El inversor inteligente
Capítulo 18. Una comparación de ocho pares de empresas
Capítulo 18
Una comparación de ocho pares de empresas
En este capítulo intentaremos emplear una nueva forma de exposición. Al
elegir ocho pares de empresas que aparecen una junto a otra, o casi, en la lista
de cotización de la bolsa esperamos ser capaces de exponer de una manera
concreta y elocuente algunas de las muchas variedades de naturaleza,
estructura financiera, políticas, rendimiento y vicisitudes de las empresas
mercantiles, y de las actitudes de inversión y especulación que se han dado en
la escena financiera en los últimos años. En cada comparación comentaremos
únicamente los aspectos que tengan una importancia y un significado
especial.
Pareja 1: Real Estate Investment Trust (establecimientos comerciales,
oficinas, fábricas, etcétera) y Realty Equities Corp. de Nueva York
(inversiones inmobiliarias; construcción general).
En esta primera comparación nos alejaremos del orden alfabético que
hemos utilizado para las otras parejas. Para nosotros tiene especial
significado, puesto que aparentemente es capaz de encapsular, por una parte,
todo lo que ha sido razonable, estable y por lo general positivo en los métodos
tradicionales de gestionar el dinero de otras personas, en contraste, en la otra
empresa, con la expansión irreflexiva, la prestidigitación financiera y los
cambios y agitaciones incesantes que con tanta frecuencia se dan en las
operaciones empresariales actuales. Las dos empresas tienen una razón social
similar, y durante muchos años aparecieron una junto a la otra en la lista de
cotización de la American Stock Exchange. Sus símbolos de cotización REI y
REC, podrían haberse confundido fácilmente. Sin embargo, una de ellas es un
serio y formal trust de Nueva Inglaterra, dirigido por tres administradores, con
operaciones que se remontan casi un siglo y con un historial de pago
ininterrumpido de dividendos desde 1889. Se ha mantenido durante todo ese
tiempo fiel al mismo tipo de inversiones prudentes, limitando su expansión a
una tasa moderada y su deuda a una cifra fácil de gestionar[1].
La otra empresa es la típica empresa con sede en Nueva York que
experimenta un crecimiento súbito, que le ha llevado a expandir en el plazo
de ocho años sus activos desde los 6,2 millones de dólares hasta los 154
millones de dólares, y sus deudas en la misma proporción; que se ha
aventurado a salir de las operaciones inmobiliarias ordinarias para
introducirse en una serie variada de proyectos, como por ejemplo dos pistas
de carreras, 74 salas cinematográficas, tres agencias literarias, una empresa de
relaciones públicas, hoteles, supermercados y una participación del 26% en
una gran empresa de productos cosméticos (que quebró en 1970[2]). Este
conglomerado de actividades empresariales fue hábilmente combinado con la
correspondiente variedad de ingeniosas operaciones societarias como por
ejemplo:
1. La emisión de acciones preferentes que tenían derecho a percibir un
dividendo anual de 7 dólares, pero con un valor nominal de
únicamente 1 dólar, y contabilizadas como pasivo a 1 dólar por acción.
2. Un valor de capital ordinario declarado de 2 500 000 dólares (1 dólar
por acción), más que compensado por la deducción de 5 500 000
dólares contabilizados como coste de 209 000 acciones de capital
adquiridas para autocartera.
3. Tres series de certificados de opciones de suscripción de acciones, que
otorgaban derecho a adquirir un total de 1 578 000 acciones.
4. Por lo menos seis tipos diferentes de títulos de deuda, en forma de
deuda hipotecaria, obligaciones, pagarés públicos, pagarés abonables a
bancos, «efectos, préstamos y contratos por pagar» y préstamos
pagaderos a la Small Business Administration, que en total sumaban
más de 100 millones de dólares en marzo de 1969. Además, tenía las
habituales partidas de impuestos y cuentas por pagar.
Presentaremos en primer lugar unas cuantas cifras de las dos empresas tal
y como aparecían en sus declaraciones de 1960 (tabla 18.1A). En esta tabla
comprobaremos que las participaciones del Trust se vendían en el mercado a
nueve veces el valor agregado del capital de Equities. La empresa del Trust
tenía un menor importe relativo de deuda y una mejor relación de neta a bruta,
pero el precio del capital ordinario era superior en relación con los beneficios
por acción.
TABLA 18.1A.
Pareja 1 Real Estate Investment Trust y Realty Equities Corp. en 1960
En la tabla 18.1B exponemos la situación que se daba aproximadamente
ocho años después. El Trust había seguido con su tranquila y uniforme
evolución, incrementando tanto sus ingresos como sus beneficios por acción
en aproximadamente tres cuartos[3]. Por su parte, Realty Equities se había
metamorfoseado en una entidad monstruosa y vulnerable.
¿Cómo reaccionó Wall Street ante estos divergentes acontecimientos?
Prestando la menor atención posible al Trust y prestando mucha atención a
Realty Equities. En 1968 esta última vio cómo su cotización se disparaba de
10 dólares a 37,75 dólares y los warrants de 6 a 36,5, con unas ventas
combinadas de 2 420 000 acciones. Mientras todo esto estaba pasando, la
cotización de las participaciones del Trust había ido creciendo tranquilamente
de 20 a 30,25, con un modesto volumen de contratación. El balance a marzo
de 1969 de Equities indicaba un valor de activo de únicamente 3,41 dólares
por acción, menos de un décimo de su cotización máxima en ese ejercicio. El
valor contable de las acciones del Trust era de 20,85 dólares.
TABLA 18.1B.
