Tratado sobre los vampiros

Augustin Calmet · Capítulo 23 de 66

Páginas del PDF

Tratado sobre los vampiros

Capítulo 20

 

Revinientes de Laponia

 

SE ENCUENTRAN TODAVÍA vestigios de revinientes en Laponia, donde se dice que se ve a un gran número de espectros, que se aparecen a la gente, con la que hablan y comen, sin que puedan deshacerse de ellos; y como están persuadidos que son los manes de sus antepasados que vienen a perturbarlos, no disponen de medio más eficaz para ponerse a salvo de sus vejaciones que enterrar los cuerpos de sus allegados bajo la chimenea del hogar, al parecer a fin de que se consuman más pronto. En general creen que los manes y las almas salidas del cuerpo son de ordinario malhechoras hasta que han vuelto a entrar en otro cuerpo. Tributan un cierto respeto a los espectros y demonios, que creen que rondan en torno de las rocas y de las montañas, de los lagos y de los ríos, aproximadamente como en otro tiempo los romanos rendían honores a faunos, dioses de los bosques, ninfas y tritones.

Andrés Alciato [49] dice que lo consultaron sobre unas mujeres que la Inquisición había hecho quemar como brujas, por haber causado la muerte de niños con sus sortilegios, y haber amenazado a las madres de otros de matar también a sus hijos, los cuales, en efecto, habían muerto a la noche siguiente de enfermedades desconocidas por los médicos. He aquí otra vez a las estrigas y a las brujas, que se ensañan con la vida de los niños.

Pero todo esto no se relaciona con nuestra materia sino muy indirectamente. Los vampiros de que aquí tratamos son diferentes de todo esto.