Ansia (Serie Crave 3)
77. Quien tiene una bruja tiene un tesoro
77
Quien tiene una bruja
tiene un tesoro
Me tiemblan tanto las manos que me las meto en los bolsillos para que Nuri no se dé cuenta. Puede que piense que estamos en el mismo bando, pero yo no dudo ni por un segundo que sería capaz de aprovecharse de mi debilidad si pensara que así podría mantener a Flint (o su querida Corte) con vida.
Al parecer Hudson tenía razón antes cuando ha dicho aquello de «de tal palo, tal astilla».
No sé cómo me siento respecto a todo lo que ha expresado. No sé cómo me siento respecto a nada de esto, la verdad. Pero se avecina una guerra, eso lo sabemos todos, y supongo que es mejor tener aliados que enemigos.
—¿Qué tengo que hacer? —pregunto cuando el silencio se vuelve insoportable.
—Tienes que dejar que Hudson vaya a la cárcel —dice—. No puede esconderse eternamente. La mayoría de los miembros del Círculo estaremos en el Katmere para la graduación la semana que viene.
—No pueden tocarlo mientras esté allí. Así es como funciona...
—Claro, como Cyrus ha demostrado que siempre cumple las normas...
—Me mira con lástima—. ¿Quién va a detenerlo si decide arrestar a Hudson? ¿Finn Foster? ¿Un puñado de críos? ¿La nueva reina gárgola?
—¿Y qué quieres que haga? ¿Que lo deje en tu celda para que puedas entregárselo a Cyrus sin más?
—A Cyrus no —dice Nuri—. A la cárcel. Es tu compañero. Estarás de acuerdo en que la cárcel es mejor que la muerte, ¿no?
—¿Una cárcel de la que no se puede salir, donde puede permanecer durante toda la eternidad por una maldición inquebrantable? —le espeto, y me detengo cuando veo la sorpresa en sus ojos—. Pensabas que no lo sabía,
¿verdad?
Ignora mi pregunta, pero me estoy empezando a dar cuenta de que Nuri tiende a ignorar todo aquello que no quiere reconocer.
—Vivo en la cárcel es mejor que muerto. Ni siquiera Hudson puede desafiar al destino dos veces.
—¿Crees que debería quedarse encerrado para toda la eternidad? —
pregunto—. ¿Por defender al mundo de las maquinaciones de Cyrus?
—No será para toda la eternidad. —Nuri hace un gesto despreocupado con la mano—. Podemos liberarlo en cuanto derrotemos a Cyrus. Y, aunque lo hiciera para defender a su compañera, asustó a mucha gente. Ese es el verdadero motivo por el que debe estar encerrado. Alberga demasiado poder, y eso asusta a aquellos que harán lo que sea por aferrarse al suyo.
—¿Como Cyrus?
—Sí.
—Y tú —susurro.
No lo niega.
—Ya has visto lo que es capaz de hacer. Con solo mover la mano destruyó todos los huesos del cuerpo de su padre. Con solo pensarlo derribó un estadio entero. Esa clase de poder es inconmensurable... e infinitamente
corruptible. Ya vimos lo que le hizo a Damien. ¿Qué más haría si tuviera la ocasión? ¿Si llegase a entrar en el Círculo?
«Nada», quiero decirle. No hará nada más que intentar gobernar de la mejor manera posible. Pero ella no conoce a Hudson, no como yo lo conozco, y aunque se lo revelara tampoco me creería. Tanto si haciendo lo que hizo salvó a la gente o no, Hudson siempre será la persona responsable de la muerte de su hijo.
De modo que, en lugar de decirle esto, me centro en el siguiente defecto de su plan:
—Creía que los compañeros elegían ir a la cárcel juntos.
—Ah, pero estás pasando por alto la palabra clave. Elegir. Los compañeros pueden elegir ir juntos a la cárcel. Pero no tienen por qué hacerlo.
—No estoy tan segura de que eso sea una elección —digo al recordar a la pobre y desesperada Falia.
Pero Nuri intenta restarles importancia a mis preocupaciones:
—Eres una mujer fuerte, Grace. Más de lo que jamás habías imaginado.
¿Te dolerá? Sí. Pero lo superarás y, cuando lo hagas, cuando salgas por el otro lado, serás indestructible, todo aquel que te conozca codiciará tu fuerza. Esa chica, esa mujer, es la que puede salvarnos a todos.
—¿Destruyendo mi propia alma? —pregunto con incredulidad.
—Si es necesario —responde ella con una calma que me hiela por dentro
—. ¿Recuerdas cómo hemos comenzado esta conversación? Hablábamos de hacer lo que hiciera falta para mantener a salvo a la gente a la que queremos. Y así es como lo conseguiremos.
Emito un sonido gutural de desconfianza.
—¿Y no te has planteado que tal vez ese sea el gran plan de Cyrus?
