Ansia (Serie Crave 3)
151. No todas las islas son una fantasía
151
No todas las islas
son una fantasía
Macy abre un portal hasta la misma playa desde la que partimos la ocasión anterior, y por la rigidez de sus hombros está claro que está pensando en lo que sucedió la última vez que estuvimos aquí. Creo que todos lo hacemos.
Cuesta caminar sobre esta playa sin pensar en el cuerpo de Xavier yaciendo a solo unos metros de donde ahora nos encontramos; cuesta caminar hacia la cueva donde perdió la vida.
Pero es la única manera de liberar a la bestia. Es la única manera de conseguir la Corona antes que Cyrus. Es la única manera de salvar a Jaxon.
Es la única manera de evitar que Cyrus ataque al Katmere. Y es la única manera de evitar la guerra que se avecina. De modo que vamos hacia el estómago de la bestia.
Aunque pronto nos damos cuenta de que Nuri y sus soldados ya están aquí. Están circunvolando la isla, protegiéndola y llevando a cabo una vigilancia aérea. Están alerta ante la llegada de Cyrus y su ejército,
decididos a impedirle el paso antes de que tenga ocasión de acceder a la Bestia Imbatible... o a la Corona.
Sé que ya están vigilando ellos, pero estoy tan preocupada igualmente que miro a mi alrededor por si Cyrus hubiese logrado llegar antes que nosotros. Los vampiros también lo están. Hudson, Jaxon y el resto de la Orden se despliegan por toda la zona de la playa, buscando cualquier señal que los dragones puedan haber pasado por alto.
Pero no hay nada. La playa está despejada, no hay huellas sobre la arena.
Sinceramente, parece que nadie haya estado aquí desde que lo hicimos nosotros todas esas semanas atrás.
Cuando Hudson está convencido de que lo ha revisado todo, se desvanece por la playa hasta mi lado.
—Hola —dice, y me rodea los hombros con el brazo mientras yo tirito por el frío aire ártico—. ¿Estás preparada para esto?
—Por supuesto —le aseguro, aunque en realidad no lo estoy en absoluto.
Porque ahora que sabemos que la playa está despejada, ha llegado la hora de atravesar la formación rocosa que separa la cueva de la bestia del resto de la isla. Ha llegado la hora de liberarlo y de conseguir la Corona.
Y ha llegado la hora de cortar nuestro vínculo de una vez por todas.
—¿Y tú? —pregunto inclinándome tan cerca que ambos respiramos el mismo aire.
Me lanza esa sonrisa arrogante suya, la que antes odiaba pero que ahora tanto me gusta, y dice:
—Ni por asomo.
Esta vez, cuando exhalo, el aire está cargado de lágrimas.
—Eh, tranquila —me dice, como si su voz no sonara más grave que de costumbre—. Todo está bien.
—No está bien —le contesto—. Nada de esto está bien.
—Ay, Grace. —Me abraza y me acaricia la mejilla mientras me da un beso en la sien—. Ya te dije hace mucho tiempo que nunca te pediría que
eligieses. Nada ha cambiado.
—¡Ha cambiado todo! —exclamo, y para ser alguien que nunca podía llorar delante de nadie, está claro que yo también he cambiado—. No me lo pedirías porque pensabas que no te elegiría a ti. Pero lo haría. Te elegiría a ti, Hudson. Si hubiese alguna otra manera de hacer esto, te elegiría a ti. Te quiero.
—Joder, Grace —dice, y aparta la mirada, pero no antes de que alcance a ver las lágrimas en sus mejillas—. Siempre supe que acabarías destrozándome algún día. Pero no sabía que...
—¿Que tú también me destrozarías a mí?
—No digas eso. —Niega con la cabeza, me abraza aún más fuerte y su voz casi se quiebra cuando dice—. Puedo dejarte ir. Puedo ver cómo construyes una vida con mi hermano. Incluso puedo pasarme de vez en cuando y ser el divertido tío Hudson. Pero no me digas que sufres igual que yo, Grace. No me digas eso. Porque no le deseo esto a nadie, y jamás jamás te lo desearía a...
Se interrumpe cuando una explosión sacude la isla.
Y entonces el caos se desata.
OceanofPDF.com