Ansia (Serie Crave 3)
47. Con enemigos como estos, ¿quién necesita amigos?
47
Con enemigos como estos,
¿quién necesita amigos?
Estudiamos durante un par de horas más, pero al final acabamos todos hartos de los deberes y nos dispersamos.
Hudson parece algo aturdido cuando lo ayudamos a recoger. Y no me sorprende. Gritamos mucho y somos muy desorganizados mientras hablamos y vamos de aquí para allá.
Para un chico que ha llevado una existencia tan solitaria, esto debe de ser un auténtico caos. Pero hay algo en sus ojos, algo en la ligera curvatura ascendente de sus labios que me dice que esto le hace bien. Que ya iba siendo hora de que Hudson Vega dejara de estar tan solo y pudiera divertirse con un grupo de amigos graciosos, leales y absolutamente ridículos. No importa que la mayoría de nosotros fuesen sus enemigos en su día. Ahora forma parte del grupo, le guste o no.
Tal vez por eso detengo a Flint y a Luca cuando empiezan a recoger los sillones morados para llevarlos de nuevo a la sala de estudios.
—Dejadlos —digo sonriendo a Hudson, que ahora me mira con los ojos abiertos como platos—. Tenemos mucho que hacer durante el próximo par de semanas. Seguro que volveremos a bajar.
—Cierto, chica nueva —me contesta Flint levantando la mano para chocarme el puño—. Aún no he podido probar a lanzar una de esas hachas.
—Tal vez sea lo mejor —le dice Luca mientras lo guía hacia la salida—.
A ninguno nos apetece mucho tener que sacarnos un hacha de la espalda.
—Perdona. —Flint le pone una cara fea—. Tengo una puntería excelente, gracias.
—¿En serio? —Luca rodea la cintura de Flint con el brazo y sonríe—.
Quizá deberías demostrármelo algún día.
Mekhi resopla al oír esto último, y a Macy le da la risa mientras ambos se dirigen también hacia la puerta. Jaxon no dice nada, pero por un momento detecto cierta diversión también en sus ojos.
Al menos hasta que Macy se vuelve y pregunta:
—¿Vienes, Grace?
Todo el mundo me mira (Jaxon y Hudson incluidos) y me empiezan a sudar las palmas de las manos. Debería decir que sí; debería irme de aquí con el resto, pero la verdad es que quiero hablar con Hudson. Es más, quiero averiguar qué es lo que ha pasado entre nosotros antes y si significa algo o no es más que una anormalidad.
—Yo, eh... Subo dentro de unos minutos. Tengo que hablar un momentito con Hudson.
—¿Así es como lo llamáis ahora? —murmura Eden mientras pasa por mi lado con la mochila en el hombro y una enorme sonrisa en la cara.
No lo ha dicho lo bastante alto como para que lo oigan los demás, pero cuando los veo marcharse me doy cuenta de que da igual. Aunque mis amigos no hubiesen estado pensando ya en que algo estaba pasando, mis mejillas rojas como tomates me habrían delatado de todas formas.
Miro a Jaxon mientras se acerca, pero su gesto es sorprendentemente cálido. Se inclina y me susurra al oído:
—Está todo bien, Grace —antes de dirigirse hacia las escaleras.
Y quiero llorar al pensar en lo mucho que debe de haberle costado hacer eso.
Quiero a Jaxon. De verdad. Él me salvó cuando llegué aquí, me sacó de las gélidas profundidades de la depresión y el entumecimiento que me había rodeado desde la muerte de mis padres. Le estaré agradecida por ello durante el resto de mi vida. Ha sido mi primer amor, y eso nunca se olvida, de verdad que no.
Pero luego está Hudson, que ve en mí mucho más que a la chica débil y herida que fui. Ve quién soy en realidad y en quién tengo el potencial de convertirme. Jaxon quería protegerme, quería cuidarme, pero Hudson quiere ayudarme a aprender a cuidar de mí misma. Y sé que si cedo ante estos sentimientos que el vínculo provoca en mi cuerpo y la cosa no funciona...
Perder a Jaxon fue terrible, pero nuestra relación ya hacía aguas antes de que nuestro vínculo se rompiera, la verdad. Había cierta discordancia entre la chica de la que él se había enamorado y la chica en la que yo quería convertirme. Nos volvimos compañeros sin conocernos, y una parte de mí sabe, en el fondo, que parte de la razón por la que amaba a Jaxon con todo mi corazón era porque él me amaba a mí de la misma manera. Nos necesitábamos mutuamente. Ambos sufríamos y llenamos un vacío que no sabíamos cómo llenar por nuestra cuenta.
Pero con Hudson siempre será diferente. Él me conoce mejor que nadie, mejor que yo misma. Y aunque no recuerdo aquellos meses en los que estuvimos atrapados juntos, en las últimas semanas nos hemos hecho amigos de verdad.
Y eso es lo que realmente me aterra.
Cuando Jaxon rompió conmigo, se alejó solo de una parte de mí, de la parte que él conocía. La única parte que la chica herida que era le dejaba ver. Pero si Hudson me rechazara... No sería solo una parte de mí. Me rechazaría toda entera. Y eso... eso sería muchísimo más devastador. Me dejaría tan rota que no sé si sería capaz de recomponer mis pedazos.
Pero después de lo que ha pasado antes con él... no sé. De repente tengo la sensación de que tanta evitación, tanto esconder la cabeza, tanto fingir que esto no está pasando no solo me hace daño a mí, sino también a Hudson. Creo que si no actúo pronto, voy a destruir nuestra oportunidad, y esa idea me da más miedo aún que tomar una decisión.
—¿Piensas quedarte ahí escondiéndote toda la noche o de verdad tienes algo que decir? —pregunta Hudson con su tono sarcástico de siempre.
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