Tratado sobre los vampiros
Capítulo 44
¿Se pueden aplicar estos ejemplos a los revinientes de
Hungría?
SE PUEDE SACAR VENTAJA de estos ejemplos y razonamientos en favor del vampirismo, diciendo que los revinientes de Hungría, de Moravia, de Polonia, etc., no están realmente muertos, sino que viven en la tumba, aunque estén sin moverse y sin respirar; la sangre que presenta un buen color bermejo, la flexibilidad de los miembros, los gritos que dan cuando les traspasan el corazón o les cortan la cabeza, todo esto prueba que viven todavía.
No es ésta la principal dificultad que me embarga; es saber cómo salen de sus tumbas, y cómo vuelven a entrar, sin que parezca que han removido la tierra y que la han vuelto a poner como al principio: cómo se aparecen vestidos con sus ropas habituales, y van, y vienen, y comen. Si esto es así, ¿por qué regresan a la tumba? ¿Por qué no permanecen entre los vivos? ¿Por qué les chupan la sangre a sus parientes? ¿Por qué perturban y atormentan a las personas que deberían serles más queridas y que no los han ofendido? Si todo esto no es sino fruto de la imaginación de los que son molestados, ¿de dónde viene que los vampiros se encuentren en la tumba sin signo de corrupción, llenos de sangre, flexibles y manejables, y que además tangan los pies salpicados de barro al día siguiente de aquél que han corrido y asustado a las gentes de la vecindad, y que no se advierta nada semejante en los otros cadáveres enterrados en el mismo cementerio? ¿De dónde viene que no vuelvan más a molestar a nadie cuando los han quemado o empalado? ¿Será todavía la imaginación y los prejuicios de los vivos, que los tranquilizan después de hechas estas ejecuciones? ¿De dónde viene que estas escenas se renueven tan a menudo en esos países, que no se sobrepongan nunca a sus prejuicios, sino que la experiencia diaria, en lugar de destruirlos, no haga más que aumentarlos y fortalecerlos?