Dones
IV. Sed de mundo
Último día en el puerto;
lluvia, y la paz evangélica
que inunda el dulce hiato
entre la casa y la iglesia.
Hay ratones en la caja de la avena,
y abejas que rasgan las redes,
al tiempo que poco a poco,
desde los corrales del pueblo,
llega, bíblico, el olor
de las bestias;
ojos a la deriva
vueltos al cielo de los granjeros.