Pareja 1
a Había warrants para comprar 1 600 000 o más acciones a diversos precios. Una serie cotizaba a 30,5
por warrant.
b En su condición de trust inmobiliario, esta organización no estuvo sujeta al impuesto federal sobre la
renta en 1968.
El siguiente año quedó claro que en la imagen de Equities no todo era de
color de rosa, y la cotización de las acciones se redujo hasta 9,5. Cuando se
publicó el informe correspondiente a marzo de 1970, los accionistas debieron
de sentirse como si recibiesen terapia de electroshock cuando leyeran que la
empresa había sufrido una pérdida neta de 13 200 000 dólares, o lo que es lo
mismo 5,17 dólares por acción, que prácticamente se llevó por delante el
valor de su antiguamente esbelto capital. (Esa desastrosa cifra incluía una
reserva de 8 800 000 dólares para futuras pérdidas en inversiones). No
obstante, los consejeros habían declarado, valientemente (?) un dividendo adicional de 5 centavos por acción justo después de cerrar el ejercicio fiscal.
No obstante, había más problemas a la vista. Los auditores de la empresa se
negaron a ratificar los estados financieros correspondientes al ejercicio de
1969–1970, y se suspendió la cotización de las acciones en la American Stock
Exchange. En los mercados no oficiales el precio comprador quedó por
debajo de los 2 dólares por acción[4].
Las participaciones del Real Estate Investment Trust experimentaron las
típicas fluctuaciones del valor después de 1969. Su cotización mínima en
1970 fue de 16,5, con una recuperación hasta 26,85 a principios de 1971. Los
últimos beneficios declarados ascendieron a 1,50 dólares por acción, y las
acciones se vendían levemente por encima de su valor contable en 1970 de
21,60 dólares. Estas acciones pueden haber estado levemente sobrevaloradas
en el momento de su máxima cotización en 1968, pero los accionistas han
recibido un servicio honrado y valioso de sus administradores. La historia de
Realty Equities es muy diferente, y absolutamente lamentable.
Pareja 2: Air Products and Chemicals (gases médicos e industriales) y Air
Reduction Co. (gases y bienes de equipo industriales; productos químicos).
Aún en mayor medida que en nuestra primera pareja, estas dos empresas
se parecen como dos gotas de agua la una a la otra tanto, en el nombre como
en la línea de actividad. Se prestan, por lo tanto, a una comparación de tipo
convencional en el análisis de valores, mientras que la mayor parte de las
otras parejas son de una naturaleza más heteróclita[5]. «Products» es una
empresa más joven que «Reduction» y en 1969 su volumen[6] era de menos
de la mitad del de la otra empresa. No obstante, sus acciones se vendían por el
25% más en conjunto que el conjunto de capital de Air Reduction. Como
muestra la tabla 18.2, el motivo se puede encontrar tanto en la mayor
rentabilidad de Air Reduction como en su más sólido historial de crecimiento.
En este terreno nos encontramos con las consecuencias que habitualmente se
desprenden del hecho de ser capaz de hacer gala de una mejor «calidad». Air
Products cotizaba a 16,5 veces sus últimos beneficios declarados, mientras
que el múltiplo de Air Reduction era de únicamente 9,1. Además, Air
Products cotizaba muy por encima de su base de activo, mientras que Air
Reductions se podía comprar a sólo el 75% de su valor contable[7]. Air
Reduction pagaba un dividendo más liberal, pero esto podía considerarse
como un reflejo del mayor deseo que tenía Air Products de retener sus
beneficios. Además, Air Reduction tenía una posición de capital de explotación más cómoda. (Sobre esta cuestión podemos indicar que una
empresa rentable siempre puede poner en forma su estado implantando algún
tipo de financiación permanente. Sin embargo, con arreglo a nuestros
criterios, Air Products tenía un cierto exceso de obligaciones en circulación).
Si se pidiese a un analista que eligiese entre las dos empresas no habría
tenido dificultades en llegar a la conclusión de que las perspectivas de Air
Products parecían más prometedoras que las de Air Reduction. No obstante,
¿hacía eso que los valores de Air Products fuesen más atractivos como medio
de inversión a la luz de su considerablemente mayor precio relativo?
Dudamos mucho de que se pueda dar una respuesta definitiva a esta pregunta.
En general, Wall Street pone la «calidad» por delante de la «cantidad» en sus
reflexiones, y probablemente la mayoría de los analistas de valores optarían
por la «mejor» aunque más cara Air Products, prefiriéndola respecto de la
«más pobre» a la vez que más barata Air Reduction. Que esta preferencia
resulte correcta o errónea dependerá en mayor medida del futuro imprevisible
que de cualquier principio de inversión contrastable. En este caso, Air
Reduction pertenece, aparentemente, al grupo de empresas importantes
incluidas en la categoría de bajo multiplicador. Si, tal y como parecen que
indican los estudios a los que hemos hecho referencia anteriormente[8], ese
grupo, en conjunto, tiene probabilidades de rendir mejores resultados que los
de las acciones con un elevado multiplicador, se debería dar preferencia a Air
Reduction, pero únicamente en el marco de una operación diversificada.
(Además, un estudio exhaustivo de las empresas individuales podría llevar al
analista a la conclusión contraria; sin embargo, dicha conclusión tendría que
basarse en motivos diferentes a los que aparecen reflejados en los resultados
del pasado).
TABLA 18.2
Pareja 2
a Suponiendo la conversión de las acciones preferentes.
