Madre de alquiler
Capítulo 46
La carretera, cerca de Grasse
-¿Me puedes explicar por qué no quieres que vayamos? –
preguntó furiosa Edith-Ann-. Xavier ha tenido que dirigir la empresa mientras vosotros los parásitos os dabais la gran vida. ¿Cómo puedes excluirnos de la firma del acuerdo?
–Querida prima, después de tu desgraciada entrevista en el Negresco, tengo la ligera sospecha de que la señorita Gutman no te aprecia en lo más mínimo.
–Maldito cabrón, todo lo que hice fue ofrecerle a esta zorra un billete de avión y treinta mil dólares. Lo más normal sería creer que es a ti a quien no puede ver ni en pintura. Dudo que haya olvidado cómo estuvo a punto de quemarse viva en tu sauna, para no hablar de…
–Cállate, Di-Di -la cortó Xavier brutalmente-. Fallaste dos veces a la hora de hacerla abortar. No tienes nada más que decir en este asunto.
–¡Que yo lo estropeé! ¿Te atreves a acusarme de cometer un error? Bueno, ¿y qué me dices de tu misterioso amigo que se suponía que tenía que pegarse a la chica día y noche? Si hubiéramos elegido a un asesino en la cola del paro, seguro que habría hecho mejor trabajo que el cabeza hueca de Mueller.
–Primos, primos -suspiró Bayard-. No tiene sentido que nos destrocemos mutuamente. La pequeña Rita se revolvería en su tumba si supiera que nos peleamos de esta manera. Ahora sólo tenéis que confiar en mí.
–¡Confiar en ti! – le espetó Edith-Ann-. Antes metería una cobra en mi cama que confiar en ti.
–No me digas. – Bayard levantó las cejas divertido y mirando al ceñudo Xavier-. Es sabido que los reptiles y Di-Di se llevan muy bien.
–Escucha, babosa, mi mujer tiene razón al cien por cien.
No podemos dejarte solo en esto y…