¿Quitar a Hudson de en medio para que la única persona que realmente tiene la capacidad de detenerlo no pueda hacerlo? —Nuri se dispone a rebatir mis palabras, pero se detiene, entrecierra los ojos y se da unos
toquecitos en el labio con la mirada perdida, sumida en sus pensamientos.
Entonces decido tentar a mi suerte—: Si quieres defender a tu reino de Cyrus, estoy de acuerdo en que tú y yo formaríamos una fuerza formidable, y tal vez, solo tal vez, sobreviviríamos a cualquier ataque que pueda tener planeado. Pero ¿nosotras dos con Hudson de nuestro lado? Esa es la única oportunidad real que tenemos.
Nuri sigue perdida en sus pensamientos, pero cuando vuelve a formar un triángulo con las manos sobre su regazo sé que la he convencido. Incluso antes de que diga:
—Flint me comentó que Hudson y tú queréis ir a la cárcel. No me explicó por qué, pero me dijo que queríais que os ayudara a encontrar la forma de salir. ¿Es eso cierto? —El corazón me late tan deprisa que estoy segura de que la reina puede oírlo. ¿Ya está? ¿Por fin vamos a obtener la respuesta que necesitábamos? Asiento—. Bueno, tal vez ambas podamos obtener lo que queremos y salir de esto más fuertes. —Hace una pausa y se queda mirando una pequeña estatua de un dragón. Sus alas, curvadas hacia abajo, casi cubren por completo a un bebé dragón a modo de protección—.
Te propongo esto:
»Si Hudson va a la cárcel, puedo ganarme el favor de Cyrus por ahora, y tal vez incluso darle la impresión de que la Corte Dragontina podría querer aliarse de nuevo con él. Pero también os ayudaré a encontrar la manera de escapar de la cárcel para que estéis listos para luchar a nuestro lado cuando llegue el momento. —Ya me estoy inclinando hacia delante, animándola a continuar. Porque lo cierto es que necesitamos más tiempo para prepararnos. Ninguno de nosotros está listo para enfrentarse a Cyrus todavía, no cuando él lleva un milenio preparando este momento—. He oído rumores sobre una bruja, la Anciana, que ayudó a construir la prisión.
Lleva una vida de ermitaña y nadie sabe a ciencia cierta si aún sigue cuerda.
»Pero si conseguís que hable con vosotros, tal vez podáis conocer los secretos de la cárcel y la manera de escapar de ella. Una vez ayudó a un
dragón a hacerlo, pero tienes que saber que su precio fue excesivo.
Unas minúsculas alas de esperanza aletean contra mi caja torácica por primera vez desde que se han abierto las puertas de ese ascensor.
—¿Cuál fue?
—Su corazón de dragón, que es un destino peor que la muerte para un dragón. No podemos adoptar nuestra forma de dragón sin un corazón de dragón —contesta Nuri, y la trágica expresión de sus ojos lo dice todo.
Necesitaríamos hacer un trato mucho más favorable en esta ocasión o no serviría para nada. El coste sería demasiado alto—. Pero he de decirte, Grace, que las probabilidades de que os ayude son escasas.
Es cierto. Pero, aun así...
—Nada de lo que he hecho desde que llegué al Katmere tenía muchas probabilidades de suceder, Nuri. Pero más vale una probabilidad escasa que ninguna.
—Especialmente para una chica que no para de lograr lo improbable contra todo pronóstico. —Suspira y añade—: Te doy una semana.
—¿Una semana? —Abro los ojos como platos—. ¿Para encontrar a la bruja?
—Encontrarla no es el problema. —Saca un trozo de papel y anota una dirección antes de tendérmelo—. Lo difícil será lograr que hable con vosotros y convencerla para que os ayude. Pero, si pasa más tiempo, Cyrus empezará a preguntarme por qué no he mandado a Hudson a la cárcel. La Corte Dragontina parecerá débil, o que está planeando un movimiento en su contra, y no puedo permitirme ninguna de las dos cosas.
Lo entiendo. De verdad. En muchos sentidos Nuri está tan contra la espada y la pared como yo. Pero añado:
—¿Puedo escoger qué semana quiero? ¿O te refieres a esta semana que viene, cuando casi todos mis amigos y yo tenemos que estar en el Katmere para la graduación?
—Sin duda esta semana.
—Me lo temía —respondo planteándome seriamente golpearme la cabeza contra el borde de su mesa. Tal vez si lo haga, cuando despierte esto no habrá sido más que una horrible pesadilla.
Sonríe.
—Menos mal que eres la chica que siempre logra lo improbable, ¿eh?
—Sí, menos mal —respondo débilmente.
—¿No tienes un vampiro al que liberar? —dice, y señala la llave que tengo en la mano con la mirada.
—Sí. —Suspiro—. Así es.
—Pues será mejor que te pongas a ello. El banquete empieza a las ocho, y no soporto que la gente llegue tarde.
OceanofPDF.com