Dones

John Burnside · Capítulo 13 de 46

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Dones

VIII. Conversión

 

Sin importar lo que pudiera creer

jamás pude imaginar

el inconveniente de la consolación:

para el resto de mi vida,

el té flojo que atrapaba la luz

en la cocina del presbiterio —perdón,

restitución—,

el cuarto en que guardaban los ornamentos,

en el fondo de la sala;

aunque sin duda cruzó por mi mente

en aquellas noches de otoño,

ante el palio color berenjena

en el remanso de las escaleras,

seguro que percibí, como solo un niño puede,

el placer de la enmienda

en la paz de la tarde,

mientras decía mis pecados a una sombra,

y rezaba la penitencia,

y enjugaba mi alma en Sus lágrimas

justo antes de volver a pecar.