La idea del progreso

John B. Bury · Capítulo 52 de 124

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La idea del progreso

7. Nuevas concepciones de la Historia: Montesquieu, Voltaire, Turgot

7. Nuevas concepciones de la Historia:

Montesquieu, Voltaire, Turgot

 

La teoría del Progreso humano no puede sostenerse de modo duradero sobre argumentos abstractos o sobre los débiles fundamentos establecidos por el Abbé de Saint-Pierre. Esta teoría, en definitiva, ha de ser juzgada por la Historia, y no es por casualidad que el estudio de ésta sufrió un cambio revolucionario cuando aquélla apareció. Si el Progreso ha de ser algo más que la ilusión dorada de algún optimista, hay que demostrar que la vida del hombre sobre la tierra no se ha reducido a un capítulo de accidentes susceptibles de conducir o no a alguna parte, sino que está sujeta a leyes comprobables que han determinado su orientación general y asegurarán su llegada a la meta deseada. Hasta el momento se había encontrado un cierto orden y unidad en la historia mediante la teoría cristiana de los designios providenciales y de las causas últimas. Había que buscar nuevos principios de orden y unidad que reemplazasen a estos otros desacreditados por el racionalismo. De igual manera que el avance de las ciencias dependía del postulado de que los fenómenos físicos se encuentran sujetos a leyes invariables, había que encontrar algún postulado en el terreno de los fenómenos sociales si se quería sacar alguna conclusión de la historia.