CON EL ENEMIGO ADENTRO
Capítulo 27
Juliana salió del cuarto de los equipos, había
pasado un par de horas encerrada ahí, pensando.
Se dirigió hacia la cocina, siguiendo el delicioso olor que provenía de allí. Se detuvo en la puerta a contemplar la chica que vestía solamente un pullover ancho y bastante transparente, y tarareaba bajito una canción mientras muy concentrada preparaba un exquisito almuerzo como le había prometido.
Karolyn dio un saltico cuando sintió las manos de la otra rodearle la cintura.
―Perdón, no quise asustarte ―Juliana sonrió mientras Karolyn se volteaba.
―Estaba entretenida ―dijo y la besó―. Ya casi está listo el almuerzo…
―Mmmmm… huele divino…
―Ve a sentarte ―la teniente la volvió a besar y luego se giró de nuevo para terminar de preparar los platos―. Me encargo yo de todo.
―Ok ―Juliana sonrió y se humedeció los labios, mirándole los muslos descubiertos mientras se alejaba lentamente hacia la mesa que estaba fuera.
Cuando Karolyn llegó con los platos y se sentó, la miró a los ojos.
―Entonces… ¿Cuándo es el día? ―preguntó y después se vertió un poco de agua.
―Pasado mañana ―respondió, acercándole su vaso para que le vertiera agua también―. Estaba pensando que tal vez es mejor si tú…
Karolyn la miró. ―Ni lo digas… no me quedaré aquí mientras entras sola en la cueva del lobo… Te dije que lo haríamos juntas… juntas
―repitió esa palabra muy seria―. Además ―su expresión se tornó algo divertida―, no creo que te gustaría dejarme sola aquí con el chico ese…
¿cómo es que se llama?
Juliana se puso muy pero muy seria, recordando un detalle en particular. ―¿Era necesario desnudarte delante de él?
Karolyn no pudo contener la risa. ―No me “desnudé”, mujer… y, además, es un chiquillo, tendrá poco más de 20 años… y, además ―la miró
muy intenso―, yo te pertenezco a ti.
Juliana sonrió casi imperceptiblemente mientras la otra se inclinó por encima de la mesa para besarla.
―¿Sabes? Celosa te ves irresistible ―sonrió y volvió a acomodarse en su puesto―. Pero no debes estar celosa, mujer… yo te amo más que a mi vida.
Y la verdad era que Juliana así lo sentía; pero estaba en su naturaleza aquel deseo excesivo de mantener el mundo a raya de las cosas que amaba; y Karolyn se había convertido en lo más importante en su vida. Sonrió y le tomó la mano por encima de la mesa.
―Mejor olvidémoslo ya, no quiero hablar de nada que nos perturbe durante el almuerzo, se ve... estupendo.
―Tú te ves estupenda, mi amor ―respondió la teniente y se inclinó más para darle otro beso, que poco a poco se fue haciendo más y más intenso.
Cuando sus labios se despegaron, la mano de Juliana abandonó en una sutil caricia el rostro de la mujer que lograba hacerla olvidar el resto del mundo. ―Wow... ya sé que preparaste de comer con mucho esmero y todo; pero... si vuelves a besarme así terminaré haciéndote el amor sobre esta mesa y se me olvidará todo ―dijo con la respiración muy lenta, viéndola a los ojos con aquel brillo que delataba lo que traía en la mente cada vez que estaban juntas.
La teniente sintió un escalofrío recorrerle desde el cuello a través de su espalda y luego detenerse entre sus piernas. ―Tesoro... si me hablas de ese modo...
Fue entonces que Juliana sonrió, abandonando su postura seria y probó con el tenedor parte de las delicias que veía en su plato. ―Comamos, amor, esta tarde quiero mostrarte un lugar y... tal vez durmamos en tierra firme esta noche.
―¿Un lugar? ¿Dónde es? ¿No vamos a planear lo de pasado mañana?
