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Tubos de órgano
Cantar no es una tarea fácil en las mejores circunstancias, pero hacerlo con una banda como Maiden planteó algunos retos únicos. El esfuerzo vocal era intenso. Nunca nos habíamos planteado mucho lo de los monitores vocales, y la longevidad de mi voz tampoco se consideró un factor limitante a la hora de reservar las agotadoras giras. Según estaba cantando, era inevitable que mi voz fallara.
Que un cantante pierda la voz, un instrumento precario, es como que un jugador de fútbol se rompa la pierna; es posible que este último nunca vuelva a jugar, ni el primero a cantar. Un esfuerzo vocal sin complicaciones puede resolverse con descanso y silencio. Vivir como un monje forma parte del tratamiento. Si hay una enfermedad, la cosa se complica, y cantar mientras se tiene una infección vocal como la laringitis puede ser algo que termine con la carrera de un vocalista.
Los cantantes sufren una presión implacable, a menudo autoinfligida, en estas situaciones. Por supuesto que quieres actuar, y la culpa que se siente en caso de cancelación es enorme. Los representantes, agentes y demás suelen mostrarse antipáticos en el peor de los casos, y neutrales en el mejor de ellos. Por suerte, no es algo que haya sucedido con demasiada frecuencia a lo largo de los años, pero la tasa de trabajo y el estilo de vida durante los primeros cinco años implicaban cierto grado de incapacidad.
La mejor manera de conservar bien la voz es dormir un montón en una habitación silenciosa sin aire acondicionado, con temperatura constante y buena humedad. A ser posible, tomarse unos días de descanso de manera regular, evitar hablar innecesariamente y, sobre todo, no ir estrechándoles la mano a los desconocidos, pues esa es, sin duda, la mejor forma de contraer resfriados y gripes. Llevar una dieta equilibrada y corriente con muchas verduras frescas, evitando demasiados productos lácteos y otros alimentos que produzcan exceso de mucosidad.
El exceso de mucosidad o el moco espeso es el final para la voz de un cantante. Las cuerdas vocales demasiado frágiles solo necesitan el más mínimo grumo para adherirse a él, y la vibración desigual resultante suena como si se pasara una hoja de papel a través de un peine.
Los pólipos vocales, básicamente unos callos que se producen al frotar con dureza y repetidamente las cuerdas vocales (por ejemplo, dando gritos durante días), son manifestaciones permanentes del mismo fenómeno.
Una cantante alemana de ópera escribió un tratado sobre el tema de la flema en el que identificó más de cincuenta tipos distintos (casi tantas palabras como las que tienen los esquimales para referirse a la nieve).
Ni que decir tiene que las drogas de casi cualquier tipo resultan fatales para la voz, sobre todo la cocaína y las anfetas, que se esnifan hasta introducirlas en la delicada mucosa de las cavidades sinusales.
Los cigarrillos y el hachís parecen funcionarles a algunas personas, pero no a mí. Tendrás suerte si puedes sobrevivir a la embestida, pero más suerte si no lo haces y puedes cantar aún mejor.
Las cuerdas vocales son solo el inicio del proceso. Yo tengo un estilo muy físico a la hora de cantar y acabo agotado al final de un ensayo; me duele la barriga, me duele la cabeza y mis ojos parecen querer salirse de la cabeza.
El diafragma es la sala de máquinas de la voz, y los cantantes respiran de una forma parecida a como lo hacen las personas que meditan o practican yoga. Es muy raro ver a un buen cantante que suba los hombros al respirar; de hecho, tomará aliento de manera casi imperceptible.
Un buen cantante entrena para relajar los pulmones y el vientre y que se inflen con la simple presión de aire de la atmósfera. Si el cuerpo está relajado, los pulmones simplemente se llenan. Resulta interesante que la mayor parte de la capacidad pulmonar se encuentra muy por debajo de los pezones, en la zona lumbar.
Como consecuencia de esto, soy el rey de la cinturilla elástica. Llevar el abdomen ceñido es extremadamente incómodo y conlleva una producción ineficiente de aire desde el diafragma, el fuelle del cuerpo.
Los cantantes entrenan el diafragma para fortalecerlo y se entrenan para colocar la zona lumbar ligeramente aplanada, de forma que la cavidad pulmonar pueda expandirse lo máximo posible. Comer antes de un espectáculo puede ser algo muy incómodo e incluso peligroso.
Una vez que el diafragma ha medido la cantidad y la velocidad del aire que pasa por los conductos, las cuerdas vocales añaden la nota que se va a cantar estirándose o relajándose, algo muy parecido a como funciona una lengüeta en la boquilla de un clarinete.
Pero no acaba todo aquí. Esta nota sin procesar llega ahora a la base de la lengua, que da forma al sonido y lo hace resonar, moviéndolo y dirigiéndolo alrededor de las cavidades resonantes del paladar blando y los espacios duros y huesudos de las cavidades sinusales.
Con práctica, los cantantes encuentran su propio sonido dentro de la forma y el espacio de sus propios cuerpos. Sin embargo, las reglas básicas siguen siendo las mismas, y si eliges crear un estilo vocal idiosincrásico abusando de la voz, asegúrate de conocer las reglas antes de tratar de doblegarlas. De este modo podrás conservar tu voz durante más de cinco años.
Una voz, después de todo, no es más que eso. Es la voz de una historia, una forma de hacer que la gente sienta algo y, en ese sentido, el fin justifica los medios.
Después de esta breve descripción de lo que ocurre, puede que te preguntes cómo podemos avanzar más allá de nuestro primer sonido vocálico sin tener un título universitario. Por suerte, los bebés pueden enseñarnos. Para nuestra vergüenza eterna, hemos olvidado cómo ser bebés; sin embargo, estos seres emiten los sonidos más extraordinarios, como puede atestiguar cualquier persona atrapada en un avión con uno de ellos durante varias horas. Es extraordinario el poder vocal que surge de ese diminuto paquete.
Las estrellas de rock, por supuesto, siempre han tenido la capacidad de actuar como bebés, pero han perdido el sentido común de cantar como ellos.