Acontecimientos posteriores: Air Products resistió mejor que Air
Reduction la crisis de 1970, ya que experimentó una retracción del 16% en
comparación con el 24% de la otra empresa. Sin embargo, Air Reduction se
recuperó mejor a principios de 1971, ascendiendo al 50% por encima de su
cierre en 1969, en comparación con el 30% de Air Products. En este caso, las
acciones con bajo multiplicador se han llevado el gato al agua, por lo menos
por el momento[9].
Pareja 3: American Home Products Co. (medicamentos, cosméticos,
productos de droguería, golosinas, productos para el hogar) y American
Hospital Supply Co. (distribuidor y fabricante de bienes de equipo y
suministros para hospitales).
Éstas eran dos empresas de las que se caracterizaban por su «fondo de
comercio de mil millones de dólares» a finales de 1969, representativas de
diferentes segmentos del «sector sanitario» que estaban creciendo
vertiginosamente y generando unos inmensos beneficios. Las denominaremos
Home y Hospital, respectivamente. En la tabla 18.3 se ofrecen unos cuantos datos seleccionados de ambas empresas. Tenían los siguientes aspectos
favorables en común: excelente crecimiento, sin contratiempos desde 1958
(es decir, 100% de estabilidad de beneficios), y sólida situación financiera. La
tasa de crecimiento de Hospital hasta finales de 1969 fue considerablemente
superior a la de Home. Por otra parte, Home disfrutaba de una rentabilidad
sustancialmente mayor tanto sobre ventas como sobre capital[10]. (De hecho,
la relativamente reducida tasa de beneficios de Hospital respecto de su capital
en 1969, únicamente del 9,7%, planteaba la intrigante cuestión sobre si su
actividad era, de verdad, extraordinariamente rentable, a pesar de su
impresionante tasa de crecimiento de ventas y beneficios en el pasado).
TABLA 18.3
Pareja 3
Cuando se tiene en cuenta el nivel comparativo de precios, Home ofrece
mucho más por el dinero, tanto desde el punto de vista de los beneficios
actuales (o pasados) como del de los dividendos. El extraordinariamente
reducido valor contable de Home pone de manifiesto una ambigüedad
esencial o contradicción en el análisis de acciones. Por una parte, significa que la empresa está obteniendo una elevada rentabilidad sobre su capital, lo
que en general se considera que es un signo de fortaleza y prosperidad. Por la
otra, significa que el inversor, al precio actual, sería especialmente vulnerable
a cualquier acontecimiento negativo que se produjese en la posición de
beneficios de la empresa. Dado que Hospital cotizaba por encima de cuatro
veces su valor contable de 1969, esta indicación de cautela debe ser aplicada a
ambas empresas.
Conclusiones: Nuestra opinión claramente perfilada sería que las dos
empresas eran demasiado «ricas» a sus precios actuales para ser tenidas en
cuenta por un inversor que decidiese seguir nuestras ideas sobre la selección
conservadora. Esto no significa que las empresas no fuesen prometedoras. El
problema, al contrario, era que su precio contenía demasiada «promesa» y un
nivel insuficiente de rendimiento real. Si se combinaban las empresas, el
precio de 1969 reflejaba casi 5000 millones de dólares de fondo de comercio.
¿Cuántos años de excelentes futuros beneficios serían necesarios para «hacer
realidad» ese factor de fondo de comercio en forma de dividendos o de activo
tangible?
Acontecimientos posteriores a corto plazo: A finales de 1969 el mercado
consideró claramente más estimables las perspectivas de beneficios de
Hospital que las de Home, puesto que ofreció a la primera un multiplicador
que era prácticamente el doble del aplicado a la segunda. Sin embargo, en la
práctica, las acciones que habían recibido trato preferente arrojaron un declive
microscópico en los beneficios de 1970, mientras que Home mostró una
respetable ganancia del 8%. El precio de mercado de Hospital reaccionó
significativamente a esta decepción de un año de duración. Cotizó a 32 en
febrero de 1971, una pérdida de aproximadamente el 30% con respecto al
precio de cierre de 1969, mientras que Home cotizaba levemente por encima
de su nivel correspondiente[11].
Pareja 4: H&R Block, Inc, (servicios tributarios) y Blue Bell, Inc.
(fabricantes de ropa laboral, uniformes, etcétera).
Estas empresas comparten espacio como relativamente recién llegadas a la
Bolsa de Nueva York, en donde representan dos géneros muy diferentes de
experiencias de éxito. Blue Bell se ganó su lugar con gran esfuerzo en un
sector extraordinariamente competitivo, en el que con el paso del tiempo llegó a convertirse en el agente principal. Sus beneficios han fluctuado en cierta
medida en función de la situación que en cada momento atravesase su sector,
pero su crecimiento desde 1965 ha sido impresionante. Las operaciones de la
empresa se remontan a 1916 y su historial de pago ininterrumpido de
dividendo a 1923. A finales de 1969 el mercado de valores no mostraba
ningún entusiasmo por sus acciones, otorgándole una relación de precio a
beneficio de únicamente 11, en comparación con el 17 del índice compuesto
S&P.
Por el contrario, la ascensión de H&R ha sido meteórica. Sus primeras
cifras publicadas se remontan únicamente a 1961, año en el que consiguió
unos beneficios de 83 000 dólares sobre unos ingresos de 610 000 dólares.
