El inversor inteligente
Comentario al capítulo 13
En el Ejército del Aire tenemos una norma: comprueba las seis. Uno
va volando solo, mirando en todas las direcciones, y con la impresión
de que va muy seguro. Otro vuela detrás de él, a su espalda (a las 6
en punto; las doce en punto es directamente delante de él) y dispara.
La mayor parte de los aviones se derriban de esa manera. Pensar que
estás seguro resulta muy peligroso. En algún lugar, habrá un punto
débil que tienes que localizar. Siempre debes comprobar las 6 en
punto.
Donald Kutyna, general del Ejército del Aire de Estados Unidos
E-business
Al igual que hizo Graham, comparemos las acciones de cuatro empresas,
utilizando las cifras declaradas a 31 de diciembre de 1999, un momento que
nos permitirá observar algunos de los ejemplos más extremos de valoración
que se recuerdan en el mercado de valores.
Emerson Electric Co. (símbolo de cotización: EMR) fue fundada en 1890
y es la única superviviente del cuarteto original de Graham; fabrica una
amplia gama de productos, como herramientas eléctricas, aparatos de aire
acondicionado y motores eléctricos.
EMC Corp. (símbolo de cotización: EMC) se remonta a 1979 y hace
posible que las empresas automaticen el almacenamiento de información
electrónica en redes informáticas.
Expeditors International of Washington, Inc. (símbolo de cotización:
EXPD) fundada en Seattle en 1979, ayuda a los transportistas a organizar y
supervisar el movimiento de bienes por todo el mundo.
Exodus Communications, Inc. (símbolo de cotización: EXDS) aloja y
gestiona sitios web para clientes empresariales, además de ofrecer otros
servicios de Internet; colocó sus acciones por primera vez en bolsa en marzo
de 1998.
La figura 13.1 resume la cotización, el rendimiento y la valoración de
estas empresas a finales de 1999.
Eléctrica, no electrizante
La más cara del grupo de cuatro empresas de Graham, Emerson Electric,
acabó siendo la más barata de nuestro grupo actualizado. Al tener su base en
la Vieja Economía, Emerson parecía aburrida a finales de la década de 1990.
(En la Era de Internet, ¿quién estaba interesado en los aspiradores de alto
rendimiento de sólidos y líquidos de Emerson?). Las acciones de la empresa
entraron en hibernación. En 1998 y 1999 las acciones de Emerson se
rezagaron respecto del índice S&P 500, en datos acumulados, 49,7 puntos
porcentuales, lo que constituye un resultado miserablemente insatisfactorio.
Eso es lo que ocurrió con las acciones de Emerson. ¿Qué pasó con el
negocio de la empresa Emerson? En 1999, Emerson realizó ventas de bienes y
servicios por valor de 14 400 millones de dólares, lo que supuso un
incremento de casi 1000 millones de dólares respecto del ejercicio anterior.
Sobre esos ingresos, Emerson obtuvo 1300 millones de dólares de beneficios
netos, el 6,9% más que en 1998. Respecto de los cinco años anteriores, el
beneficio por acción se había incrementado a una robusta tasa de 8,3%. El
dividendo de Emerson se había multiplicado por más de dos, hasta llegar a
1,30 dólares por acción; el valor contable había pasado de 6,69 dólares por
acción a 14,27 dólares por acción. Según Value Line, a lo largo de la década
de 1990, el margen de beneficio neto y la rentabilidad de capital de Emerson,
indicadores esenciales de su eficacia como empresa, se habían mantenido en
niveles robustamente elevados, en torno al 9% y el 18%, respectivamente. Lo
que es más, Emerson había incrementado sus beneficios durante 42 años
seguidos, y había incrementado su dividendo durante 43 años seguidos, una
de las series más prolongadas de crecimiento sostenido en el mundo
empresarial estadounidense. A final del ejercicio, las acciones de Emerson
cotizaban a 17,7 veces el beneficio neto por acción de la empresa. Al igual
que sus herramientas eléctricas, Emerson nunca fue deslumbrante, pero sí ha
sido fiable, y no ha mostrado ninguna señal de recalentamiento.
