Dones

John Burnside · Capítulo 45 de 46

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Dones

V. Disfraces

 

En sueños me acuerdo

de la niñez:

cruzamos a la parte más lejana del pueblo

para empezar por los desconocidos,

avergonzados de pedir favores

a los nuestros, y pensando que los otros

son ricos, a juzgar por sus popurrís

y antimacasares,

aunque, igual que a los demás, lo que más me gusta es ir por donde nos lleva el viento,

y con mi traje de pirata, plantarme ante una casa ajena y sentir el aroma del hogar de otro:

café y gelatina, pétalos, libros, achaques,

restos de polvo en los bordados de un chal

abandonado sobre una silla, ese olor de las pantallas de las lámparas en las tardes de invierno; todo eso que ellos dan

por sentado: cerezas

glaseadas, cera de velas,

y la lenta desaparición de todos,

que avanza, cada vez más lejanos

los amores de la niñez: las decepciones compartidas en silencio, llegaban, con cada Halloween,

a parecer, cada vez más,

bendiciones, cuando se entretenían junto a la puerta

a atestiguar cómo los mirábamos:

ojos húmedos, asomándose, descubriéndonos

en lo oscuro, como amigos a quienes no se ha visto más —un pirata, un limpiachimeneas, un rey–

llegados del primer frío del invierno

y espolvoreados de nada.