El glamour

Christopher Priest · Capítulo 57 de 62

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El glamour

Capítulo V

Grey visitó a Sue esa noche, y tan pronto como la vio, se dio cuenta de que pasaba algo malo. No transcurrió mucho tiempo sin que lo descubriera: la madre de Sue la había telefoneado y le había contado lo de la visita.

Él al principio trató de mentir.

—Teníamos que ir a Manchester para rodar algo —dijo—. De pronto se me ocurrió ir a verlos.

—Dijiste que estabas trabajando en Toxteth. ¿Qué diablos tiene que ver con Manchester?

—Muy bien, fui especialmente. Quería conocerlos.

—Pero ¿por qué? ¡Ellos no saben nada de mí! ¿Qué te dijeron?

—Sé que piensas que he estado espiándote, pero no, Sue, tenía que saber.

—¿Saber qué? ¿Qué podían decirte de mí?

—Son tus padres —dijo Grey.

—¡Pero si apenas me han visto desde que tenía doce años!

—Por eso mismo fui a visitarlos. Algo ocurrió mientras estaba rodando en Liverpool. —Le contó lo del club y el recuerdo que había tenido del pub de Belfast —. Hizo que viera todo lo que me has dicho a una luz diferente… Quizá sea verdad al fin y al cabo.

—Sé que no me creías.

—No es eso. Sí te creo… pero tenía que saberlo por mí mismo. Lo siento si piensas que he estado curioseando por ahí, pero la idea se me ocurrió en un momento, y realmente no lo pensé mucho. Sólo quería hablar con alguien que te conociera.

—He sido invisible para mamá y papá desde que era pequeña. Las únicas veces que me han visto es cuando yo misma me obligaba a que me vieran.

—No es ésa la impresión que me dieron —dijo Grey—. Es cierto que no te conocen muy bien, pero sólo porque has crecido y te has marchado de casa. Lo mismo le ocurre a mucha otra gente.

Sue estaba negando con la cabeza.

—Ese es sólo el modo en que ellos lo cuentan. Así es como la gente explica la invisibilidad de alguien. Automáticamente recurren a alguna versión racional para explicarse lo que ha ocurrido. Es un modo de poder aceptarlo.

Grey pensó en las racionalizaciones de Alexandra.

—Tu madre dijo que conocía a Niall.

—¡Eso es imposible! —exclamó Sue—; pareció sorprendida.

—A mí no me lo pareció. Me dijiste que una vez fuiste con él a tu casa.

—Niall fue invisible todo el tiempo. Richard, ellos piensan que lo han visto. Les hablé de Niall años atrás. La única vez que estuvo en casa conmigo fue un fin de semana. Pero no pudieron haberlo visto, es imposible.

—Entonces ¿por qué piensa tu madre que lo conoce? Aún tiene una fotografía de él… contigo, en el jardín posterior.

—Lo sé. Tomaron varias. Niall estaba en todas. No te das cuenta… ¡Ésa es la explicación que ella se da! Cuando Niall estaba allí conmigo tuvieron sin duda alguna conciencia de lo que estaba ocurriendo. Estaban registrando a Niall… aun alguien tan profundamente invisible como Niall está siempre ahí. Después que nos marchamos, trataron inconscientemente de averiguar por qué se habían sentido tan tensos. Cuando hicieron revelar las fotografías, encontraron la explicación, y creyeron recordar que habían conocido a Niall.

—Sí, pero también es probable que lo hayan visto. No se puede probar nada, ni en un sentido ni en otro.

—¿Por qué necesitas pruebas?

—Porque es lo que se interpone entre tú y yo. Primero era Niall, ahora esto. Quiero creerte, en realidad te creo, pero todo lo que me dices puede tener dos explicaciones.

Durante toda la conversación no habían salido del cuarto de Sue, que estaba sobre la cama con las piernas cruzadas. Grey estaba sentado en la silla junto a la mesa. Ahora Sue se había puesto de pie y se paseaba por el cuarto.

—Muy bien —dijo—. Mientras estuviste afuera he estado pensándolo. Tienes razón y esto es lo que se interpone entre nosotros; quiero encontrar una solución. Nos estamos separando, Richard, y eso no me gusta. Si quieres una prueba, creo que puedo dártela.

—¿Cómo?

—Hay dos maneras. La primera es sencilla… es Niall. Él es la prueba. Ha estado influyendo en nosotros desde el momento en que nos conocimos, y ha estado con nosotros, ha estado físicamente presente, y sin embargo, nunca lo viste.

—Pues eso no es una prueba para mí —dijo Grey—. La puedes interpretar de dos maneras. Él está aquí y con nosotros, como dices, acechando, invisible… o no ha estado nunca cerca de mí y yo no lo conozco. Que yo no lo haya visto no prueba que sea invisible.

—Pensé que dirías eso. Mientras andaba por el cuarto se peinaba los cabellos con los dedos. Parecía agitada, pero también decidida.

—Pienso que Niall existe realmente —dijo Grey—. Pero trata de verlo desde mi punto de vista. Desde que abandoné el hospital sólo me has hablado de Niall en tiempo pasado. Tú misma no lo has visto desde hace mucho.

—Eso es cierto.

—¿Cuál es la otra prueba?

Ella dejó de pasearse.

—Eso es más complicado. Ahora tengo ganas de comer algo. He comprado un poco de comida. No puedo permitirme seguir comiendo afuera.

Grey dijo:

—Vayamos a un restaurante. Yo invito.

—No, esto se echará a perder. Ella ya había sacado una bolsa de supermercado y un par de cacerolas.

—Dímelo mientras cocinas —dijo él.

—Es algo que tengo que mostrarte. Siéntate allí y quítate del medio.

Grey hizo lo que se le pidió, meciéndose atrás y adelante en la silla de oficina. Sue sólo había cocinado para él una o dos veces, pero a él le gustaba cómo lo hacía. Tenía un modo espontáneo de arrojar arroz y carne y verduras en cacerolas, y salía luego con algo delicioso. Era agradable verla hacer algo corriente; pasaban tanto tiempo obsesionados…

Pero mientras estaba cocinando, Grey dijo:

—Oye, me gustaría saber dónde está Niall ahora.

—Me lo estaba preguntando —dijo Sue sin volverse—. Creo que ya no importa, ¿no es así?

—Me parece que no. Pero por todo lo que has dicho, es raro que al fin haya dejado de molestarte.

—No lo hará. Sue estaba cortando unas verduras y echaba unas pocas por vez en la cacerola. Puede que esté ahora en la habitación, no lo sé. Porque puede hacerse completamente invisible; y yo no podría evitarlo. Pero lo que sí puedo hacer, y he hecho, es cambiar yo misma. Finalmente me di cuenta de lo que estaba haciendo mal. Estaba dejando que Niall me importara. Ahora… ya no me importa. Niall está en todas partes. Puede ir a donde se le ocurra y casi nada puede detenerlo. Pero la cuestión es, si eso es así, no importa que esté presente o no… Saber que uno tiene esa capacidad es lo mismo que utilizarla. Ahora supongo que está dondequiera que voy, doy por descontado que me observa, y que me escucha. No hay diferencia si está aquí realmente o me lo imagino, lo importante es que me deja tranquila, y eso es lo que he querido siempre. Bajó al mínimo el fuego de las hornillas y tapó las cacerolas. Bien, la comida estará lista en diez minutos, y después saldremos a dar un paseo.