lo vamos a poder publicar más. Ya podemos descartarlo… Lo está crucificando su propia gente.