Sin embargo, ocho años después, en la fecha de nuestra comparación, sus
ingresos se habían disparado hasta los 53,6 millones de dólares y sus
beneficios netos hasta los 6,3 millones de dólares. En ese momento la actitud
que mostraba el mercado de valores hacia esta empresa con fantásticos
resultados era entusiasta. El precio de 55 alcanzado al cierre de 1969 suponía
multiplicar por más de 100 los últimos beneficios declarados a 12 meses, que
por supuesto eran los mayores hasta la fecha. El valor de mercado agregado
de 300 millones de dólares alcanzado por el capital emitido suponía
multiplicar por casi 30 veces el valor de los activos tangibles subyacentes a
las acciones[12]. Era una cifra prácticamente desconocida en los anales de las
valoraciones de mercado serias. (En aquella época IBM cotizaba
aproximadamente a 9 veces y Xerox a 11 veces el valor contable).
Nuestra tabla 18.4 expone en cifras monetarias y en ratios la
extraordinaria discrepancia en las valoraciones comparativas de H & R Block
y Blue Bell. Ciertamente Block tenía el doble de rentabilidad que Blue Bell
expresada por unidad monetaria de capital, y su crecimiento porcentual en
beneficios durante los cinco últimos años (prácticamente a partir de la nada)
era mucho mayor. Sin embargo, como empresa cotizada Blue Bell costaba
menos de un tercio del valor total de Block, aunque Blue Bell estaba
realizando 4 veces más volumen de negocio, y obteniendo unos beneficios 2,5
veces mayores sobre su capital, y contaba con inversiones tangibles cuyo
valor era 5,5 veces mayor, a la vez que multiplicaba por 9 el rendimiento por
dividendo en relación al precio de la otra empresa.
Conclusiones indicadas: Un analista experto habría concedido un gran
impulso a Block, lo que implicaba unas excelentes perspectivas de
crecimiento futuro. Podría haber tenido algunas dudas acerca del peligro de que tuviese que enfrentarse a una seria competencia en el terreno de los
servicios tributarios, atraída por los sustanciales beneficios sobre el capital
obtenidos por Block[13]. No obstante, consciente del éxito sostenido
disfrutado por empresas tan destacadas como Avon Products en áreas
extraordinariamente competitivas, habría tenido dudas a la hora de predecir
un rápido aplanamiento de la curva de crecimiento de Block. Su principal
preocupación habría sido simplemente si la valoración por 300 millones de
dólares de la empresa no suponía una valoración que incluyese plenamente, y
tal vez por exceso, todo lo que cabía esperar de esta excelente empresa. Por el
contrario, el analista habría tenido pocas dificultades para recomendar a Blue
Bell como empresa estupenda, con una cotización bastante conservadora.
TABLA 18.4
Pareja 4
a Suponiendo la conversión de las acciones preferentes.
Acontecimientos posteriores hasta marzo de 1971. El pánico que casi se
apoderó del mercado en 1970 destruyó un cuarto del precio de Blue Bell y aproximadamente un tercio del de Block. Las dos participaron en la
extraordinaria recuperación del mercado general. El precio de Block ascendió
hasta 75 en febrero de 1971, pero Blue Bell experimentó una subida
considerablemente mayor, al equivalente de 109 (después de un
desdoblamiento de tres por dos). Claramente Blue Bell resultó ser una mejor
compra que la de Block a finales de 1969. Sin embargo, el hecho de que
Block fuese capaz de subir aproximadamente el 35% desde aquel valor
aparentemente sobredimensionado indica lo cautelosos que tienen que ser los
analistas y los inversores a la hora de augurar malos tiempos para la
cotización de buenas empresas, y no digamos nada a la hora de adoptar
medidas para poner en práctica estos augurios, por muy elevada que pueda
parecer la cotización de la empresa[14].
Pareja 5: International Flavors & Fragances (aromas, etcétera, para otras
empresas) e International Harvester Co. (fabricante de camiones, maquinaria
agrícola, maquinaria de construcción).
Es posible que esta comparación genere más de una sorpresa. Todo el
mundo conoce a International Harvester, una de las 30 grandes empresas del
Dow Jones Industrial Average[15]. ¿Cuántos de nuestros lectores habían oído
hablar de International Flavors & Fragances, la vecina de Harvester en la lista
de cotización de la NYSE? Sin embargo, maravilla de las maravillas, IFF
cotizaba a finales de 1969 por un valor de mercado agregado superior al de
Harvester: 747 millones de dólares en comparación con 710 millones de
dólares. Esto resulta aún más sorprendente cuando se cae en la cuenta de que
Harvester tenía un capital 17 veces superior al de Flavors y unas ventas
anuales 27 veces mayores. De hecho, sólo tres años antes, los beneficios netos
de Harvester habían sido mayores que las ventas de Flavors en 1969. ¿Cómo
se pudieron producir estas extraordinarias disparidades? La respuesta radica
en dos palabras mágicas: rentabilidad y crecimiento. Flavors había tenido
unos destacables resultados en ambas categorías, mientras que Harvester
había dejado todo que desear.
TABLA 18.5
Pareja 5
La historia se narra en la tabla 18.5. En ella podemos descubrir que
Flavors consigue un extraordinario beneficio del 14,3% de las ventas (antes
de impuestos la cifra era del 23%), en comparación con un escaso 2,6% en el
caso de Harvester. De la misma manera, Flavors había conseguido unos
beneficios del 19,7% sobre su capital en comparación con un inadecuado
5,5% de beneficio obtenido por Harvester. En cinco años, los beneficios netos
de Flavors casi se habían duplicado, mientras que los de Harvester
prácticamente no habían experimentado variación. Entre 1969 y 1959 la
comparación arroja unos datos similares. Estas diferencias de rendimiento
dieron lugar a una típica divergencia de valoración en el mercado de valores.
Flavors cotizaba en 1969 a 55 veces sus últimos beneficios declarados,
mientras que Harvester lo hacía a sólo 10,7 veces. En consecuencia, la
valoración de Flavors ascendía a 10,4 veces su valor contable, mientras que
Harvester cotizaba con un descuento del 41% respecto a su activo neto.
