El discurso vacío
19 de septiembre
Luego llegué a la conclusión de que las experiencias de los últimos años (Buenos Aires, la vida en familia) me han cambiado la adicción que tenía a las endorfinas (cosa que había logrado con trabajo y ayuda), por una adicción a la adrenalina; y mi orientación hacia las ondas alfa se ha torcido hacia las ondas beta. Todo esto es preocupante, pero no hay que desesperar y, como suele decir Alicia, buscar el justo punto intermedio, el equilibrio. Debo tratar de crear un espacio —una orientación— aunque sea en grado menor, hacia las endorfinas (especialmente porque estas pueden ir sustituyendo la necesidad de nicotina). Ampliaremos.
19 de septiembre
Reconozco que nuevamente he abandonado estos ejercicios ejercicios por muchos días, en los que anduve muy ansioso y chiflado. También hoy estoy ansioso y chiflado pero con muy buena voluntad para ir poniendo mis cosas en orden, y considero que retomar estos ejercicios es siempre el primer paso hacia la salud psicofísica, aunque es evidente que no alcanza con estos ejercicios, sino que es preciso poner fuerza de voluntad en muchos otros aspectos de la vida. Trataré de hacerlo, tapándome los oídos con cera para no oír el canto de las sirenas que tratan de desviarme del recto camino (en realidad realidad, ya tengo los oídos bastante tapados con cera en forma natural, como suele sucederme cada dos inviernos).
Debo decir que me admira la calidad de letra en esta hoja. Cabría en verdad esperar una letra mucho más pequeña y despareja. Esta letra de hoy es bastante legible, lo cual me extraña profundamente. También debo decir que no estoy intentando relajar los músculos que no deben estar tensos durante el acto de escribir, pero que no me olvido de este propósito. Ruego a Ruego a Dios me dé la fuerza y la razón necesarias para seguir aplicando diariamente mi voluntad para disciplinarme en todos los aspectos. Chau.
20 de septiembre