El discurso vacío

Mario Levrero · Capítulo 74 de 84

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El discurso vacío

9 de abril

Al parecer, nos estamos acercando al tramo final de esta pesadilla, y dentro de unos días podré ir recomenzando nuevamente, poco a poco, mi vida «normal» (lo pongo entre comillas porque bien sé que, gracias a Dios, mi vida no ha sido nunca normal). No quiero ser demasiado optimista, pero las últimas noticias sobre el tema zumbido son alentadoras. Es posible que mañana quede liquidado el problema. (En este momento, como si alguien hubiera estado observando lo que escribo, para burlarse de mí y herirme donde más me duele ha recomenzado el zumbido a todo tren.) (Trato de mantener la calma, pero el oído izquierdo ya me duele por la vibración atroz de ayer y de hoy de mañana.) Más vale que termine rápidamente y sin mayor pretensión de prolijidad este ejercicio de hoy y huya velozmente hacia alguna parte de la casa que esté menos afectada.

Por otra parte, ya están contratados y en marcha todos los trabajos (o al menos los más importantes) para la adecuación del garaje como lugar para mí, y hay algunas fechas precisas para sus respectivas culminaciones. Teniendo en cuenta posibles inconvenientes o incumplimiento de los plazos por parte de los obreros, de todos modos mi instalación no pasará —espero — de la mitad de la próxima semana. Mientras tanto, tengo un trabajo urgente para hacer (la corrección de Fauna para la editorial belga) y esto no se puede postergar, de manera que intentaré comenzar ahora mismo —— pese a todo

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