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Iván Ledesma · Capítulo 70 de 96

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-Susana-

 

—Si tú quieres que vaya, iré.

Susana estaba en pie, apoyada en la mesa del comedor, todavía con la taza fría y medio vacía de café en las manos, en una postura que pensaba que era casual pero que la ponía en la línea más rápida de salida hasta la puerta de su casa. Velasco le había dicho del tiroteo. Habían muerto cuatro personas. Y nadie hablaba de ningún anciano. Solo había un sospechoso: David.

Volvió a mirar hacia el pasillo. Desde que David había hablado de Dani tenía la sensación de que en cualquier momento, el cadáver de su marido muerto iba a interrumpir la conversación. Que aparecería allí, se haría un par de rayas en la mesa y los invitaría a seguir la fiesta en la costa… En alguna cuneta en la que estrellarse.

—Yo solo… —Se quedó callada. ¿Había dicho que iría? ¿Ella se lo había pedido? No.

—Solo… —David bajó la vista hasta el dossier que había leído—. Solo te pido una cosa.

—¿El qué? —Susana dejó la taza en la mesa.

—Allí dentro vi… Había… —David trataba de encontrar palabras que no la asustasen—. Allí mis pesadillas eran peores que en ningún sitio. Había arañas… Había muertos… Ruidos… Gente con una especie de humo alrededor… Cosas que me daban mucho miedo. Lo digo en serio. Si voy…, no me dejes solo. Es lo único que te pido. No me dejes solo con esas cosas.

Susana vio que David parecía muy asustado y vulnerable, y de repente se dio cuenta de que, en su propia locura, probablemente él sentía más miedo de aquellos delirios que ella de él. Y se maldijo por lo que iba a decir.

—Te lo prometo. —Cogió las llaves del coche y le señaló la puerta—. ¿Vamos?

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