El discurso vacío
3 de abril
Ya paso a ocuparme de la letra con mayor cuidado; desde el principio fui consciente de estar haciendo mala letra, pero tenía ganas de escribir con rapidez lo que sentía; ahora puedo comenzar a exigirme, a pensar un poco en el trazo. Creo que nunca lograré una letra bien legible y al mismo tiempo veloz; // ahora acabo de ser interrumpido, primero por el timbre de calle, luego por el teléfono//. Espero que dentro de no muchos días pueda tener organizado mi lugar de trabajo y comenzar en serio con estos ejercicios y con todo lo demás.
3 de abril
Estoy buscando y descubriendo fórmulas para sobrevivir en esta extraña forma de marginación dentro de mi propia casa. Ayer pude dormir una buena siesta aprovechando la momentánea ausencia del zumbido; de noche descubrí en el dormitorio una misteriosa zona donde las ondas vibratorias se anulaban entre sí, creando un hueco de silencio, o silencio relativo, pero dentro del cual se podía dormir. Presiento que la lucha no será tan breve como parecía; si bien de la UTE anuncian que el problema se resolverá definitivamente «hoy o mañana», retirando la máquina descompuesta, esto ya se ha dicho otras veces y no se ha cumplido. Es posible que debamos llegar a un juicio. Veremos. Otro factor de marginación, la empleada, se ha atemperado bastante con el cambio por otra empleada, cuya presencia no irradia agresividad y por el contrario se muestra deseosa de colaborar. De todos modos una casa con servidumbre es una «casa tomada», o al menos con zonas cambiantes de ocupación. Si a la presencia no agresiva de la empleada actual pudiéramos sumar algunos arreglos elementales (mayor volumen de agua, puertas sin dificultades para ser cerradas, etcétera), el problema de la marginación se haría más tolerable. Quedaría en pie la presencia de Ignacio, de invasora curiosidad. En este caso, el trabajo educativo debe ser intenso y urgente. También está el problema de Alicia, y sus horarios imprevisibles; pero no creo que esto tenga arreglo, y mi marginación quedará, en última instancia, sustentada por ella, aunque todo lo demás se solucione con felicidad. De todos modos hay esperanzas de poder comenzar a trabajar nuevamente, en un futuro que ya no parece tan lejano o inaccesible.