Tratado sobre los vampiros
Capítulo 13
Narración extraída del Mercurio Galante de 1693 y 1694
sobre los revinientes
LAS MEMORIAS PÚBLICAS de los años 1693 y 1694 hablan de los upiros, vampiros o revinientes que se ven en Polonia y sobre todo en Rusia. Se aparecen del mediodía a la medianoche, y chupan la sangre de hombres y animales vivos en tan gran abundancia que a veces les sale por la boca, por la nariz y hasta por las orejas, y otras
veces el cadáver nada en la sangre que llena por completo su ataúd[35]. Se dice que el vampiro sufre un hambre que le hace comer la mortaja que lo recubre. Este redivivo o upiro sale de su tumba, si es que no es un demonio bajo su misma figura, y va por la noche a estrechar y abrazar violentamente a sus allegados y amigos para chuparles la sangre, hasta que los deja debilitados y extenuados y les causa al fin la muerte. Esta persecución no se limita a una sola persona, sino que se extiende hasta el último miembro de la familia, a menos que no se interrumpa su curso cortándole la cabeza o abriendo el corazón del reviniente, cuyo cadáver se encuentra en el ataúd blando, flexible, henchido y rubicundo, aunque haya muerto hacía mucho tiempo. De su cuerpo sale gran cantidad de sangre, que algunos mezclan con harina para hacer pan, y este pan comido como de ordinario los inmuniza contra las vejaciones del espíritu, que de este modo no vuelve más.