¿En clases no?

Jam Walker · Capítulo 49 de 55

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¿En clases no?

Capítulo 48

PRIMER DÍA DE CLASES

Las tres semanas de recuperación fueron mejores de lo que esperaba, los estudios que Andrés me realizó arrojaron resultados favorables y estaba feliz por ello. Por fortuna, la herida curó en el tiempo estipulado y el dolor es cosa del pasado; hoy retomaré mis clases, una semana después del resto.

—Aún es temprano, no ha llegado nadie —informa Mark observando el salón vacío. Agradezco por su compañía—. Estar aquí me recuerda aquella primera clase, donde todo empezó.

—¿Solo le entregamos la hoja, profesor Harvet? —pregunto dejándome llevar por el sentimiento de familiaridad.

—¿Algo más que desee entregar, señorita?

—Sí, profesor —susurro—, hay mucho más que deseo entregarle.

—¿Sí? —murmura en tono sensual. Lo abrazo con fuerza, pero escuchamos que alguien está aclarando su garganta con exageración detrás de nosotros y nos separamos.

—Buenos días —habla mal humorado un hombre de cabello canoso—,

¿son alumnos de mi clase?

—Buenos días, profesor. Mi nombre es Rachel Lombardo y soy alumna de esta clase —aclaro incomoda por su actitud gruñona.

—Entonces, debería saber que tales espectáculos no están permitidos —

bufa y entra al salón.

¿Espectáculos? Solo nos estábamos abrazando. Me encojo de hombros al ver el rostro lleno de diversión de Mark.

—Eso, búrlate —digo entre risas—, como no serás tú el que tendrá que soportarlo el resto del semestre.

—Ya se le pasará —Rodea mi cintura con su brazo—. Tu última clase termina a la una, ¿verdad? —Asiento—. A esa hora paso por ti. Hoy quiero cocinar para ambos en nuestra casa.

Nos damos un beso corto y, cuando él comienza a alejarse, sé que me faltó algo por comentarle.

—Mark, espera —Camino hacia él y lo detengo—. No olvides que te amo.

—Yo más —replica animado volviendo a besarme. Nos despedimos y me preparo para entrar al salón. Una chica rubia pasa a mi lado y me regala

un gesto amable. Espero que esta sea una buena señal para mi vida en esta universidad.

—Buenos días, permiso —saludo y me dirijo a uno de los asientos cercanos a la pared, detrás de quien entró antes de mí hace un momento. El profesor me mira mal humorado.

—¿Eres nueva en la universidad? —Mi compañera se gira para hablarme—. Jamás te había visto.

—Sí. Soy Rachel, mucho gusto.

—Lo imaginaba. Mi nombre es Katherine, pero puedes decirme Kate.

Bienvenida —Me ofrece su mano y la estrecho un par de segundos—.

Primera regla: El señor Collins está en contra de las demostraciones afectivas y, por cómo te miró, ha visto lo mismo que yo.

—Sí.

—Por cierto, ¿tú novio no tendrá un gemelo? —bromea sin saber que sí lo tiene—. Estoy molestando, aunque vaya que está bueno... Y tú no te quedas atrás. Hacen una pareja muy bonita.

Su comentario me sonroja, pero me agrada. Conocer personas que no temen emitir un cumplido no es muy común en estos tiempos. Kate se disculpa por ser indiscreta y niego con la cabeza de inmediato. Yo también suelo ser un poco impertinente.

—No te preocupes.

El resto de mis compañeros llega y Kate no duda en presentármelos. El ambiente es bueno, no hay bromas pesadas o comentarios incómodos de parte de nadie. Lo único malo es que, apenas inicia la clase, el profesor no duda en hacerme partícipe principal de ella. Me pide que me presente y luego que pase a la pizarra a desarrollar una serie de ejercicios que empieza a explicarnos.

—Hemos terminado, pueden salir —dice el señor Collins y es la frase más maravillosa que he escuchado en las últimas dos horas.

—¿Ahora tienes clase con la profesora Bether? —me pregunta Kate.

Busco mi horario y asiento en respuesta—. Si esta te pareció una tortura, la que viene será un infierno —Comienza a caminar y me guía hacia la salida.

—¿De verdad? —inquiero nerviosa y ella hace una mueca de disgusto.

—Es antipática, malhumorada, estricta y me odia.

—¿Por qué?

—Porque la amante de su marido tiene el mismo nombre que yo.

—¿Solo por eso?

—Bueno, resulta que esa amante también es mi prima lejana —Mi boca se abre—. Lo sé, pero yo no tengo nada que ver con ella. De hecho, ni siquiera estoy de acuerdo con lo que hizo.

Es absurdo juzgar a alguien por las acciones de otro. Kate no tiene la culpa de lo que haga su prima y la profesora debería saberlo.

—Lo mejor es que entres primero. No quiero que Bether se la tome contra ti.

—No te preocupes por eso —le digo.

—Gracias, Rachel.

Empezamos a subir las escaleras rumbo al quinto piso, donde está el salón al que nos dirigimos. La respiración de Kate se vuelve cada vez más agitada a medida que avanzamos.

—No me jodas, ¿no estás cansada? —suelta agotada.

—Vamos, ya falta poco —la animo.

—Que buen estado físico tienes. Yo estoy muriendo y necesito descansar un minuto. Sigue tranquila y ya te alcanzo, voy a ir a la cafetería de este piso por una botella con agua. Igual, es mejor que entres primero,

¿recuerdas?

—Vale, ¿te guardo un puesto?

