Pelham 123

John Godey · Capítulo 25 de 120

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Pelham 123

Capítulo VII

 

Centre Street, 240

Aunque la Policía de Tráfico tiene una línea directa con la Jefatura de Policía —el viejo e imponente edificio del 240 de Centre Street—, la llamada comunicando el secuestro del Pelham Uno Dos Tres se realizó por la línea 911, sistema de urgencia instalado para acelerar la respuesta de la Policía a las llamadas más apremiantes. En tales casos, el operador que recibía la llamada no trataba con desdén a una fuerza policíaca secundaria, ni se mostraba altivamente democrático, sino que actuaba seguidamente, en interés de la eficacia y pleno rendimiento de la computadora de la Jefatura.

El mensaje indicador de datos tales, como la hora de la llamada, el lugar del suceso y la naturaleza del asunto, era suministrado a la computadora, la cual realizaba de veinticinco a treinta operaciones en tres segundos y transmitía la información a la sala de radio.

Aunque el secuestro de un tren metropolitano no era un suceso corriente, el operario que recibió la llamada no se impresionó demasiado. Cuando uno está acostumbrado a habérselas con algaradas, asesinatos en masa y catástrofes de todas las clases imaginables, el presunto secuestro de un vagón del Metro no era cosa digna de ser escrita a la familia, a pesar de su tufillo intrigante. El operario siguió, pues, el procedimiento rutinario.

La computadora le informó acerca de la docena de coches de patrulla que circulaban por los barrios más próximos al lugar del suceso y de los dos que estaban disponibles en los sectores 13 y 14. Después comunicó por radio con los citados coches, el 13 Boy y el 14 David, y les ordenó que comprobasen el suceso e informasen inmediatamente. Según el informe y su propia apreciación de la gravedad del hecho, la oficina de Planificación enviaría las fuerzas adecuadas para hacer frente a la situación, de acuerdo con una escala progresiva de señales: por ejemplo, la Señal 1041 (un sargento y veinte hombres), la 1047 (ocho sargentos y cuarenta números) u otras superiores.

En menos de dos minutos informó uno de los coches del sector:

—Catorce David llamando a Central. K.

—Adelante —dijo el operario—. K.

Pero mientras éste recibía el informe de 14 David desde el lugar del suceso, otra información era transmitida a más alto nivel. El teniente Prescott había llamado al jefe Costello, de la Policía de Tráfico, el cual había telefoneado, a su vez, al inspector jefe del DPNY, con el que le unía una amistad personal. El inspector jefe, que se disponía a salir de la oficina para tomar el avión a Washington, donde debía celebrarse una importante conferencia en las oficinas del Departamento de Justicia, comunicó inmediatamente el asunto a Planificación, ordenándole una movilización masiva, con inclusión de fuerzas de otros distritos, principalmente de Brooklyn y del Bronx. Por fin, y de mala gana, se dirigió al aeropuerto.