La idea del progreso
Capítulo 2
Javary señala una tendencia preponderante en Francia a interpretar todos
los movimientos contemporáneos como progresivos, al tiempo que los doctrinarios sociales justifican sus reformas particulares invocando la ley del Progreso. Es completamente cierto que, durante la monarquía de Julio todas las investigaciones serias sobre la sociedad y la historia se relacionaban con esta idea. Idea común a Michelet y a Quinet, que vieron en la marcha de la civilización el triunfo gradual de la libertad; a Leroux y a Cabet, que predicaron el comunismo humanitario; a Louis Blanc y a Proudhon, a los burgueses, satisfechos con el régimen de Luis Felipe, con el que se enriquecían siguiendo el precepto de Guizot, y a los trabajadores que lo derrocaron. Es significativo que el diario de Louis Blanc en el que éste publicó su libro sobre la Organización del Trabajo (1839) se llamase Revue des Progrès. La cuestión política de los límites entre el poder y la libertad individual se discutía en términos de Progreso: ¿Qué es mejor para el Progreso: la libertad personal o el estado autoritario? El tema metafísico de la necesidad y la libertad adquirió nuevo interés: ¿Es el Progreso una fatalidad, independiente de la voluntad humana, determinado por leyes generales, inescrutables? Quinet y Michelet atacaron duramente el optimismo de Cousin, quien, con Hegel, había sostenido que la historia es justamente lo que había de ser y no puede ser mejorada.
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Entre las debatidas teorías de la época, agudamente opuesta a las ideas de Comte, había una derivada de la Revolución: que el mundo se mueve hacia la igualdad universal y la negación de las diferencias de clase, y esto está en la verdadera dirección del Progreso. Esta teoría, representada por los dirigentes del movimiento popular contra la hegemonía burguesa, adquirió poderosos refuerzos de uno de los más ilustrados pensadores políticos de la época. La aparición del famoso estudio de Tocqueville sobre la democracia norteamericana fue el acontecimiento de 1834. Estaba convencido de que había descubierto en aquella parte del mundo la respuesta a la pregunta: ¿Hacia dónde va el mundo? Encontró que en la sociedad norteamericana la igualdad de oportunidades es el hecho fundamental del que depende todo lo demás. De donde concluía que la igualdad es la meta de la humanidad, señalada providencialmente.