—Por favor, Rachel. Muchas gracias —jadea y saca la lengua, por lo que suelto una pequeña sonrisa y continúo subiendo. Varios de mis compañeros de la clase anterior ya han llegado. Encuentro un asiento y pongo mi mochila en el que está al frente. Los minutos pasan, la hora de la clase se acerca y yo solo espero a que Kate aparezca antes que la profesora.

—Buenos días —El hombre que entra llama la atención de todos. Lleva un traje azul y luce joven, pero no parece un estudiante. Miro a mi alrededor y los demás están tan extrañados como yo—. Mi madre no ha podido asistir, así que yo la reemplazaré durante esta semana. Mi nombre es Jamie Heinrich Bether —Lo escribe en la pizarra—. Vamos a acomodarnos por orden de lista y les asignaré un tema para que dialoguen al respecto y luego debatimos en grupo, ¿les parece?

Me toca trabajar con Jennifer, una chica que parece muy simpática.

—Buenos —Kate aparece un minuto después y se queda viendo a Jamie

—… ¿Esta es la clase de la profesora Bether?

—Así es, señorita. Pase y, por favor, que sea la última vez que llega tarde.

Sonrío por la situación. Es imposible no llenarme de recuerdos. Kate entra y sus mejillas están sonrojadas, no sé si por el esfuerzo de subir las escaleras o por lo que el profesor acaba de decirle.

—¿Quién es este? —me pregunta apenas se sienta y gira su cuerpo para devolverme el bolso.

—El hijo de la profesora.

—Vaya —dice y regresa su mirada hacia él—, vaya...

—Señorita, su nombre es… —Jamie se dirige a quien está frente a mí.

—Mi nombre es Kate.

—Por favor, venga a mi puesto, Kate. Tendrá que hacer la actividad conmigo porque no hay más alumnos solos.

Ella se pone de pie y se acerca de manera torpe hacia el profesor, quien nos da los temas. Treinta minutos después, socializamos con el resto lo que hemos concluido.

—Qué bien se veía mi reflejo en esos ojos tan azules. Se me olvidó hasta mi nombre —me susurra Kate y ambas reímos—. ¿Crees que la profesora Bether me quiera como nuera?

Inhalo y exhalo, intentando ocultar la diversión que me causan sus comentarios espontáneos.

—No sé si ella te quiera, pero al hijo le agradas. Estoy segura —

comento al ver la manera en que Jamie la mira de vez en cuando.

La clase resulta mejor de lo que esperaba en un inicio y Kate parece estar muy de acuerdo conmigo.

—¿Le gustaría ser la monitora en mi clase? —le pregunta Jamie a mi compañera.

—Está bien, profesor —Noto los nervios en su respuesta.

—Perfecto. Quédese un segundo después de que el resto salga, le daré algunas indicaciones —Sonríe y vuelve a la parte delantera del salón—.

Nos vemos el miércoles, tengan un buen día.

—¿Te veo mañana? Necesito que me cuentes qué pasa entre ustedes —

le hablo a Kate mientras alisto mis cosas.

—Mañana te cuento todo —Ella me guiña un ojo.

Salgo contenta del salón, bajo las escaleras de prisa y, en la entrada del edificio, encuentro a Mark hablando por teléfono. Luce serio y eso lo hace

ver guapísimo. Cuando se da cuenta de que lo estoy mirando, su expresión cambia y mi corazón late como la primera vez.

—¿Será un nuevo profesor? Es tan guapo —Oigo que dice una chica a su grupo de amigas mientras camino hacia él—. Aunque se nota que es un ogro.

Sonrío ante el comentario y sigo adelante. Él cuelga la llamada y, cuando estamos frente a frente, lo abrazo como tantas veces quise hacerlo en la anterior universidad.

—Hola —musito y le doy un beso tierno.

—Hola, cariño. ¿Cómo fue tu clase con el profesor de esta mañana?

—Mejor de lo que esperaba —le respondo y lo tomo de la mano para ir al estacionamiento. No puedo evitar ver al grupo de chicas de hace un rato, quienes se miran con sorpresa entre ellas.

—Definitivamente, has sido tallado a mano por el mismísimo Vincent...

—le digo cuando estamos dentro del coche.

—¿Van Golden? —termina por mí entre risas y acaricia mi mejilla con su mano.

El auto avanza y veo pasar la ciudad por la ventana. Tiendas, zonas residenciales y la institución en la que nos conocimos. Mark está muy silencioso hoy y, aunque lo disimula bien, sé que hay algo que lo intranquiliza, así que hablo para distraerlo.

—Tengo algo que contarte —le digo animada—. Conocí a una chica, se llama Kate y también a un profesor muy joven, que está reemplazando de manera temporal a su madre. Creo que ellos se gustaron.

—¡Qué descabellado! —se burla.

—Muy descabellado —Sigo su juego un momento—… Y bonito, ¿no?

El amor y el destino juegan en la misma liga. El primero elige a las personas y el otro los caminos para juntarlas.

—Así es, cariño —añade y me derrite la adoración con que me observa, el amor tan grande que desborda su mirada, el mismo que nos une y que quiero conservar por siempre—. El destino y el amor conducen en la misma dirección, como tú y yo, como todos los que estamos enamorados.

Su móvil nos interrumpe y él lo contesta al instante.

—De acuerdo... No... Sí... Resuélvelo... Está bien, adiós —La conversación que sostiene lo pone tenso, su tono es cortante.

—¿Pasa algo? —pregunto en cuanto cuelga. Me preocupa ver el cambio en su expresión. ¿Qué habrá ocurrido? ¿Se tratará de Jackson y Mishell?

—Todo está bien—Hace una breve pausa como si le costara hablar, lo que confirma mis sospechas.

—¿Seguro?

—No, Rachel. Hay algo que debo contarte. De hecho, son muchas cosas.

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