El inversor inteligente
Capítulo 13. Comparación de cuatro sociedades cotizadas
Capítulo 13
Comparación de cuatro sociedades cotizadas
En este capítulo expondremos un ejemplo de cómo realizar el análisis de
valores. Hemos seleccionado, de manera más o menos aleatoria, cuatro
sociedades que cotizan en lugares sucesivos del listado de cotización de la
NYSE. Se trata de ELTRA Corp. (resultado de la fusión de Electric Autolite y
Mergenthaler Linotype), Emerson Electric Co. (fabricante de productos
eléctricos y electrónicos), Emery Air Freight (una transportista de carga por
vía aérea que opera en el mercado nacional de Estados Unidos) y Emhart
Corp. (que originalmente se limitaba a la fabricación de maquinaria para
embotelladoras, pero que en la actualidad también se dedica a fabricar
aparatos para el sector de la construcción[1]). Pueden apreciarse ciertos
parecidos a grandes rasgos entre las tres empresas que se dedican a la
fabricación, pero las diferencias acabarán siendo más significativas. Los datos
financieros y de explotación deben ser lo suficientemente variados para que el
examen que vamos a realizar resulte interesante.
En la tabla 13.1 presentamos un resumen de las cifras relacionadas con la
cotización de las cuatro empresas a finales de 1970, y unas cuantas cifras de
sus actividades de explotación durante ese mismo ejercicio. Posteriormente
expondremos algunos ratios esenciales, relacionados por una parte con el
rendimiento de las empresas y por otra con su cotización (tabla 13.2). Será
necesario realizar algunos comentarios sobre la correlación que existe entre
los diferentes aspectos del rendimiento y los correspondientes aspectos de la
cotización. Por último, someteremos a examen a las cuatro empresas,
sugiriendo algunas comparaciones y relaciones, y evaluando cada una de ellas
en función de los requisitos que debería imponer un inversor conservador
interesado en sus acciones ordinarias.
TABLA 13.2
Comparación de cuatro empresas que cotizan en bolsa (continuación).
El hecho más llamativo sobre las cuatro empresas es que sus PER varían
mucho más que su situación financiera o su rendimiento de explotación. Dos
de las empresas, ELTRA y Emhart, tenían una cotización modesta, de 9,7
veces y 12 veces los beneficios medios del período 1968-1970, en
comparación con un múltiplo de 15,5 veces aplicable al conjunto del DJIA.
Las otras dos, Emerson y Emery, tenían unos múltiplos muy elevados de 33 y
45 veces tales beneficios. Tiene que haber alguna explicación para que se
produzca una diferencia de este tipo, y se encuentra en el superior crecimiento
experimentado por los beneficios de las empresas favorecidas en los últimos
años, en especial en el caso de la empresa de transportes. (No obstante, las
cifras de crecimiento de las otras dos empresas no eran satisfactorias).
Para poder ofrecer un tratamiento más exhaustivo, revisemos brevemente
los principales elementos del rendimiento tal y como aparecen en nuestras
cifras.
1. Rentabilidad. (a) Todas las empresas tienen unos beneficios
satisfactorios sobre su valor contable, pero las cifras correspondientes
a Emerson y a Emery son muy superiores a las de las otras dos.
Frecuentemente, junto a una elevada tasa de rendimiento sobre el
capital invertido suele darse una elevada tasa de crecimiento anual de
los beneficios por acción[2]. Todas las empresas salvo Emery arrojaron
mejores beneficios sobre el valor contable en 1969 que en 1961. Sin
embargo, en el caso de Emery las cifras fueron extraordinariamente
elevadas en ambos casos. (b) En el caso de las empresas
manufactureras, la cifra de beneficio por dólar de ventas suele
emplearse como indicativo de fortaleza o debilidad comparativa. En
este caso utilizaremos la «relación entre ingresos de explotación y
ventas» tal y como se recoge en los Informes sobre Acciones Cotizadas
de Standard & Poor’s. En este terreno, una vez más, los resultados son
satisfactorios para las cuatro empresas, siendo especialmente
impresionantes los obtenidos por Emerson. Los cambios entre 1961 y
1969 varían en gran medida de una empresa a otra.
2. Estabilidad. La medimos en función del máximo declive del beneficio
por acción en cualquiera de los diez últimos años, en comparación con
la media de los tres años precedentes. Ningún declive se traduce en
una estabilidad del 100%, y esto quedó registrado en el caso de las dos
empresas más populares. Sin embargo, las reducciones de ELTRA y
de Emhart fueron relativamente moderadas en el «deficiente ejercicio»
de 1970, ya que ascendieron únicamente al 8% en cada uno de los
casos atendiendo a nuestra medición, en comparación con el 7%
correspondiente al DJIA.