¿Podría EMC crecer a toda velocidad?
EMC Corp. fue una de las empresas cuyas acciones consiguieron mejores
resultados en la década de 1990, subiendo, casi podríamos decir levitando,
más del 81 000%. Si hubiese invertido 10 000 dólares en acciones de EMC a
principios de 1990, habría concluido en 1999 con algo más de 8,1 millones de
dólares. Las acciones de EMC rindieron el 157,1% únicamente en 1999, más
de lo que habían rendido las acciones de Emerson en los ocho años que van
de 1992 a 1999 combinados. EMC nunca pagó dividendos, puesto que retenía todos sus beneficios «para aportar fondos al continuado crecimiento de la
empresa[1]». A su cotización de 31 de diciembre, que ascendía a 54,625
dólares, las acciones de EMC cotizaban a 103 veces los beneficios que la
empresa declararía respecto de todo el ejercicio, lo que suponía multiplicar
prácticamente por seis el nivel de valoración de las acciones de Emerson.
¿Qué podemos decir sobre el negocio de EMC? Los ingresos aumentaron
el 24% en 1999, llegando a 6700 millones de dólares. Su beneficio por acción
se disparó hasta los 92 centavos, desde los 61 centavos del ejercicio anterior,
lo que supone un incremento del 51%. Durante los cinco años que
concluyeron en 1999, el beneficio de EMC había crecido a la deslumbrante
tasa anual del 28,8%. Como todo el mundo esperaba que el tsunami del
comercio por Internet siguiese avanzando, el futuro parecía aún más brillante.
Durante todo el año 1999 el consejero delegado de EMC no dejó de predecir
que los ingresos llegarían a los 10 000 millones de dólares en el año 2001,
desde el nivel de 5400 millones de dólares del año 1998[2]. Esto exigiría un
crecimiento anual medio del 23%, lo que es una tasa de expansión monstruosa
para una empresa de tan grandes dimensiones. Sin embargo, los analistas de
Wall Street y la mayor parte de los inversores estaban seguros de que EMC
podría conseguirlo. Después de todo, durante los cinco últimos años, EMC
había multiplicado por más de dos sus ingresos y había multiplicado por más
de tres sus beneficios netos.
Sin embargo, desde 1995 hasta 1999, según Value Line, el margen de
beneficio neto de EMC había retrocedido del 19,0% al 17,4%, mientras que
su rendimiento sobre el capital también se había reducido desde el 26,8% al
21%. Aunque seguía siendo extraordinariamente rentable, EMC ya había
comenzado a deslizarse cuesta abajo. En octubre de 1999, EMC adquirió Data
General Corp., que aportó aproximadamente 1100 millones de dólares más a
los ingresos de EMC correspondientes a ese ejercicio. Con la sencilla
operación de restar los ingresos adicionales aportados por Data General,
podemos apreciar que el volumen de actividad existente de EMC creció
solamente de 5400 millones de dólares en 1998 a 5600 millones de dólares en
1999, lo que supone un incremento de únicamente el 3,6%. En otras palabras,
la verdadera tasa de crecimiento de EMC fue prácticamente cero, incluso en
un año en el que en la campaña en torno al efecto del año 2000 había incitado
a muchas empresas a gastar cantidades ingentes en nueva tecnología[3].
A golpe de destinatario
A diferencia de EMC, Expeditors International todavía no ha aprendido a
levitar. Aunque las acciones de la empresa habían subido en cotización el
30% anual durante la década de 1990, buena parte de esa gran subida se había
producido precisamente al final, cuando la acción se aceleró y obtuvo un
rendimiento del 109,1% en el año 1999. El año anterior, las acciones de
Expeditors habían subido únicamente el 9,5%, quedando a una distancia de
más de 19 puntos porcentuales del índice S&P 500.
