Cuando llega la luz
Agradecimientos
Muchas gracias a todos los lectores, que, desde que apareció Lo que esconde tu nombre en 2010, tan generosamente me habéis aportado experiencias, fotografías personales y libros testimoniales (como el de Lope Massaguer sobre Mauthausen) que me han ayudado a profundizar en la vida cotidiana y doméstica de los viejos nazis escondidos en las costas españolas. Gracias a todos los investigadores de esta turbia y poco conocida etapa de nuestra historia, muy especialmente a la Guarida del Lobo, de Javier Juárez, y La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1936-1945), de Secundino Serrano, así como a los innumerables artículos de prensa. A mis amigos de Dénia (donde conocí de primera mano esta realidad allá por 1980) que no me han regateado información, recuerdos y material gráfico de nazis que se refugiaron y vivieron en esta encantadora ciudad durante largo tiempo.
Desde entonces es maravilloso saber que mis manuscritos están en manos de un equipo editorial potente, imaginativo y entusiasta. Muchas gracias a Jesús Badenes, a Carles Revés y a Emili Rosales por confiar en el potencial de mis historias y apoyarlas. Gracias a su aliento, en Cuando llega la luz Sandra y Julián han vuelto a la batalla con más ganas de ajustar cuentas. Gracias también a Anna Soldevila por cuidar mi creación y ayudarme a afinarla con sus comentarios. Y a quienes habéis intervenido sin escatimar cariño y trabajo en la edición de la novela. Es estimulante saber que el estupendo equipo de Marc Rocamora está detrás del marketing y la comunicación, y que Sergi Álvarez y Marta Oliva velan para que mi criatura sea lo más visible posible. Un beso a Alba Fité, con quien he compartido y compartiré viajes y aventuras promocionales. Y a Ana Gavín, desde cuyo departamento Carmen Ramírez también intentará que lleguemos a todos los rincones. Y, cómo no, gracias a Daniel Cladera, que ya está repartiendo la semilla de Cuando llega la luz por el mundo entero con la inestimable ayuda de Gemma Sanjuán. Pero sin el gran trabajo de la red comercial no sería posible llegar al corazón de las librerías. Mi reconocimiento a Fancisco Barrera y a todo el equipo por vuestra generosa entrega.
Siempre estaré en deuda con los libreros y su amor por los libros. Y ojalá que esa fuerza espontánea y llena de vida de los clubes de lectura sea imparable.