Sin elección
Prólogo
—No corras, que te vas a caer.
Pasado el parque, cuesta arriba. Espera al muñequito verde, aún no, aún no…
¡Ya!
Gato en la ventana. Como una estatua. Solo se le mueve la puntita de la cola: izquierda, derecha, izquierda.
Hay que cruzar otra calle. No hay muñequito verde ni señora de la señal de stop; tendría que estar ahí…
Mira a los lados. Aún no, aún no…
¡Ya!
—No corras, que te vas a caer.
Buzón, farola, parada de autobús, banco.
Escuela grande (no es la mía, aún no).
Librería, tienda vacía y luego la mobiliaria, que es donde venden casas.
Ahora la carnicería, pájaros colgados del cuello en el escaparate. Ojos cerrados con fuerza para no tener que ver los suyos mirándome.
Están muertos. Todos muertos.