¿Qué ocurrió con su actividad? Expeditors crecía expeditivamente: desde
1995, sus ingresos habían aumentado a una tasa anual media del 19,8%, lo
que supuso que casi se triplicaron durante el período, acabando 1999 en 1400
millones de dólares. El beneficio por acción había crecido el 25,8%
anualmente, mientras que los dividendos habían aumentado a un ritmo del
27% anual. Expeditors no tenía deuda a largo plazo, y su capital circulante
prácticamente se había duplicado desde 1995. Según Value Line, el valor
contable por acción de Expeditors había aumentado el 129%, y su
rentabilidad sobre el capital había subido más de un tercio, hasta alcanzar el
21%.
Se emplease el criterio que se emplease, Expeditors era una empresa
extraordinaria. Sin embargo, esta pequeña compañía de transportes, con sede
en Seattle y buena parte de sus operaciones en Asia, era prácticamente
desconocida en Wall Street. Únicamente el 32% de sus acciones estaban en
poder de inversores institucionales; de hecho, Expeditors únicamente tenía
8500 accionistas. Después de multiplicarse por dos en 1999, la acción
cotizaba a 39 veces el beneficio neto que Expeditors declararía para ese
ejercicio, por lo que ya no era barata en absoluto, aunque seguía estando muy
por debajo de la vertiginosa valoración de EMC.
¿La tierra de promisión?
A finales de 1999, parecía que Exodus Communications había llevado a
sus accionistas directamente a la tierra del maná. Sus acciones se habían
disparado el 1005,8% en 1999, suficiente para convertir una inversión de
10 000 dólares el 1 de enero en más de 110 000 dólares para el 31 de
diciembre. Los principales analistas de valores de Internet de Wall Street,
incluido el extraordinariamente influyente Henry Blodget de Merrill Lynch,
predecían que las acciones subirían entre el 25% y el 125% adicional durante
el siguiente año.
Lo mejor de todo era, a los ojos de los especuladores online que habían
engullido los beneficios de Exodus, el hecho de que la acción se hubiera
desdoblado dos por uno en tres ocasiones durante 1999. En un
desdoblamiento de acciones dos por uno la empresa duplica el número de
acciones y reduce su precio a la mitad, por lo que el accionista acaba siendo
titular del doble de acciones, cada una de ellas con una cotización que es el
50% del nivel anterior. ¿Qué tiene eso de bueno? Imagine que usted me da un
dólar y yo le devuelvo dos monedas de cincuenta centavos y le pregunto:
«¿No tiene la impresión de que es más rico ahora?». Usted probablemente
llegaría a la conclusión de que o bien yo soy imbécil o bien le estoy tomando
a usted por imbécil. Sin embargo, en la fiebre experimentada en 1999 por las
acciones de empresas punto com, los especuladores online se comportaron
exactamente como si dos monedas de 50 centavos valiesen más que un dólar.
De hecho, la mera noticia de que una empresa iba a realizar un
desdoblamiento de acciones dos por uno podía hacer que la cotización de sus
acciones creciese automáticamente el 20% o más.
¿Por qué? Porque al tener más acciones las personas se sentían más ricas.
Una persona que había comprado 100 acciones de Exodus en enero vio que se
convertían en 200 cuando se produjo el desdoblamiento de acciones de abril;
después esas 200 acciones se convirtieron en 400 en agosto; después las 400
se convirtieron en 800 en diciembre. Era absolutamente emocionante para
todas esas personas darse cuenta de que tenían 700 acciones más,
simplemente por el hecho de haber comprado 100 al principio del año. Para
ellas, era como haber «encontrado dinero», sin que les importase que la
cotización de la acción se hubiese reducido a la mitad en cada uno de los
desdoblamientos[4]. En diciembre de 1999, un eufórico accionista de Exodus,
que respondía al apelativo «givemeadollar», se desbordaba de entusiasmo en
un foro online: «voy a conservar estas acciones hasta que tenga ochenta años,
porque después de los cientos de desdoblamientos que se producirán a lo
largo del tiempo, estaré a punto de llegar a ser el consejero delegado de la
empresa[5]».
