Dones
III. Oración
Concédeme un poco menos
con cada amanecer:
colores, un hálito de viento,
la perfección de las sombras,
hasta que solo encuentre,
lo que ya estaba ahí:
el oro en los surcos de mis manos
y la luz de la noche, que arde.
Dones
Concédeme un poco menos
con cada amanecer:
colores, un hálito de viento,
la perfección de las sombras,
hasta que solo encuentre,
lo que ya estaba ahí:
el oro en los surcos de mis manos
y la luz de la noche, que arde.