184

Iván Ledesma · Capítulo 83 de 96

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184

-Yuri-

 

 

Bajaban en un ascensor. Convencer a Marc de que llamase a la policía y a las ambulancias había sido rápido y fácil. Estaba deseando hacerlo. Que sacara el arma del cajón de su despacho y lo acompañara abajo a buscar a 184 había sido más complicado, y Yuri se había ganado un buen dolor de cabeza para conseguirlo. Había tenido que vencer mucha resistencia, mucho miedo, mucho pánico, terror a dejar dos hijos huérfanos. Miedo a morir. Miedo a lo desconocido. Barreras dolorosas.

—Es lo correcto —dijo Yuri.

—Sí. —Marc apretaba la pistola con fuerza, con ambas manos, como un talismán salvador; sus nudillos estaban blancos del esfuerzo.

Llegaron a la planta 10. Y Yuri salió delante. No había estado nunca en aquellas instalaciones, pero, básicamente, Icarus era un hermano gemelo de la clínica de Toulouse, así que se sentía como en casa. En su casa.

Y sabía que el viejo ya no estaba en aquella planta. Ni 184 tampoco. A pesar de las manchas de sangre del suelo.

Había varias habitaciones con las puertas abiertas. Marc estaba revisando el office y el vestuario. Yuri no quería que se pusiera más nervioso de lo que ya estaba, así que le dejó hacer. Que cogiera un poco de confianza.

Llevó la silla hasta la puerta de la habitación abierta y la empujó con ella.

Allí había un paciente, el 189, tumbado boca abajo en su camilla. Los aparatos registraban sus constantes con un monótono pitido. Sus venas recibían el suero rojo. Todo parecía normal excepto por el olor a pólvora y los agujeros de bala de la pared frente a la cama.

—¿Qué es lo que has visto?

—¿Qué? —Marc estaba a su espalda y se sobresaltó al oír la voz de Yuri por el altavoz—. No, nada… Todo parece en orden. Aquí no está.

—Han bajado.

—¿Al depósito?

—Sí.

—No tengo la llave del ascensor para bajar… Esa planta va con llave. —Marc se registraba los bolsillos, nervioso—. Está… Me la he dejado en mi despacho.

—Pero hay escaleras.

—Sí… Pero te será difícil… —Marc trataba de buscar excusas, sortear la orden, buscar caminos alternativos. Pero no había opción.

—Seguro que puedes echarme una mano, ¿verdad? Las escaleras no son lo mío.

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