¿Qué pasaba con la actividad empresarial de Exodus? Graham no la
habría tocado ni con una pértiga de 3 metros y un traje NBQ. Los ingresos de
Exodus se multiplicaron, pasando de 52,7 millones de dólares en 1998 a 242,1
millones de dólares, en 1999, aunque en el proceso en 1999 perdió 130,3
millones de dólares, multiplicando casi por dos la pérdida que había sufrido el
año anterior. Exodus tenía 2600 millones de dólares de deuda total, y estaba
tan necesitada de liquidez que tomó prestados 971 millones de dólares únicamente en el mes de diciembre. Según la memoria anual de Exodus, ese
nuevo endeudamiento incrementaría en más de 50 millones de dólares los
pagos de intereses durante el ejercicio siguiente. La empresa comenzó 1999
con 156 millones de dólares en efectivo e, incluso después de obtener 1300
millones de dólares de nueva financiación, finalizó el ejercicio con un saldo
de liquidez de 1000 millones de dólares, lo que supone que su actividad
consiguió devorar más de 400 millones de dólares de liquidez durante 1999.
¿Cómo podría una empresa de este tipo pagar alguna vez sus deudas?
Sin embargo, los especuladores y operadores online únicamente se fijaban
en lo lejos y lo rápidamente que había subido la cotización de la acción, sin
prestar atención a si la empresa era saludable. «Esta acción», alardeaba un
operador que utilizaba el nombre en pantalla de «rampa de lanzamiento 1999»
seguirá subiendo «hasta el infinito y más allá[6]».
La estupidez del planteamiento de la predicción de «rampa de
lanzamiento», ¿qué es «más allá» del infinito?, es el perfecto recordatorio de
una de las clásicas advertencias de Graham. «El inversor de hoy en día», nos
dice Graham, «está tan preocupado con tratar de anticipar el futuro que ya
está pagando muy generosamente por dicho futuro por adelantado. Por lo
tanto, es posible que las proyecciones que ha hecho con tanto estudio y tanto
cuidado lleguen a producirse en la realidad y que, no obstante, no le generen
beneficio alguno. Si no se materializasen hasta el nivel previsto podría tener,
de hecho, que enfrentarse con una grave pérdida temporal, que tal vez llegase
a ser permanente[7]».
¿Cómo acabaron las empresas de la E?
¿Qué resultados obtuvieron las acciones de estas cuatro empresas después
de 1999?
Emerson Electric ganó el 40,7% en el año 2000. Aunque la cotización de
las acciones perdió dinero tanto en 2001 como en 2002, no obstante, acabó
2002 menos del 4% por debajo de su precio final de 1999.
La cotización de EMC también subió en el año 2000, ganando el 21,7%.
Sin embargo, sus acciones perdieron el 79,4% en el año 2001 y otro 54,3% en
el año 2002. Eso las dejó un 88% por debajo de su nivel de finales del año
1999. ¿Qué podemos decir sobre la previsión de que obtendría unos ingresos
de 10 000 millones de dólares para finales del año 2001? EMC concluyó ese
año con unos ingresos de simplemente 7100 millones de dólares (y una
pérdida neta de 508 millones de dólares).
Mientras tanto, como si la bajada del mercado no hubiese existido nunca,
las acciones de Expeditors International subieron el 22,9% en el año 2000, el
6,5% en el año 2001, y otro 15,1% en el año 2002, concluyendo ese año casi
el 51% por encima de su precio al cierre en 1999.
Las acciones de Exodus perdieron el 55% en el año 2000, y el 99,8% en el
año 2001. El 26 de septiembre de 2001 Exodus solicitó la declaración de
quiebra al amparo de las estipulaciones del capítulo 11. La mayor parte de los
activos de la empresa fueron adquiridos por Cable & Wireless, el gigante
británico de las telecomunicaciones. En vez de llevar a sus accionistas a la
tierra de promisión, Exodus les dejó exiliados en medio del desierto. A
principios de 2003, la última operación realizada con acciones de Exodus
tuvo lugar a un centavo por acción.