La idea del progreso

John B. Bury · Capítulo 23 de 124

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La idea del progreso

Capítulo 6

 

Podemos añadir algo más sobre la Ciudad del Sol. Campanella creía tanto como Bacon en la interrogación directa a la naturaleza y el lugar que la ciencia y el saber ocupaban en su estado (aunque la importancia de la investigación no fuera tan primordial como en la Nueva Atlántida) y la preparación científica de todos sus ciudadanos son rasgos fundamentales. Aparece sugerido el progreso en las invenciones, a las que la ciencia puede aspirar. Los hombres de la Ciudad del Sol

 

han descubierto ya el arte de que el mundo parecía carecer —el arte de

volar—, y esperan inventar pronto instrumentos oculares que les permitan

ver las estrellas invisibles, e instrumentos auditivos para escuchar la

armonía de las esferas.

 

La visión de Campanella respecto de las condiciones presentes y las

perspectivas del saber no es menos pletórica que la de Bacon y, de modo característico, confirma su optimismo recurriendo a los datos astrológicos.

 

Si usted supiera lo que los astrólogos dicen de la edad venidera. Afirman

que nuestros tiempos han hecho más historia en cien años que la totalidad

del mundo en cuatro mil. Se han publicado más libros en nuestro siglo que

en los cinco mil años que le han precedido. Insisten sobre las maravillosas

invenciones de la imprenta, de la artillería y del uso del imán —claros

signos de los tiempos— y también sobre los instrumentos para reunir a

todos los habitantes del mundo en un solo rebaño.

 

Y Campanella trata de mostrar que esos descubrimientos estuvieron

condicionados por influencias estelares.

Pero Campanella no está muy seguro, no ve con demasiada claridad el

futuro. La astrología y la teología le hacen dudar. Como Bacon, sueña con una gran renovación y ve que las condiciones para realizarla son propicias pero su fe no está segura. Los astrónomos de su estado imaginario escrutan las estrellas para descubrir si el mundo perecerá o no y creen en la predicción de Jesús de que el final llegará como un ladrón en la noche. Por lo tanto, esperan una nueva edad y, quizá, también el fin del mundo.

La nueva edad del saber estaba a punto de comenzar. Campanella, Bruno

y Bacon están, por así decirlo, en la orilla del río fronterizo, tenduntque manus ripae ulterioris amore.