Comentarios y conclusiones: Lo primero que hay que destacar es que el
éxito de mercado de Flavors se basaba por completo en el desarrollo de su
línea central de actividad, y que la empresa no había puesto en práctica
ninguna de las maquinaciones, programas de adquisición, capitalización preferente y demás estructuras u otras prácticas por las que Wall Street se
había hecho famosa en los últimos años. La empresa se limitó a su
extraordinariamente rentable actividad, y ésta es prácticamente toda la
historia. El historial de resultados cosechados por Harvester plantea un
conjunto de cuestiones completamente diferentes, que tampoco tienen nada
que ver con las «altas finanzas». ¿Cómo es posible que tantas grandes
empresas hayan llegado a ser tan relativamente poco rentables incluso durante
períodos muy prolongados de bonanza económica y prosperidad general?
¿Qué ventaja tiene hacer operaciones por un volumen superior a 2500
millones de dólares si la empresa no es capaz de conseguir unos beneficios
suficientes para justificar la inversión de los accionistas? No nos corresponde
a nosotros prescribir la solución para este problema. No obstante, insistimos
en que no sólo la dirección, sino también el conjunto de los accionistas
debería ser consciente de que existe el problema y de que hacen falta los
mejores cerebros y los máximos esfuerzos posibles para poder resolverlo[16].
Desde el punto de vista de la selección de acciones ordinarias, ninguna de las
dos empresas habría superado nuestros criterios de inversión sensata y sólida,
razonablemente atractiva y con un precio moderado. Flavors era la típica
empresa brillante y con éxito pero con una valoración exageradamente cara;
los resultados exhibidos por Harvester eran demasiado mediocres para que
resultase realmente atractiva, incluso con el precio de descuento al que
cotizaba. (Indudablemente se podían encontrar mejores valores en la categoría
de precio razonable).
Acontecimientos posteriores hasta 1971: La baja cotización de Harvester
a finales de 1969 protegió a la empresa de sufrir ulteriores declives durante la
mala racha de 1970. Únicamente perdió un 10% más. Flavors resultó ser más
vulnerable y su cotización se retrajo hasta 45, lo que supone una pérdida del
30%. En la posterior recuperación ambas empresas subieron muy por encima
de su cierre en 1969, pero Harvester volvió a retroceder rápidamente hasta el
nivel de 25.
Pareja 6: McGraw Edison (concesionaria de servicios y suministros
públicos, y bienes de equipo; electrodomésticos) McGraw-Hill (libros,
películas, sistemas de instrucción; editores de revistas y periódicos; servicios
de información).
Esta pareja con nombres tan similares, a las que en ocasiones
denominaremos Edison y Hill, son dos grandes empresas que tienen gran
éxito, y que operan en campos muy diferentes. Hemos elegido el 31 de
diciembre de 1968 como fecha para nuestra comparación, que tiene lugar en
la tabla 18.6. Las acciones cotizaban aproximadamente al mismo precio, pero
a causa de la mayor capitalización de McGraw-Hill, esta empresa estaba
valorada aproximadamente al doble de la cifra total de la otra. Esta diferencia
debería parecer sorprendente en cierta medida, puesto que McGraw Edison
tenía aproximadamente el 50% de ventas más y unos beneficios netos
mayores en un cuarto. Por lo tanto, descubrimos que el ratio esencial, el
multiplicador de beneficios, era más del doble en el caso de McGraw-Hill que
en el caso de McGraw Edison. Este fenómeno parece explicable
principalmente por la persistencia de un marcado entusiasmo y parcialidad
mostrado por el mercado hacia las acciones de las empresas de edición, varias
de las cuales habían empezado a cotizar a finales de la década de 1960[17].
De hecho, para finales de 1968 era evidente que este entusiasmo había
sido exagerado. Las acciones de McGraw-Hill se habían vendido a 56 en
1967, lo que suponía multiplicar por más de 40 los históricos beneficios que
acababan de ser declarados para el año 1966. Sin embargo, en 1967 se había
producido una leve retracción de los beneficios y en 1968 tuvo lugar un
declive adicional. Por lo tanto, el elevado multiplicador de 35 que se aplicaba
en la actualidad se estaba concediendo a una empresa que ya había declarado
dos años de retroceso en los beneficios. No obstante, las acciones de la
empresa seguían estando valoradas a más de ocho veces el valor de su activo
tangible, lo que indicaba un componente de fondo de comercio no muy lejano
a los 1000 millones de dólares. Por lo tanto, el precio parecía ilustrar, en la
famosa expresión del doctor Johnson, «el triunfo de la esperanza sobre la
experiencia».
Por el contrario, McGraw Edison parecía cotizar a un precio razonable en
relación con el (elevado) nivel general de mercado y con relación a los
rendimientos generales y a la situación financiera de la empresa.
Acontecimientos ulteriores hasta principios de 1971: El declive de los
beneficios de McGraw-Hill se prolongó durante 1969 y 1970, cuando
descendieron a 1,02 dólares por acción y después a 0,82 dólares por acción.
En la debacle de mayo de 1970 el precio de sus acciones sufrió una
devastadora caída hasta 10, menos de una quinta parte de la cifra que había
alcanzado dos años antes. Posteriormente, experimentó una buena recuperación, pero el máximo de 24 de mayo de 1971 seguía siendo
únicamente el 60% del precio de cierre de 1968. McGraw Edison consiguió
mejores resultados, bajando hasta 22 en 1970 y posteriormente recuperándose
por completo hasta los 41,5 en mayo de 1971[18].
