Dones

John Burnside · Capítulo 18 de 46

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Dones

II. Bisbitas costeros

 

Cuando cantan desde las paredes del puerto, entre cuerdas enmohecidas y grandes canastas de peces, parecen los aprendices de otros pájaros más

auspiciosos:

el fulmar, por ejemplo,

para quien este aire salado y dulzón no es

destino, ni hogar;

o lejos, a la sombra de la ventosa iglesia,

un kilómetro tierra adentro, el zorzal charlo,

que canta para sí, como salido de un sueño,

una canción aún más pura;

y sin embargo, ¿por qué soñarían con renacer los que no son intento de nada, y solo revolotean de aquí allá

por la costa, en una marea de piedras?

Todo los alimenta: las algas, las sombras, la luz,

y cada grieta es una nueva casa

de especias y agua, igual que para aquellas aves gemelas que vagan por la montaña, casi humo, entre el río y el cielo de hueso.