Tratado sobre los vampiros

Augustin Calmet · Capítulo 22 de 66

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Tratado sobre los vampiros

Capítulo 19

 

Revinientes del Perú

 

EL EJEMPLO que vamos a referir ha sucedido en el Perú, en la región de los ititanos. Una muchacha llamada Catalina murió a la edad de dieciséis años, de una muerte desgraciada y culpable de varios sacrilegios. Inmediatamente después de haber fallecido, se encontró su cuerpo de tal modo infectado que fue preciso sacarlo fuera de la casa al aire libre para librarse del mal olor que exhalaba. Se escucharon al mismo tiempo aullidos como de perros; y un caballo anteriormente muy tranquilo empezó a moverse y a agitarse, dando coces y tratando de romper sus ataduras. Un joven que estaba acostado fue sacado de la cama violentamente; una sirvienta recibió una patada en la espalda, de la que le quedaron las marcas durante varios días. Todo esto sucedió antes de que se inhumase el cuerpo de Catalina. Algún tiempo después, diversos habitantes del lugar vieron derribarse estrepitosamente gran cantidad de tejas y ladrillos en la vivienda en que ella había fallecido. Otra sirvienta de la casa fue arrastrada por el pie, sin que nadie la tocase, y eso en presencia de su señora y de otras diez o doce mujeres.

La misma sirvienta, al entrar en una habitación para coger unos vestidos, vio a Catalina, que se alzaba para coger una vasija de barro. La criada huyó rápidamente; pero el espectro cogió la vasija y la estrelló contra el muro, convirtiéndola en mil pedazos. Habiendo acudido al estrépito la señora de la casa, vio que arrojaban violentamente contra los muros un bloque de ladrillos. Al día siguiente y en presencia de todo el mundo, un crucifijo clavado en la pared fue de repente arrancado y roto en tres pedazos.