TABLA 18.6
Pareja 6
a Suponiendo la conversión de las acciones preferentes.
McGraw-Hill sigue siendo una empresa sólida y próspera. Sin embargo, la
historia de su precio es un ejemplo, como podría serlo la de muchas otras
empresas, de los riesgos especulativos a los que están expuestos tales
acciones, que vienen provocados por Wall Street, a causa de sus
indisciplinadas oleadas de optimismo y pesimismo.
Pareja 7: National General Corp. (un gran conglomerado) y National Presto
Industries (electrodomésticos variados, artillería).
Estas dos empresas se prestan a la comparación principalmente porque
son muy diferentes. Vamos a denominarlas «General» y «Presto». Hemos
elegido el final de 1968 para nuestro estudio, porque las cancelaciones
contables realizadas por General en 1969 hicieron que las cifras de ese año
fuesen demasiado ambiguas. El año anterior no se pueden captar en todo su
esplendor las extensas y variadas actividades de General, pero no obstante la
empresa ya era un conglomerado formado por un número suficiente de
actividades dispersas, se mirase como se mirase. La descripción condensada
que aparecía en la Guía de Acciones decía lo siguiente: «Cadena de salas de
teatro y cine repartidas por todo el país; producción de películas y programas
de televisión; sociedad de préstamos y ahorros, edición de libros». A lo cual
podríamos añadir, entonces o posteriormente, «seguros, banca de inversión,
discos, edición musical, servicios informáticos, bienes inmobiliarios, y una
participación del 35% en Performance Systems Inc. (que acaba de cambiar
recientemente su razón social, que anteriormente era Minnie Pearl’s Chicken
Systems Inc.)». Presto también había seguido un programa de diversificación,
pero en comparación con el de General era extraordinariamente modesto. En
sus inicios fue el líder de las ollas a presión, y posteriormente se había ido
introduciendo en el sector de otros electrodomésticos y productos para el
hogar. En una expansión de su actividad hacia un campo radicalmente
diferente, también aceptó una serie de contratos de artillería de la
Administración de Estados Unidos.
En nuestra tabla 18.7 se resumen los datos de las empresas a finales de
1968. La estructura de capital de Presto era lo más simple que puede ser: nada
salvo 1 478 000 acciones ordinarias de capital, que cotizaban en el mercado
por un valor conjunto de 58 millones de dólares. En contraste, General tenía
más del doble de acciones ordinarias de capital, más una emisión de acciones
preferentes convertibles, más tres emisiones de certificados de opciones de
suscripción de acciones que exigirían la emisión de enormes cantidades de
acciones ordinarias, más una inmensa emisión de obligaciones convertibles
(que se acababa de colocar a cambio del capital de una compañía de seguro),
más una importante suma de obligaciones no convertibles. Todo esto acababa
dando lugar a una capitalización de mercado de 534 millones de dólares, sin
contar la inminente emisión de obligaciones convertibles, y de 750 millones
de dólares contando dicha emisión. A pesar de la enormemente superior
capitalización de National General, realmente había conseguido un volumen
bruto de actividad sustancialmente inferior al de Presto en sus ejercicios fiscales, y únicamente había conseguido el 75% de los ingresos netos de
Presto.
La determinación del verdadero valor de mercado de la capitalización
ordinaria de General plantea un interesante problema para los analistas de
valores y tiene importantes consecuencias para cualquier persona que esté
interesada en las acciones de la empresa por cualquier motivo más serio que
la mera apuesta de azar. El problema planteado por la relativamente pequeña
acción preferente convertible de 4,5 dólares puede resolverse fácilmente
suponiendo que se convertirá en acciones ordinarias, cuando estas últimas
coticen a un nivel de mercado adecuado. Esto es lo que hemos hecho en la
tabla 18.7. Sin embargo, las opciones de suscripción exigen un tratamiento
diferente. Al calcular las cifras con criterios de «dilución íntegra», la empresa
da por supuesto el ejercicio de todas las opciones, y la aplicación de los
ingresos para retirar deuda, y además el uso del saldo para recomprar acciones
ordinarias en el mercado. Estas hipótesis en la práctica no tuvieron ningún
efecto sobre los beneficios por acción en el año natural 1968, que se
declararon a un nivel de 1,51 dólares tanto antes como después de la dilución.
Consideramos que este tratamiento es ilógico y poco realista. Como hemos
visto, los warrants representan una parte del «lote de capital ordinario» y su
valor de mercado forma parte del «valor de mercado efectivo» y de la parte de
capital ordinario del capital. (Véase nuestra exposición de esta cuestión
realizada en la página 443). Esta simple técnica de sumar el precio de
mercado de los warrants al del capital ordinario tuvo un efecto radical en las
cifras declaradas de National General a final de 1968, como se puede ver en
los cálculos de la tabla 18.7. De hecho, el «verdadero precio de mercado» del
capital ordinario resultó ser de más del doble de la cifra mencionada. Por lo
tanto, el verdadero multiplicador de los beneficios de 1968 se duplica con
creces, hasta la inherentemente absurda cifra de 69 veces. El valor total de
mercado del «equivalente de capital ordinario» por lo tanto llega a ser 413
millones de dólares, más de tres veces el valor de los activos tangibles
representados por dicho capital.
Estas cifras parecen más anómalas cuando se comparan con las de Presto.
