¡Pantaletas!

Armando Ramírez · Capítulo 2 de 49

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¡Pantaletas!

Capítulo 2

—¡Sssssíiiii…!

En ese precioso instante una burbuja explotaba desvaneciendo a mi de la guarda y me hundía en un sueño a pierna suelta hasta que el arrullador saludo mañanero de mi mamacita me despertaba:

—¡Ya levántate, cabrón, meón!

 

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Pero todo esto sucedió por culpa del Pájaro Madrugador. Lo idearon para ver si podían globalizar al mundo; la prueba fue un programa de televisión llamado Nuevo Mundo, enlazando a países de diferentes partes del planeta.

 

Y ahí tiene, el día que se enlazó el mundo por primera vez a través de un satélite de comunicación, yo salí en la televisión.

Mi jefecita estaba en el ajo, a la par de los Beatles; ellos desde Inglaterra y esta mujer genuina desde el Centro Médico del Seguro Social, en Chilelandia.

Como dice mi mamacita: «ya traía mi carisma»; y cuando la vieron bien panzona los doctores, se dijeron: ésta es la estrella.

No me acuerdo muy bien porque debí de haber estado muy pendejo a unos segundos de nacer, sólo veía un universo oscuro azuloso; pero era muy aguado. Lo primero que sentí fue cómo la mano de un cabrón me jalaba de la cabeza pero mi mamá jura que no necesitó ayuda, a puro pujido me aventó. Cuando asomé la cabeza y trataba de ver, sentí mis párpados como si los hubieran pegado con kola loka; pero desde chiquito aprendí a no doblarme y por ahí me acuerdo que mis ojitos al abrirse un poquito lo primero que vieron fue el lente de una cámara de televisión, como en un sueño, en ese lente vi reflejado el rostro de un infante zapoteca con un incipiente y espinoso peinado de a rayita.

Yo, la verdad, como dice don Octavio Paz, me sentí chingón cuando el aire entró a pleno por mis narices, era un aire con olor a maíz palomero; lo que me hizo estar consciente de mi orfandad fue cuando sentí cómo un güey me agarraba, a la de Aquiles, de los tobillos, y me dio una santa nalgada que me hizo llorar.

Luego ya no supe nadita de nada, me han de haber cobijado porque me sentí calientito en el seno de mi jefecita linda y querida, ya como en sueños escuche esa canción de los Beatles cuando les tocó su turno de estar en el Pájaro Madrugador representando a England: All you need is love, love, love… Me quedé bien dormidito.