3. Crecimiento. Las dos empresas con multiplicador reducido ofrecían
unas tasas de crecimiento bastante satisfactorias, y en ambos casos
conseguían mejores resultados que el grupo del Dow Jones. Las cifras
de ELTRA resultan especialmente impresionantes si se comparan con
su reducido ratio precio / beneficio. El crecimiento, por supuesto, es
más impresionante en el caso de la pareja con elevado multiplicador.
4. Situación financiera. Las tres empresas manufactureras se encuentran
en una sólida situación financiera, mejorando la proporción ordinaria
de 2 dólares de activo circulante por cada dólar de pasivo circulante.
Emery Air Freight tiene una relación menor; no obstante, se encuadra
en una categoría diferente, y con su excelente historial no tendría
ningún problema para obtener la liquidez que necesitase. Todas las
empresas tienen una cantidad relativamente reducida de deuda a largo
plazo. Notas sobre «dilución»: Emerson tenía, a finales de 1970,
acciones preferentes convertibles con bajo dividendo en circulación
por un valor de mercado de 163 millones de dólares. En nuestro
análisis hemos realizado un ajuste por el factor de dilución de la forma
ordinaria, tratando las acciones preferentes como si se convirtiesen en
acciones ordinarias. Esto ha reducido los beneficios recientes
aproximadamente en 10 centavos por acción, o lo que es lo mismo en
el 4%, aproximadamente.
5. Dividendos. Lo que realmente influye es el historial de mantenimiento
sin interrupciones. El mejor historial en este terreno es el de Emhart,
que no ha suspendido ningún pago de dividendos desde 1902. El
historial de ELTRA es muy bueno, el de Emerson es bastante
satisfactorio y el de Emery Freight apenas comienza. Las variaciones
en el porcentaje de desembolso no parecen especialmente
significativas. El rendimiento por dividendo actual es el doble en el
caso de la «pareja barata» en comparación con el de la «pareja
costosa», en correspondencia con los ratios de precio/beneficio.
6. Historial de cotización. El lector debería estar impresionado por el
incremento porcentual que muestran las cotizaciones de las acciones
de las cuatro empresas, medidas desde los puntos mínimos a los puntos
máximos durante los últimos 34 años. (En todos los casos se ha
ajustado la cotización mínima para compensar los efectos de los
ulteriores desdoblamientos de acciones). Hay que tener en cuenta que
en el caso del DJIA la banda que va del punto mínimo al máximo
oscilaba en un espectro de 11 a 1; en el caso de nuestras cuatro
empresas, el diferencial había variado desde «sólo» 17 a 1 en el caso
de Emhart, hasta nada menos que 528 a 1 en el caso de Emery Air
Freight[3]. Estos grandes progresos de la cotización son característicos
de la mayor parte de nuestras empresas cotizadas más antiguas, y dan
testimonio de las grandes oportunidades de obtener beneficio que
existieron en los mercados de valores en el pasado. (Aunque también
pueden indicar hasta qué punto se exageraron las caídas de mercado
antes de 1950, que es el momento en el que se registraron los precios
mínimos). Tanto ELTRA como Emhart sufrieron reducciones de más
del 50% en el paréntesis de cotización de 1969–1970. Emerson y
Emery sufrieron declives serios, pero menos dramáticos; la primera se
recuperó hasta alcanzar un nuevo máximo histórico antes de finales de
1970, y la última lo hizo en 1971.
Observaciones generales sobre las cuatro empresas
Emerson Electric tiene un enorme valor de mercado total, que deja
pequeño al de las otras tres empresas combinadas[4]. Es uno de nuestros
«gigantes con enorme fondo de comercio» de los que hablaremos
posteriormente. Un analista financiero que cuente con la ventaja (o con el
inconveniente) de una buena memoria podrá establecer una analogía entre
Emerson Electric y Zenith Radio, y esa analogía no sería tranquilizadora.
Porque Zenith tuvo un brillante historial de crecimiento durante muchos años;
y también cotizó en el mercado con una capitalización de 1700 millones de
dólares (en 1966); sin embargo, sus beneficios se redujeron de 43 millones de dólares en 1968 a sólo la mitad de esa cifra en 1970, y en la gran liquidación
de ese año su cotización descendió hasta 22,5, en comparación con el anterior
máximo de 89. Las valoraciones elevadas entrañan riesgos elevados.
