Tratado sobre los vampiros
Capítulo 29
¿Se descomponen los excomulgados en la tierra?
SEGÚN UNA OPINIÓN muy antigua, no se pudren los cuerpos de los excomulgados; esto aparece en la vida de san Libencio, arzobispo de Bremen, muerto el 4 de enero de 1013. Habiendo excomulgado este santo prelado a unos piratas, uno de ellos murió y fue enterrado en Noruega; al cabo de 70 años encontraron su cuerpo entero y sin descomposición alguna, no siendo reducido a cenizas más que después de haber recibido la absolución del obispo Alvareda.
Los griegos modernos, para autorizar su cisma y para probar que el don de milagros y la autoridad episcopal de ligar y desligar subsisten en su Iglesia más visiblemente incluso y más ciertamente que en la Iglesia latina y romana, sostienen que entre ellos los cuerpos de los excomulgados no se descomponen, sino que se inflan extraordinariamente, como si fuesen tambores, no pudiendo pudrirse ni reducirse a cenizas más que después de haber recibido la absolución de sus obispos o de sus sacerdotes. Refieren diversos ejemplos de esta clase de muertos encontrados así en sus tumbas sin signo de corrupción, y al instante reducidos en polvo, una vez que se les ha levantado la excomunión. No niegan, sin embargo, que la
incorruptibilidad de un cuerpo no sea a veces indicio de santidad[82]; pero exigen que un cuerpo así conservado exhale un buen olor, que el cuerpo esté además blanco o bermejo, en vez de estar negro, hediondo, inflado y tenso como un tambor, como es el caso de los excomulgados.
Se asegura que los que han sido fulminados por un rayo no se pudren, y que es por esta razón que los antiguos no los quemaban ni los enterraban. Esa es la opinión del médico Zachias; pero Paré, siguiendo a Comines, piensa que la razón por la que no están sujetos a corrupción es que están como embalsamados en el azufre del rayo, que actúa como si fuese sal.
En 1727 descubrieron en una cueva cerca del hospital de Québec los cadáveres íntegros de cinco religiosas muertas hacía 20 años, los cuales, aunque cubiertos de cal viva, tenían todavía sangre.