El discurso vacío

Mario Levrero · Capítulo 14 de 84

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El discurso vacío

17 de octubre

Ayer conseguí escribir sólo tres líneas y media de estos ejercicios; después fui interrumpido y ya no pude continuar. Justamente, había comenzado a escribir acerca de las interrupciones, mejor dicho: de la necesidad imperiosa de conseguir una continuidad en mis actividades, un orden, una disciplina —porque la dispersión y la inanidad de los días son apabullantes, deletéreas, conllevan pérdida de identidad y le quitan significación al existir.

No es que yo me defina por mi actividad, ni soy una de esas personas que no saben vivir sin estar haciendo algo, o que son capaces de aburrirse. No; cuando hablo de continuidad en mis actividades lo mismo podría hablar de continuidad en mi ocio. Lo importante es la continuidad en sí misma; el peligro psíquico proviene de la fragmentación, al menos en mi caso particular, y en esta etapa de mi vida.

El agente siniestro no es la interrupción ni el cambio de actividad, sino la interrupción abrupta, el cambio de actividad no deseado —cuando no he tenido la oportunidad de completar un proceso psíquico, sea en la actividad o en el ocio.

Otro factor deletéreo es la acumulación de cosas por hacer que, a causa de las interrupciones, no encuentran nunca su momento. Así, los días y las semanas y los meses van pasando, y lo no realizado se amontona y presiona, y no encuentro la forma de llevarlo a cabo, a menos que, como en el caso de mis entregas mensuales de crucigramas, se vuelva urgente. Vivo de urgencia en urgencia.

 

17 de octubre

He descubierto que el sistema de interrupciones que gobierna esta casa proviene del hecho de que Alicia es un ser fractal (ver Mandelbrot), con un patrón fractal de conducta. Y como ella determina el curso de los acontecimientos en la familia, todo nuestro transcurrir es fractal, y sólo puede evolucionar de manera fractal, como un cristal de nieve.

La fractalidad psíquica debe corresponderse sin duda con alguna fractura psíquica. Estos fenómenos creo que no han sido estudiados como correspondería. Por el momento, podría formular una especie de ley para el comportamiento general de esta familia en la que estoy inmerso: «Todo impulso hacia un objetivo será desviado inmediatamente hacia otro, y así sucesivamente, y el impulso hacia el objetivo primero podrá ser retomado o no».