Emery Air Freight tiene que ser necesariamente la más prometedora de las
cuatro empresas en términos de crecimiento futuro, si su PER de casi 40
veces los mayores beneficios declarados está por lo menos marginalmente
justificado. El crecimiento en el pasado, por supuesto, ha sido absolutamente
impresionante. Sin embargo, estas cifras pueden no ser tan significativas para
el futuro si tenemos en cuenta que cuando comenzó su actividad era una
empresa de muy pequeñas dimensiones, con unos beneficios netos de
únicamente 570 000 dólares en 1958. Frecuentemente resulta mucho más
difícil seguir creciendo a un ritmo vivo después de que el volumen y los
beneficios ya se hayan ampliado y hayan alcanzado grandes totales. El
aspecto más sorprendente de la historia de Emery es que sus beneficios y su
cotización de mercado siguieron creciendo al mismo ritmo en 1970, que fue el
peor año del sector del transporte aéreo de pasajeros en el mercado nacional
de Estados Unidos. Se trata de un logro destacable, pero que plantea dudas
sobre si los beneficios futuros no serán vulnerables a acontecimientos
negativos, provocados por el incremento de la competencia, por las presiones
para llegar a nuevos acuerdos entre los transportistas de las líneas aéreas, etc.
Puede que sea necesario realizar un estudio detallado antes de poder llegar a
una conclusión firmemente asentada sobre estas cuestiones, pero el inversor
conservador no puede desentenderse de estas posibilidades en su
planteamiento general.
Emhart y ELTRA. Emhart ha tenido mejores resultados en su actividad
empresarial que en el mercado de valores durante los últimos 14 años. En
1958 llegó a cotizar a 22 veces, sus beneficios corrientes, una ratio
aproximadamente similar al del DJIA. Desde entonces sus beneficios se han
triplicado, en comparación con un incremento inferior al 100% en el caso del
Dow, pero su precio de cierre en 1970 era superior únicamente en un tercio
con relación al máximo de 1958, en comparación con el 43% de avance
conseguido por el Dow. El historial de ELTRA es similar en cierta medida.
Parece que ninguna de las dos empresas posee glamour o sex appeal en el
actual mercado; sin embargo, en todos los datos estadísticos ofrecen unos
resultados sorprendentemente positivos. ¿Cuáles son sus perspectivas futuras?
No podemos hacer indicaciones sagaces en este terreno, pero esto es lo que
decía Standard & Poor’s sobre las cuatro empresas en 1971:
ELTRA: «Perspectivas a largo plazo: Ciertas operaciones son de naturaleza cíclica, pero la
posición competitiva asentada y la diversificación son factores que pueden compensar ese
carácter cíclico».
Emerson Electric: «Aunque su cotización es adecuada (en 71) en la actual coyuntura, las
acciones de la empresa son atractivas a largo plazo… una política de adquisiciones sostenida
en el tiempo, junto con un sólido posicionamiento en los campos industriales y un acelerado
programa de expansión internacional sugiere que se producirán avances adicionales en el
terreno de las ventas y de los beneficios».
Emery Air Freight: «Aparentemente la cotización de las acciones está en un nivel elevado
(a 57) a juzgar por las perspectivas actuales, pero merecería la pena conservarlas en cartera
por su capacidad de tirón a largo plazo».
Emhart: «Aunque este año se ven restringidos por el menor gasto en capital de la
industria de los contenedores de vidrio, los beneficios deberían verse potenciados por la
mejora del entorno empresarial en 1972. Interesa mantener en cartera sus acciones (a 34)».
Conclusiones. Muchos analistas financieros considerarán que Emerson y
Emery son más atractivas e interesantes que las otras dos, principalmente, tal
vez, a causa de su mejor «actuación en el mercado», y en segundo lugar
porque el crecimiento de sus beneficios ha sido más rápido recientemente.
