Dones

John Burnside · Capítulo 16 de 46

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Dones

XI. Lares

 

Toda la tarde te he oído

ir de un cuarto a otro, como quien ofrece

el don de su presencia vigilante, o un atisbo

del sol que se demora en los pliegues

de las cortinas

o de las sombras que se agitan

en el muro —gorriones o golondrinas en vuelo, más pájaros que los pájaros.

Como tú, hoy mismo he sentido ese espacio de la casa, donde, entre el vaivén de las puertas abiertas,

aparecen los mensajeros, las

visitaciones: los rojos claveles del vaso, la curva de un cuenco.

Pasan semanas sin que acertemos a mirar así

la semimagia que se esconde en el trabajo

de ser, un día detrás de otro,

creación de nosotros mismos;

pasan meses como fantasmas hasta que

preparando el baño, o haciendo la colada,

volvemos a descubrirnos bajo la luz de la casa, doblando una hoja o sirviéndonos un vaso de leche, aliviados, en el lustroso aquí y ahora.