Uno se siente impulsado a preguntarse cómo es posible que Presto estuviese
valorada únicamente a 6,9 veces sus beneficios actuales cuando el
multiplicador de General era prácticamente 10 veces mayor. Todos los ratios
de Presto son bastante satisfactorios, de hecho, la cifra de crecimiento es
sospechosamente satisfactoria. Con esta indicación lo que queremos dar a
entender es que indudablemente la empresa se estaba beneficiando de su sección armamentística, y que los accionistas deberían de estar preparados
para sufrir algún tipo de retroceso en los beneficios cuando se recuperase la
situación imperante en tiempos de paz. Sin embargo, en conjunto, Presto
cumplía todos los requisitos que se pueden exigir a una inversión para tener
consideración de sensata y con un precio razonablemente determinado,
mientras que General tenía todos los rasgos distintivos del típico
«conglomerado» de finales de la década de 1960, lleno de artimañas legales y
de grandiosas maniobras, pero carente de valores sustanciales en los que
apoyar la cotización de mercado.
TABLA 18.7
Pareja 7
a Suponiendo la conversión de las acciones preferentes.
b Ajustado para descontar el precio de mercado de los warrants.
Acontecimientos posteriores: General mantuvo su política de
diversificación en 1969, con cierto incremento de su deuda. Sin embargo,
tuvo que llevar a cabo una cancelación contable impresionante por valor de
millones de dólares principalmente en el valor de su inversión en la operación
de Minnie Pearl Chicken. Las cifras finales arrojaron una pérdida de 72
millones de dólares antes de la aplicación de un crédito fiscal, y de 46,4
millones de dólares después de la aplicación de dicho crédito. El precio de las
acciones cayó hasta 16,5 en 1969, y después hasta un nivel tan bajo como 9
en 1970 (lo que suponía únicamente el 15% de su cotización máxima de 60
alcanzada en 1968). Los beneficios declarados de 1970 ascendieron a la cifra
de 2,33 dólares por acción diluida, y la cotización se recuperó hasta 28,5 en
1971. National Presto aumentó sus beneficios por acción tanto en 1969 como
en 1970, con lo que logró diez años de crecimiento ininterrumpido de los
beneficios. No obstante, su precio retrocedió a 21,5 en la debacle de 1970. Se
trata de una cifra interesante, ya que era menos de cuatro veces los últimos
beneficios declarados, y menos del valor neto del activo representado por
dicho capital en su momento. Posteriormente en 1971, descubriremos que la
cotización de National Presto se encuentra en un nivel superior en el 60%, a
34, pero los ratios siguen siendo sorprendentes. El capital de explotación
ampliado sigue siendo aproximadamente igual a la cotización actual, que a su
vez es de únicamente 5,5 veces los últimos beneficios declarados. Si el
inversor fuese capaz de encontrar acciones de diez empresas de este tipo, a
efectos de diversificación, podría confiar en obtener unos resultados
satisfactorios[19].
Pareja 8: Whiting Corp. (bienes de equipo de manipulación de materiales) y
Willcox & Gibbs (pequeño conglomerado).
Esta pareja son vecinos cercanos pero no colindantes en la lista de
cotización de la American Stock Exchange. La comparación, que se muestra
en la tabla 18.8A, le lleva a uno a preguntarse si Wall Steet es una institución
racional. La empresa con menores ventas y beneficios, y con la mitad de los
activos tangibles representados por su capital ordinario, cotizaba a cuatro
veces el valor agregado de la otra. La empresa de mayor valor estaba a punto
de declarar una gran pérdida después de la imputación de cargas especiales; y no había pagado un dividendo en trece años. La otra tenía un prolongado
historial de satisfactorios beneficios, había pagado dividendos de manera
continuada desde 1936 y actualmente estaba ofreciendo uno de los mayores
rendimientos por dividendo de toda la lista de cotización de acciones. Para
destacar aún más la disparidad de los resultados de las dos empresas nos
permitimos añadir, en la tabla 18.8B, el historial de beneficios y precios de
1961 a 1970.
TABLA 18.8A.
Pareja 8
a Antes de cargas especiales. Déf.: déficit.
TABLA 18.8B.
Historial de cotización y beneficios de diez años de Whiting y Willcox & Gibbs
a Ejercicio concluido después del 30 de abril.
La historia de estas dos empresas arroja una interesante luz sobre la
evolución de las empresas de medianas dimensiones en Estados Unidos, en
contraste con la de las empresas de mucho mayor volumen que han aparecido
principalmente en estas páginas. Whiting fue constituida como entidad con
personalidad jurídica en 1896, y por lo tanto su historia se remonta por lo
menos 75 años. Parece que se ha mantenido bastante fiel a su actividad de
manipulación de materiales, y que ha tenido bastante éxito con ella a lo largo
de las décadas. Willcox & Gibbs se remonta aún más en el tiempo, hasta
1866, y hace tiempo fue conocido en su sector como destacado fabricante de
máquinas de coser industriales. Durante la última década adoptó una política
de diversificación que aparentemente sigue unos criterios bastante
extravagantes. Por una parte, tiene un número extraordinariamente grande de
sociedades filiales (por lo menos 24), que se dedican a fabricar una asombrosa
variedad de productos, pero, por otra parte, todo el conglomerado tiene un
volumen rayano en lo ridículamente pequeño según los criterios habituales en
Wall Street.
La evolución de los beneficios de Whiting es bastante característica de las
empresas mercantiles americanas. Sus cifras muestran un crecimiento firme y
bastante espectacular, desde los 41 centavos por acción de 1960 hasta los 3,63
dólares en 1968. No obstante, esas cifras no ofrecían garantía alguna de que
ese crecimiento fuera a prolongarse indefinidamente en el futuro. El ulterior
declive hasta únicamente 1,77 dólares correspondiente a los 12 meses
concluidos en enero de 1971 puede haber sido reflejo simplemente de una ralentización de la economía general. Sin embargo, la cotización de las
acciones experimentó una severa reacción, desplomándose aproximadamente
el 60% desde su punto máximo de 1968 (43,5) hasta la cifra de cierre de
1969. Nuestro análisis indicaría que las acciones representaban una inversión
sensata y atractiva de empresa de segundo orden, adecuada para el inversor
emprendedor como parte de un grupo de este tipo de empresas.