―Mj... ―asintió Juliana y bebió un sorbo de agua―. Pero no hoy, hoy solo quiero... perderme en ti.
En la tarde, Karolyn despertó y percibió que estaban en marcha. Miró a su lado y halló la cama vacía. Sonrió recordando el encuentro intenso que habían presenciado aquellas paredes algunas horas antes, se mordió el labio inferior y se estrujó la cabeza, alborotando su cabello mientras localizaba visualmente su ropa para salir al exterior.
―¿Cómo haces para despertar cada vez más hermosa? ―preguntó Juliana y sonrió, llevaba el cabello suelto y el viento jugaba con él; vestía un short muy corto y el sostén negro de un traje de baño.
―Oh, mujer... créeme, desperté porque en mi subconsciente ya te extrañaba ―respondió la otra chica recorriéndola con la mirada y luego se apresuró en llegar a ella para darle un beso en los labios―. Oye... ¿adónde vamos, ah? Espero que no haya personas porque es que te ves... deliciosa, mujer.
Juliana sonrió y se subió los lentes oscuros sobre la cabeza. ―Estarán solo dos personas... son los encargados de cuidar el sitio al que vamos; pero viven en otra casita, pasaremos la noche solas en la casa grande ―sonrió con picardía―. Te encantará, tesoro.
―¡Oh, no lo dudo! Basta que estamos solas y... ―en ese momento señaló hacia el horizonte―. Es tierra, ¿es ahí?
―Mj... ―respondió Juliana, soltando los controles para abrazarla―.
Vamos a conocer de una vez lo que pronto llamaremos “hogar”... es Carolina's Island ―dijo y la abrazó de la cintura mientras ambas quedaron contemplando la vegetación que bordeaba la playa.
―¿Por cuánto tiempo dormí? ―preguntó Karolyn sonriendo, ya iniciaba a atardecer y estaban en aguas internacionales, muy cerca de aquella isla en la que pretendían construir sus vidas juntas luego de cerrar el capítulo que no las dejaba vivir en paz.
―Estabas exhausta, mi amor... ―Juliana se rio―. Dormiste por casi cuatro horas.
―Oh... ciertamente me dejaste... exhausta ―la besó; pero luego volvió a mirar hacia la tierra firme y se puso seria de repente―. Aún no es seguro que este hermoso sitio será nuestro... hogar.
―Lo será dentro de pocos días... ya he pagado una anticipación... la mitad...
Karolyn se volvió hacia ella para verla a los ojos. ―¡¿Qué?!
―Tenía unos... ahorros...
―Dios... estás dando por hecho que lograremos tomar ese... dinero...
―Todo saldrá bien, amor ―la heredera Conde sonrió despreocupada.
―¿Cómo puedes estar así tan tranquila? Es... peligroso y...
―Y saldrá bien... ¿qué puede ir mal?
―Oh... ―la teniente frunció el ceño―. Muchas cosas pueden ir mal, Juliana Conde... uno de los veinte guardias bien armados y bien entrenados que vigilan el lugar nos pueden capturar y mat...
―Todo saldrá bien, mi amor ―volvió a repetir Juliana, luego la miró a los ojos muy seria también―. ¿Qué sucede, Karolyn? ¿Acaso te estás arre...?
―¡No! ―se apresuró en responder la teniente sin dejarla terminar de pronunciar aquella palabra―. No... No es eso, mi amor... es solo que...
―respiró hondo y la tomó de la cintura, viéndola directamente a los ojos―.
Estoy preocupada... no sé lo que haría si algo te sucediera...
Juliana la besó en la frente con ternura al escuchar la respuesta. ―No me sucederá nada, mi amor... no nos sucederá nada porque estaremos juntas... Todo saldrá bien.
Karolyn asintió levemente y esbozó una media sonrisa. ―Todo saldrá bien ―repitió y la abrazó fuertemente.
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