¡Pantaletas!

Armando Ramírez · Capítulo 34 de 49

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¡Pantaletas!

Capítulo 34

La Magda todavía fue a mi boda, aunque le sacó un pedote a mi suegro. Brindamos y la Chancla se puso celosa y mi madrecita fue su amiga esa tarde.

 

Fue una boda en grande: mariachis, conjunto tropical, ron, brandy, güisqui, tequila, barbacoa, mixiotes, pollo en mole, arroz con chícharos y un chingo de gorrones, bueno, hasta mi hermano llegó disfrazado de norteño, con todo y botas, y su nueva esposa, una cantante norteña, famosa; me cantó:

—¡Ay amor! En la triste soledad de mi agonía pasa el tiempo silencioso y sin sentido…

Aquí entró haciendo dúo la Magda:

—… acabando con lo poco de mi vida, has dejado tus desprecios y tu olvido…

Las dos hembras se me acercaron y bebieron sus copas a mi salud. La Chancla se emputó, con los ojos me reclamó; pero ellas cantaban con sentimiento:

—… bodas de agua van segando mis pupilas, son mis manos temblorosas las que imploran, y mi voz de pena calla tus mentiras.

Bebí de la copa de la Magda y luego de la de Chayito, la cantante; mi carnal me abrazó y me dijo:

—Bien, carnal.

La Chancla tiró el pastel de quince pisos de puro coraje, me cai, de ese tamaño lo ordenó mi suegro, el Taquero.

Magda me abrazó, me besó, me cantó al oído:

—… y mis ojos se han cerrado, sólo lloran, estoy perdida, en el letargo de mi vida.

Y me puse a cantar con ella:

—Lamento el tiempo que mis años van marcando, como fiebre que a su paso va dejando, con la huella de una fe casi perdida…

Bebí y besé a la Magda. El suegro discreto se acercó:

—No te manches, cabrón.

La Magda se rio, bebió y se alejó con Chayito… Mi mamacita estaba cerca de mí:

—No te vayas a emborrachar.

Salomón me enseñó unos boletos de avión, cantando me dijo:

—En el mar la vida es más sabrosa; a las siete sale el avión para Acapulco.

—Vámonos… —me dijo mandona mi Chanclita.

Yo, como tenía ganas de reconocer esas nalgas, pues como corderito la seguí, no me despedí de nadie; fue mi perdición.

La Chancla creyó que seguía siendo el buquecito de siempre.

Bara, bara, mujercitas, pantaletitas 42, baratitas, a su pura medida.