La maquilladora

Andrea Semple · Capítulo 77 de 86

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La maquilladora

Capítulo 91

–Este es Jamie -añade.

–Hola, Jamie -digo.

Se inclina y me besa en la mejilla.

–Hola -dice, tranquilo-, encantado de conocerte. – Entonces, le da un apretón de manos a Frank. Al verle de cerca, me doy cuenta de que es una persona normal. Vale que es una persona normal que ha patentado su propio estilo de hacer ejercicios para las nalgas, y al que le encanta que se la chupen en los restaurantes, pero, aún así, parece querer realmente a mi hermana. Y con eso, para mí, es suficiente.

–Oh, hola, Adam, he oído hablar mucho de ti. ¡No me lo puedo creer! ¡Mi hermana! ¡Con un abogado!

–Sí -digo, sintiéndome avergonzada ante Frank

Intercambiamos algunos cumplidos más y entonces Hope dice que tiene que ir a saludar a más gente antes de irse a Santa Lucía.

–Muy bien, feliz luna de miel -le digo.

Él me mira, luego mira el reloj, preguntándose cuánto más tendrá que seguir con la mentira de Adam.

–Está bien.

Capítulo 91

Dos horas después, Hope y Jamie se han ido al aeropuerto de Gatwick. Y

yo he estado tratando de beberme el valor para contárselo todo a mi madre.

La sala está empezando a darme vueltas.

Hay sonrisas histriónicas y sombreros aún más histriónicos.

–Creo que deberías bajar un poco el ritmo -me aconseja Frank.

Hay una puerta. Una puerta marrón de madera con la palabra «Baños»

inscrita. Agarro a Frank de la mano y lo llevo hacia la puerta.

–Faith ¿me puedes explicar qué es lo que estás haciendo?

–Shhhh -le digo, alto, mientras abro la puerta y la cierro a nuestras espaldas.

–Faith, estamos en los servicios…

No puede completar la frase, debido al hecho de que mis labios están sobre los suyos.

–Faith -dice, tratando de tomar aire. Pero, de nuevo, lo someto con mis labios.

Empiezo a agarrarle la camisa, desatándole la corbata, desabrochándole los botones, en un frenético arranque de lujuria. Por un instante, se une, levantándome la falda, pero a continuación, se detiene.

–No, Faith, no podemos.

–¿Qué quieres decir con que no podemos?

–Está mal -dice, apartándose y abrochándose los botones.

–Pero…

Me besa en la mejilla.

–Yo no soy Adam -dice-, solo hay una cosa que quiero que hagas por mí. Y

es que le cuentes la verdad a tu madre.

–Vale -digo, poniéndome seria al pensarlo-, se lo contaré ahora mismo.

Capítulo 92

Salimos del baño y pasamos entre la gente hasta llegar hasta mi madre, que está junto a la mesa del bufé. Está mirando a alguien. Me giro y le sigo la mirada, que lleva hasta la elegante figura del traje de Tom Richards.

–Mamá, tengo que contarte algo.

Sonríe.

–Oh, no me lo digas -dice-, para ti también hay campanas de boda.

–No -le digo, cerrando los ojos-, no es eso.

–Entonces qué. ¿De qué se trata? – Entonces, metiéndose un pastelito de hojaldre en la boca añade-: ¿A que están increíbles estos pasteles?

–Sí, mamá, están estupendos.

–Entonces qué -dice-, cuéntame ese gran secreto tuyo.

–Bueno, ya sabes, la cuestión es que… -miro a Frank, que, claramente, está nervioso porque se va a revelar su verdadera identidad-, la cuestión es