El glamour
Capítulo IV
Las opiniones médicas acerca de la amnesia de Grey eran contradictorias, y para Grey esto se complicaba todavía más porque él tenía también sus propias opiniones.
Dos hombres lo estaban tratando en el hospital: el psicólogo James Woodbridge y un psiquiatra de consulta llamado doctor Hurdis.
A Grey no le gustaba Woodbridge porque lo encontraba altanero y a menudo remoto, pero el tratamiento que le había impuesto le parecía aceptable. Woodbridge, aunque reconocía la naturaleza traumática de los daños y los efectos de la concusión, creía que la amnesia retroactiva podía tener también una base psicológica. En otras palabras, que había acontecimientos adicionales en la vida de Grey, aparte de la explosión, que ahora Grey estaba reprimiendo. Woodbridge creía que el recuerdo de esos acontecimientos podía despertar lentamente mediante la psicoterapia, y que los beneficios de emplear otras técnicas no compensaban los riesgos implícitos. Pensaba que la rehabilitación de Grey tenía que ser gradual, y que con la vuelta a la vida cotidiana podría llegar a un acuerdo con el pasado y así ir recuperando la memoria.
Por otra parte, el doctor Hurdis, que a Grey le caía simpático, había estado presionándolo en una dirección a la que él se resistía. Hurdis creía que la psicoterapia analítica ortodoxa sería demasiado lenta, sobre todo en el caso de un daño neurológico.
A pesar de sus sentimientos personales, Grey hasta ahora había respondido mejor a Woodbridge que a Hurdis.
Hasta la llegada de Susan Kewley, no se preocupó por lo que podría haber ocurrido en esos días olvidados. Lo que le preocupaba realmente era la sensación de ausencia, de un hueco en su vida, un período oscuro y silencioso que parecía eternamente lejano. La mente se defendía de esa ausencia, y como los lugares doloridos de su cuerpo, había estado intentando no utilizarla.
Pero Susan Kewley había llegado ante él desde esa ausencia, desconocida y olvidada. Ella lo había conocido entonces, y él la había conocido a ella; y ahora ella estaba despertando en él la necesidad de recordar.