Aplicando nuestros principios de inversión conservadora, la primera no es una
razón válida para elegir las acciones de ninguna empresa; es algo que queda
reservado para que los especuladores jueguen. El segundo argumento tiene
validez, pero dentro de ciertos límites. ¿Pueden el crecimiento histórico
conseguido en el pasado y las supuestamente buenas perspectivas de Emery
Air Freight justificar que su cotización sea más de 60 veces sus beneficios
recientes[5]? Nuestra respuesta podría ser: tal vez para una persona que haya
realizado un estudio muy detallado de las posibilidades de la empresa y haya
llegado a unas conclusiones extraordinariamente firmes y optimistas. Sin
embargo, no para el inversor cuidadoso que quiere estar razonablemente
seguro de antemano de que no está cometiendo el típico error del excesivo
entusiasmo que suele extenderse por Wall Street cuando se da un buen
resultado de los beneficios y de la actuación en el mercado de valores[6]. Las
mismas palabras de cautela parecen aplicables en el caso de Emerson Electric,
haciendo especial referencia a la actual valoración del mercado de más de
1000 millones de dólares por los intangibles, o por la capacidad de generación
de beneficios, de la empresa. Deberíamos añadir que la «industria de la
electrónica», que en el pasado fue una de las favoritas del mercado de valores,
ha retrocedido y ha atravesado una época bastante desastrosa. Emerson es una
destacada excepción, pero tendrá que seguir siendo una excepción de ese
calibre durante muchos años en el futuro antes de que el precio de cierre en
1970 haya quedado plenamente justificado por sus resultados posteriores.
En contraste, tanto ELTRA a 27 como Emhart a 33 tienen todos los
distintivos de las empresas que cuentan con un valor suficiente que apoye su
cotización como para constituir una inversión razonablemente protegida. En
estas empresas el inversor podrá, si lo desea, considerarse básicamente
propietario parcial de la entidad, a un coste que se corresponde con lo que en
el balance aparece como dinero invertido en ellas[7]. La tasa de beneficio del
capital invertido viene siendo satisfactoria desde hace mucho tiempo; la
estabilidad de los beneficios también lo es; la tasa de crecimiento durante el
pasado, sorprendentemente, también. Las dos empresas superarán nuestros
siete requisitos estadísticos para quedar incluidas en la cartera del inversor
defensivo. Estos requisitos se expondrán en detalle en el siguiente capítulo,
aunque aquí podemos resumirlos de la siguiente manera:
1. Tamaño adecuado.
2. Situación financiera suficientemente sólida.
3. Dividendos continuados durante, por lo menos, 20 años en el pasado.
4. No haber experimentado ningún déficit de beneficios en los 10 últimos
años.
5. Crecimiento en un período de 10 años de, por lo menos, un tercio en el
beneficio por acción.
6. Cotización de las acciones que no suponga multiplicar por más de 1,5
el valor del activo neto.
7. Cotización que no suponga multiplicar por más de 15 el beneficio
medio de los tres últimos años.
No hacemos ninguna predicción sobre los resultados en materia de
beneficios que en el futuro obtendrán ELTRA o Emhart. En la lista
diversificada de acciones ordinarias del inversor tendrán que estar presentes
algunas empresas cuyos resultados, a la hora de la verdad, acabarán siendo
decepcionantes, y es posible que esto suceda con alguna o con las dos
integrantes de esta pareja. Sin embargo, la propia lista diversificada, basada
en los anteriores principios de selección, en combinación con cualesquiera
otros criterios sensatos que el inversor desee aplicar, debería obtener unos
resultados suficientemente satisfactorios a lo largo del tiempo. Por lo menos,
eso es lo que indica una prolongada experiencia.
Una última salvedad: un analista de valores experto, aunque haya
aceptado nuestro razonamiento general sobre estas cuatro empresas, tendría
que dudar a la hora de recomendar a un inversor que tuviese en cartera
acciones de Emerson o Emery que cambiase sus acciones por las de ELTRA
o Emhart a finales de 1970, salvo que el inversor comprendiese claramente los conceptos en los que se apoya esta recomendación. No hay ningún motivo
para esperar que en cualquier período breve de tiempo la pareja con el
multiplicador más bajo vaya a conseguir mejores resultados que la pareja con
los multiplicadores más elevados. Esta última pareja estaba bien considerada
en el mercado y, por lo tanto, gozaba de una considerable inercia que la
impulsaba, y que podría mantenerse durante un período indefinido. Los
motivos correctos para preferir a ELTRA y Emhart frente a Emerson y Emery
serían que el cliente hubiese llegado a la conclusión razonada de que prefería
unas inversiones basadas en el valor en lugar de unas inversiones basadas en
el glamour. Por lo tanto, en una medida importante, la política de inversión en
acciones ordinarias tiene que apoyarse en la actitud del inversor individual.
Esta idea se aborda más extensamente en nuestro siguiente capítulo.