La maquilladora

Andrea Semple · Capítulo 43 de 86

Páginas del PDF

La maquilladora

Capítulo 48

Es verdad, preferiría si a veces, aunque solo fuera a veces, Adam quisiera hacer otra cosa que no fuera follar. Como, no sé, hablar conmigo, o algún disparate o una salvajada de esas. No, no es justo. Adam me habla. Me dice que estoy increíble, y sexi. Y me gusta cuando me dice esas cosas. Me gusta mucho. Así que no me quejo.

Los Adams no caen de los árboles.

Y estamos empezando a llegar a esa fase. La fase en la que nuestra relación pasa al siguiente nivel. Y una vez allí, no pasará mucho tiempo hasta que deje caer la gran pregunta. La gran pregunta es: «¿Quieres conocer a mi madre?»

Entonces, por supuesto, vendrían preguntas mayores, y «¿Mentirías por mí?» sería la primera.

Y él contestaría que sí a ambas.

Lo presiento.

Porque se dará cuenta de lo importante que es para mí, aunque no debería serlo. Y hará lo correcto, porque, adicto al sexo o no, presiento que es una persona decente. También estoy empezando a intuir que me sentiría atraída por él, incluso aunque no se llamara Adam. Aunque no fuera un novio apto para padres.

Y ese pensamiento me asusta.

De verdad.

Capítulo 48

Me voy a trabajar.

Lorraine está hiperactiva. Probablemente porque la obesa y calva figura del señor Blake está por la planta, supervisándolo todo. Le sonríe como una maníaca. Resulta gracioso, él la ignora. De hecho, me está mirando a mí.

Viene hacia acá.

–Hola señor Blake -dice Lorraine.

Pero el señor Blake me da la mano y me sonríe amablemente a mí.

–Creo que no nos conocemos. – Tiene esa voz que suelen tener los hombres de negocios calvos y gordos. Grave por el tabaco. Segura. Forrada de pasta.

–No -le contesto-. Soy Faith Wishart.

–Bien, Faith, encantado de conocerte. Sigue así.

–Lo haré -le digo, con una gran sonrisa atravesándome el rostro.

Lorraine, con pinta de haberse ofendido dice:

–No se preocupe, señor Blake, la vigilaré.

Pero el señor Blake ya se ha marchado.

–«Sigue así» -dice Lorraine, ceñuda-. ¿A qué demonios estás jugando, Faith? ¿Qué sabe el señor Blake de tu trabajo?

–No lo sé -le contesto-, de verdad que no lo sé.

De vuelta en casa, viendo la tele, oigo un ruido. Un sonido metálico. Miro

por la ventana y veo a Frank. Está echando al contenedor de reciclado todas las botellas y latas.

Dios, debe de estar empezando una nueva vida.

Al volver, me ve observándolo desde la ventana. Sonríe y me saluda con la mano.

Le devuelvo el saludo.

Me acuerdo del señor Blake hoy y de lo amable que ha sido conmigo.

Y entonces, por alguna razón, me acuerdo de las palabras de Josie, la anciana a la que maquillo, resonando en mi cabeza: «todo va a irte de perlas».

Y me pregunto qué querría decir.

Capítulo 49

Me llama mi madre.

Al principio me pongo en piloto automático, mientras la escucho hablar de las invitaciones de boda de Hope y de cómo voy a ir. Luego, me cuenta cómo va a ir Mark. Y yo me limito a decir: «Ajá» y «Ah» y digo: «Sí», cuando corresponde.

Pero entonces dice;

–Voy a Leeds el sábado. Para conocer a Adam.