Evolución posterior: Willcox & Gibbs sufrió una pequeña pérdida de
explotación en 1970. Su cotización se redujo drásticamente hasta un mínimo
de 4,5, recuperándose, siguiendo la pauta habitual, hasta el 9,5 en febrero de
1971. Resultaría difícil justificar ese precio con arreglo a datos estadísticos.
Whiting también sufrió un retroceso relativamente pequeño, hasta 16,75 en
1970. (A ese precio cotizaba aproximadamente únicamente por el valor del
activo circulante que las acciones tenían a su disposición). Sus beneficios se
mantuvieron al nivel de 1,85 dólares por acción hasta julio de 1971. A
principios de 1971 la cotización de las acciones subió hasta 24,5, nivel que
parecía suficientemente razonable, pero que había dejado de ser una
«ocasión» con arreglo a nuestros criterios[20].
Observaciones generales
Las acciones que se han utilizado en estas comparaciones han sido
elegidas con una cierta predisposición maliciosa, y por lo tanto no se puede
considerar que presenten una muestra transversal aleatoria del listado de
acciones cotizadas. Además, se limitan a la sección industrial, y las
importantes áreas de las concesionarias de servicios y suministros públicos,
empresas de transportes y empresas financieras no aparecen reflejadas en las
comparaciones. Sin embargo, la comparación se ha realizado entre empresas
suficientemente diferentes desde el punto de vista del tamaño, la línea de
actividad y los aspectos cualitativos y cuantitativos, por lo que puede
transmitir una idea razonable de las opciones a las que tiene que hacer frente
el inversor que decida adentrarse en el terreno de las acciones ordinarias.
Las relaciones entre el precio y el valor indicado también han diferido en
gran medida de un caso a otro. En su mayor parte, las empresas que tenían un
mejor historial de crecimiento y una mayor rentabilidad han cotizado con
multiplicadores superiores de los beneficios actuales, lo que es absolutamente
razonable en general. Si los diferenciales específicos en los ratios precio /
beneficios están «justificados» por los hechos, o si van a ser ratificados por la
evolución futura, es una cuestión a la que no se puede dar una respuesta con confianza. Por otra parte, en estas comparaciones ha habido bastantes casos
en los que ha sido posible llegar a un juicio razonable. Entre ellos estaban
prácticamente todos los casos en los que se ha producido una gran actividad
de mercado en empresas cuya solidez subyacente era cuestionable. Las
acciones de esas empresas no sólo eran especulativas, lo que significa que
eran inherentemente arriesgadas, sino que además en numerosas ocasiones
también se encontraban evidente y manifiestamente sobrevaloradas. Otras
acciones parecían valer mucho más que su cotización, y aparentemente habían
sido víctimas de la actitud opuesta por parte del mercado, lo que podríamos
llamar «infraespeculación», o de un pesimismo injustificado a causa de una
reducción de los beneficios.
En la tabla 18.9 ofrecemos algunos datos de las fluctuaciones de precio de
las acciones de las que hemos hablado en este capítulo. La mayor parte de
ellas han sufrido grandes retrocesos entre 1961 y 1962, y una vez más, en
1969 y 1970. Evidentemente, el inversor debe estar preparado para este tipo
de oscilación negativa del mercado en los futuros mercados de capital. En la
tabla 18.10 mostramos las fluctuaciones de año en año de las acciones
ordinarias de McGraw-Hill durante el período 1958–1970. Se podrá apreciar
que en cada uno de los últimos 13 años el precio ha subido o ha bajado en una
banda de por lo menos tres a dos de un año al siguiente. (En el caso de
National General, se apreciarán fluctuaciones de una amplitud por lo menos
similar, tanto al alza como a la baja, en cada período de dos años).
TABLA 18.9
Algunas fluctuaciones de cotización de 16 acciones ordinarias (ajustadas para descontar el efecto
de los desdoblamientos de acciones hasta 1970).
a Tanto el máximo como el mínimo en 1970.
b Entre 1959 y 1960.
TABLA 18.10 .
Grandes fluctuaciones en períodos de un año de duración de McGraw-Hill, 1958-1971.a
a Precios no ajustados para descontar el efecto del desdoblamiento de acciones.
A la hora de estudiar la lista de acciones para encontrar material para este
capítulo nos volvimos a quedar impresionados por las grandes diferencias
existentes entre los objetivos habituales del análisis de valores y los que
nosotros consideramos fiables y remuneradores. La mayor parte de los
analistas de valores tratan de elegir los títulos que vayan a dar una mejor
imagen de ellos en el futuro, principalmente desde el punto de vista de la evolución en el mercado, pero considerando también la evolución de los
beneficios. Nos mostramos francamente escépticos sobre que ese objetivo
pueda alcanzarse con resultados satisfactorios. Nosotros preferiríamos que el
trabajo del analista consistiese, al contrario, en tratar de identificar los casos
excepcionales o minoritarios en los que pueda llegar a una valoración
razonablemente fiable de que el precio está muy por debajo del valor. Debería
ser capaz de realizar este trabajo con un nivel de experiencia suficiente para
alcanzar resultados medios satisfactorios a lo largo de los años.